domingo, 25 de septiembre de 2011

Gente maja y enrollada

La cita de las bicicletas fue de lo más gratificante. Llegué sobre las 11, justo cuando estaba prevista la salida de la comitiva. Enseguida me encontré con conocidos y enseguida también trabé con ellos conversación pues me resulta muy agradable reencontrarme con gente que hace tiempo que no veo. Este hecho viene a ser como una certificación de que ambos seguimos vivos, que seguimos participando del entramado social en el que nos desenvolvemos habitualmente.

En este caso, mi primera conversación con un compañero de profesión que trabaja en el colegio "La Almozara" nos sirvió a ambos para retomar el hilo conductor que nos relacionaba desde, al menos hace 23 años. También me sirvió a mí para tomar nota de otra forma de disfrute del tiempo de ocio mediante el recorrido de las "vías verdes", las cuales han sido recorridas prácticamente en su totalidad por mi compañero y su familia.

Después de este primer contacto, enseguida divisé otras dos personas conocidas. En este caso se trataba de un padre y su hija. Ambos vestían el mismo atuendo -la misma camiseta- y formaban una simpática pareja cada uno con su bicicleta nueva. También intercambié unas palabras con ellos pero no hubo tiempo para más porque el que dirigía la marcha nos aleccionó para que la iniciáramos sin dilación alguna.

Las motos de la policía se pusieron en marcha y era de admirar el curioso contraste entre el rodar silencioso de las bicis y el atronador cántico de las potentes máquinas policiales. De nuevo el líder del grupo ajustó el volumen de su amplificador portátil y encaramos el descenso del Paseo Sagasta arropados por la agradable melodía del reproductor autoportado.

En la confluencia de Goya con Sagasta se detuvo la marcha para escenificar la simbólica colocación de un carril-bici en esa encrucijada. La representación se realizó con gran acierto pues los organizadores habían previsto la confección de un carril-bici de tela que colocaron en el firme. Después, ante el alborozo del público varios participantes desfilaron orgullosos con sus velocípedos aprovechando la improvisada calzada bicicletera.

De nuevo se dio la orden para continuar con la "procesión de los sillines" y, enseguida llegamos a la plaza Paraiso. Nueva parada en este enclave para volver a reivindicar el carril bici hasta Torrero y la habilitación de nuevos carriles en los bulevares del Paseo Independencia. A esas alturas, algunos conductores de coches ya se empezaban a impacientar y los más ansiosos comenzaban, también a tocar el cláxon con insistencia. Los organizadores habían previsto esta contingencia y -reaccionado con rapidez- comenzaron a entonar -a modo de contrataque- algunos cánticos que más tarde se repetirían: ¡La gasolina... contamina! ¡Menos pitar y más pedalear!, etc.

Emprendimos luego el ascenso otra vez por Sagasta hasta el barrio de Torrero. Recorrimos varias calles entonando alegres consignas y, finalmente llegamos hasta la antigua cárcel donde finalizó la marcha.

La cárcel es ahora territorio okupa y los organizadores de la marcha, en colaboración con los de la prisión rehabilitada nos invitaron, muy amablemente, a un refrigerio. Yo me tomé dos cervezas y enseguida sentí el efecto euforizante del alcohol. Ya con más tranquilidad me dediqué a departir con mis conocidos, padre e hija aprovechando también el magnífico día con el que nos habían obsequiado los astros.

 Todavía nos quedó tiempo para girar una visita a la transformada cárcel y no pude menos que pensar que aquellos muros habían sido testigos de muchas privaciones de libertad, algunas condenas injustas y, desgraciadamente quizás también alguna ejecución. Sin embargo ahora todo ello había sido sustituído por una nueva organización y unos nuevos ocupantes que, como decía al comienzo de esta crónica a mí me parecen gente maja y enrollada. 

domingo, 18 de septiembre de 2011

Marcha en bici ¡¡Que la bici no se pare!!

La propuesta para el domingo día 25 consiste en participar en la Semana Europea de la Movilidad, apuntándonos a la marcha en bici que saldrá a las 11 de la Plaza Diego Velázquez.

No puedo estar más de acuerdo con los lemas de la marcha:
¡El mejor vehículo!

     - Por la continuidad peatonal y ciclista de Plaza Paraíso y los bulevares
     - Por un acceso seguro en bicicleta a Torrero
     - Por un servicio de bicicleta pública de calidad en todos los barrios

Para más información del evento podéis echarle un vistazo a este enlace.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Del dicho al hecho hay un trecho

Y... efectivamente, un trecho es lo que separa el Soto de Cantalobos del Canal Imperial y las esclusas de Valdegurriana. En esta ocasión un total de 7 personas y un perro (Nemo) hemos participado en la actividad (4 adultos y 3 gente menuda). La charla distendida y el disfrute de la naturaleza han sido la moneda de uso durante la salida. El día ha acompañado aunque a eso de las 13 horas ya se notaba el inclemente calor de este inmisericorde inicio de septiembre.

 Sobre las 9:10 salíamos de la Plaza de la Albada. Estaba prevista la asistencia de otros participantes que mostraron su interés por la andada pero, finalmente el sueño o los cambios de planes han limitado a siete la nómina de caminantes.

Charlando y caminando tranquilamente, casi sin darnos ni cuenta hemos atravesado el Parque de Oriente y cruzado el azud y, enseguida hemos enfilado el camino de la Cartuja el cual a su vez lo hemos dejado a unos 500 metros de su inicio, virando a la izquierda para adentrarnos en Cantalobos.

Los chicos más jóvenes tenían ganas de hablar y no ha faltado conversación. Se ha hablado de lo divino y de lo humano y, sobretodo Pedro, ha desplegado a fondo su locuacidad para contarnos una y otra vez anécdotas de su Polonia natal.

El Soto no atraviesa precisamente por su mejor momento. La "pertinaz sequía" a la que ya aludían los NODOS en tiempos de Franco, se ha reproducido este año en los meses de agosto y lo que llevamos de septiembre. A pesar de encontrarnos en la orilla derecha del padre Ebro, la bajada de caudal es notoria y los vegetales se resienten ante esa falta de agua.

Hemos observado muchas hojas secas por el suelo y pocas aves han salido a nuestro paso. Nada que ver con la sinfonía de trinos, gorgoritos y gorgeos habitual por estos lares en primavera. Aún con todo la zona todavía mantenía una temperatura más fresquita que en el "exterior", hecho que hemos agradecido todos los excursionistas.

Llegados al punto en el que el sendero ya se termina, hemos dado media vuelta, atravesado una acequia aprovechando unos árboles secos y, finalmente nos hemos sentado para descansar y acometer las ralas provisiones. Fotos por aquí y por allá y la cháchara de los jóvenes continuaba destilando el buen humor que se ha mantenido durante toda la jornada.

Hemos accedido de nuevo al camino de La Cartuja. La circulación de bicis era intensa y en más de una ocasión hemos debido ceder apresuradamente el paso a fugaces ciclistas con poca consideración hacia los peatones.

Al llegar al final del puente que atraviesa el Ebro, hemos optado por dejar el camino principal con la intención de llegar con más rapidez a la carretera de Castellón. Hemos atravesado un amplio túnel realizando en el mismo prácticas de eco y comprobado que no podíamos pasar directamente a la carretera porque lo impedían unas vallas. He sacado el mapa de Google que nos encaminaba hacia la derecha (en dirección a la ciudad) y hemos seguido esa ruta.

Finalmente una pasarela peatonal nos ha permitido acceder al lado derecho de la carretera y, atravesando la rotoda, encarrilarnos hacia el Camino de San Antonio por el cual se sube hasta el canal.

Por el camino de subida hemos divisado varios puntos de interés: un circuito de karting, un almacén de bioquemadores y unas higueras que nos han ofrecido gratuitamente sus frutos.

Llegados a la altura del canal, hemos acometido la segunda parte del circuito virando a la izquierda y recorriéndolo por el camino de la orilla. A esas alturas mi podómetro ya marcaba 9,5 km recorridos y llevábamos unas tres horas de caminata.

Las esclusas estaban un poco más lejos de lo que yo había imaginado. Por eso el título de esta entrada. Todavía quedaba un trecho hasta la magna obra ideada por Pignatelli (y materializada por desconocidos obreros cuyo nombre y vidas quedaron para siempre en el anonimato). Allí hemos llegado sólo los varones pues la niña más pequeña se ha quedado con su madre porque ya comenzaba a cansarse.

Nueva toma de fotos en las esclusas para dejar constancia del logro de nuestro objetivo y rápido regreso por el mismo camino porque la hora también caminaba y el calor comenzaba a apretar. Nuestra idea era tomar el 39 en La Paz y no hemos caído que los canes no están autorizados para viajar en bus, así es que Juan ha debido retornar a pie mientras el resto continúabamos el camino hacia Torrero.

Hemos llegado un poco cansados al barrio y todavía hemos debido continuar hasta la Avenida América ya que la parada del 39 se ubica al lado de la antigua cárcel. Afortunadamente, enseguida ha llegado el bus y, en un plis plas nos hemos presentado en el barrio de La Jota.

En síntesis: jornada muy amena y divertida, aderezada por los comentarios y chascarrillos de los jóvenes participantes. Para la próxima salida hay que especificar con más detalle los kilómetros a recorrer, el tiempo previsto de duración del recorrido, si hay que ir provistos o no de bonobús y la observación de que los perros no pueden viajar en el trasporte urbano.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Soto de Cantalobos y esclusas de Valdegurriana

Aprovecharemos ahora que hace buen tiempo para cursar una visita a ese cachito de bosque cuasi pirenaico que tenemos al lado de casa cual es el Soto de Cantalobos.

Con posterioridad, continuaremos nuestro recorrido y, subiendo al canal imperial, nos asomaremos a la magna obra de Pignatelli para contemplar los llamativos saltos de agua que conforman las esclusas de Valdegurriana construidas en el siglo XVIII.

Como ya es habitual, la salida (esta vez andando) se realizará desde la plaza de la Albada a las 9 de la mañana.