sábado, 20 de junio de 2015

El mundo de las abejas

Los humanos somos una especie muy particular. Estamos tan embebidos de nuestro particular mundo sapiens que, en muchas ocasiones, no nos vendría mal recordar las miriadas de animales de todo tipo que, no sólo comparten su existencia con nosotros sino que mantienen niveles de organización social muy sofisticados..

Por poner sólo un ejemplo, el mundo de las abejas es increíblemente complejo. Y todavía estamos muy lejos de entender todos los registros de su elaboradísimo sistema de comunicaciones. No podemos explicarnos cómo son capaces de ponerse de acuerdo para desempeñar a la perfección su trabajo en la más completa oscuridad en el interior de la colmena, o de decidir en qué momento van a enjambrar o cuándo van a dejar morir de inanición a los zánganos de la colonia o la decisión del cambio de reina...

Lo que sé seguro es que las colonias de abejas disponen de mecanismos muy fiables para asegurar la supervivencia de todos sus componentes. Y que son capaces de desplegar todo su esfuerzo organizativo cuando salta alguna alarma.

No sé cuánto tiempo continuaremos compartiendo la vida ambas especies. Pero me da la impresión que ellas son las que tienen todas de ganar.

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