viernes, 29 de diciembre de 2017

... Y paz a los hombres de buena voluntad

Estos días navideños se prestan a la concordia y al cultivo de las emociones positivas. Son días de convivencia, de comidas en familia, de charla tranquila y distendida. También de visionado en grupo de programas de televisión...

Y es allí, cuando nos ponemos enfrente de nuestro receptor, cuando empezamos a afinar la puntería en lo que respecta al talante y los valores que muestran los dirigentes de las naciones que conforman el globo.

Difícil calificar como hombre de buena voluntad, por ejemplo, al amigo Trump. Con sus declaraciones beligerantes y su talante bronco, la mayoría de sus manifestaciones se dan de tortas con lo que debería ser un hombre con visión de estado y buenos sentimientos. Más bien al contrario, este señor se mantiene un día si y otro también en sus trece. No se permite una tregua ni siquiera en navidad. Para mi gusto representa la antítesis de un hombre de buena voluntad. No sé si en algún momento su espíritu albergará paz.

Vladimir tampoco se queda atrás. Tanto por sus manifestaciones como por sus hechos, pocos resquicios quedan para considerarlo un hombre bueno. También quedaría descartado para la liga de personas de buena voluntad.

De Xi Jinping tengo pocas referencias. No puedo, por tanto hacer un pronóstico de cuáles son sus sentimientos y sus ideas respecto a su amor por el resto de la humanidad. Le damos, de momento, un margen de maniobra.

He citado estos tres dirigentes por ser representativos de potencias mundiales, pero podríamos ir analizando una por una todas y cada una de las personas que, a fecha de hoy, detentan el poder en los países del planeta ¿Cuántas quedarían englobadas en el capítulo de gente con sentimientos y valores rectos?

Me consta que, por ejemplo, José Mújica era uno de ellos. Tanto por sus declaraciones como por su estilo de vida, trasladaba con claridad el mensaje de paz y concordia para el resto de la humanidad. Un buen ejemplo de un dirigente con valores morales apropiados...

Con estas reflexiones pretendo resaltar la vital importancia de elegir con acierto a las personas que marcan el destino de las naciones. ¿A cuáles de nuestros dirigentes nacionales y autonómicos podríamos considerar hombres -o mujeres- de buena voluntad?

viernes, 22 de diciembre de 2017

¡Hasta el gorro del "procés"!

Pues sí, lo he decidido. No vuelvo a ver programas ni telediarios que tengan que ver con el "procés". Por lo menos hasta febrero. Hasta que se forme un nuevo gobierno independentista. Los resultados de las elecciones de ayer y, sobretodo, las declaraciones de los dirigentes a favor de la independencia, han colmado ya mi paciencia.

Especialmente irritantes me han parecido las declaraciones de Puigdemon. Después de haber obtenido su formación unos buenos resultados, yo esperaba un mensaje conciliador. Una llamada a la concordia y al famoso "diálogo".Trasladar el deseo de llegar a un acuerdo sin romper España.

Es más, creo que esa posición le habría servido para revestirse de una cierta dignidad desde su diáspora allá en Bruselas. Nada de ello ha sido así. Vuelta a cargar contra España. A denigrar nuestro país. A deteriorar -por extensión- la imagen de todo lo que huela a español.

Y es que no llego a entender los motivos reales de ese empeño de los independentistas por separarse definitivamente del resto de la nación. No lo han explicado con claridad. Y por cierto que no es lo mismo señalar la mala gestión del gobierno de la nación que extender la crítica a todo el país. Lo siento pero con determinados comentarios yo me doy por aludido.

De momento, en mi familia no nos quedan ningunas ganas de visitar Cataluña en los próximos años. Nada más molesto que no sentirse bien acogido. Que parezca que te hacen un favor. Ser un extraño en tu patria...

Y tampoco quiero perder más tiempo escuchando sonsonetes cansinos de los pro independencia que se van modificando según las circunstancias. Desde hoy y hasta febrero sólo veré la segunda cadena y me dedicaré a descubrir los contenidos de otras emisoras de TV que no sean las habituales.

Próceres del "procés": Habéis acabado con mi paciencia. 

viernes, 15 de diciembre de 2017

De la hoz y la zoqueta... a los anillos de Saturno

Leí hace poco que los anillos de Saturno eran relativamente "jóvenes". Que "sólo " tenían unos dos millones de años. Una fruslería si comparamos ese lapso de tiempo con la edad del universo.

Esta noticia desencadenó en mí -como viene siendo habitual- un montón de reflexiones y consideraciones. De momento, asombrarme de nuevo ante la capacidad de los astrónomos para realizar cálculos tan precisos y, de paso, volver a realizar comparaciones con las diferentes escalas temporales: no es muy habitual que en el día a día nos expresemos con unidades de tiempo que se cuentan por millones de años.

Nunca me imaginé -de niño- que en algún momento pudiera acceder a estos ámbitos de la ciencia. Y mucho menos habituarme a tratar con lapsos de tiempo de millones de años. Estamos hablando de los años 50 y 60. Siendo niño, escenas habituales en el pueblo eran, por ejemplo:

- Ir a hacer tus necesidades al río
- Ir con la lechera a buscar la leche
- Ver a las mujeres lavando a mano en el río o en el lavadero
- Ir al pozo a buscar agua para echarla en la tinaja
- Ver a los labradores ir y venir al campo
- Jugar a esturruzarnos por cualquier loma
- Alumbrarnos en el campo con candiles...

Por supuesto en las viviendas nada de calefacción. Emplear lo justo la luz eléctrica. Todas las casas tenían cuadra para las caballerías...

 Ahora ya de mayor repaso muchos momentos de mi niñez y veo que lo que entonces me ocupaba era sobretodo jugar y divertirme con mis amigos.

Mis devaneos mentales iban más en la línea de la religión. Ayudar en misa de monaguillo. Que si me confieso, que si comulgo, los pecados, el cielo, el infierno, el catecismo... ¡Cuántas horas dedicadas a esos menesteres! ¡Qué cantidad de tiempo desperdiciado que bien podría haberse aprovechado para acceder a aprendizajes mucho más útiles!

Pero ni se nos pasaba por la imaginación. En verano la hoz y la zoqueta eran nuestros útiles más preciados. Ayudar a nuestros padres en la siega era lo que se terciaba. Yo ponía todo mi empeño en poder segar a la velocidad que lo hacía mi padre. Ayudar en el campo y pescar barbos a mano. Ese era mi mundo en aquella época.

El salto que ha dado la sociedad española desde aquellos años a la actualidad ha sido impresionante. Lo mismo podemos decir de la tecnología a nivel mundial. Como también es impresionante la facilidad de acceso al conocimiento hoy en día.

Qué le espera a la  humanidad en los próximos 50 años es una incógnita. La progresión de la ciencia es geométrica. Nuestros hijos hablarán de nuestra infancia como ahora hablamos del neolítico.

viernes, 8 de diciembre de 2017

Libros en espera

Adquiero libros más rápido que los leo. Esta premisa inicial es la que me ha dado pie para escribir la presente entrada. La curiosidad, el afán de conocer, el disponer en casa de las fuentes de conocimiento me impelen a comprar o tomar en préstamo más libros de los que puedo leer.

Me pregunto a mí mismo los motivos de ese impulso irrefrenable. El hecho de visitar con frecuencia La Casa del Libro no es ajeno a esa tendencia. Tampoco las visitas frecuentes a las bibliotecas municipales. Ya se sabe que si uno mira, al final acabará adquiriendo algo.

Pero también acompaña la curiosidad. El irrefrenable deseo de conocer, de ahondar en las cuestiones que más me intrigan y más me llaman la atención. Satisfacer la expectativa de que -seguramente- otras mentes preclaras habrán sido capaces de bucear, de profundizar, en las claves de las cuestiones más desconocidas de los distintos ámbitos de la ciencia..

Así es que en estos momentos me encuentro con un listado importante de candidatos a rellenar los huecos de mi ignorancia aguardando expectantes en la estantería -o en las tripas de mi smartphone-. Reclamando con insistencia que los tome, que los ojee y que, en última instancia, los aborde con decisión.

Justo es decir que la intención va por delante de los hechos. Esto es una constante en la vida de los humanos. Hacer planes, echarle imaginación... Pero ya se sabe que los planes no siempre se atienen a lo inicialmente previsto...

Aún con todo y a manera de homenaje, quiero recordar a mis libros "durmientes". Los que están esperando a ser leídos, los no olvidados pero tampoco atendidos. La mayoría dedicados al universo. Está claro cuáles son mis intereses últimamente.

- ¡Bang! La historia completa del universo. Brian May Patrich
- Maravillas del sistema solar. Brian Cox
- Universo. La guía visual definitiva. Martin Rees
- Marte y vida. Ciencia y ficción. Bartolo Luque
- Hijos de las estrellas. María Teresa Ruiz
- Que vuelva el rey. Helen Pilcher
- Space. The definitive visual guide. Carole Stott y otros
- The ultimate universe. Marek kukula
- From here to infinity. John Gribbin
- Human universe. Brian Cox
- Warped passages. Unravelling the universe´s hidden dimensions. Lisa Randall
- Cosmo Sapiens. La evolución humana desde los orígenes del universo. John Hands

Amigos: que sepáis que no os olvido. Que en algún momento espero haceros más caso y sumergirme en vuestro contenido. Que, entre otras cosas, la razón de recordaros en este blog, no es otra que dejar constancia de mi auto compromiso de teneros en mis manos en cuanto pueda.

viernes, 1 de diciembre de 2017

Oumuamua

Reconozco que, en parte, me he animado a escribir esta entrada por la sonoridad del "palabro". Pero también -y sobretodo- me interesaba plasmar qué pensamientos me han surgido al hilo del paso de este visitante interestelar por las inmediaciones de nuestro vecindario solar.

Mi primera reacción ha sido de asombro. Por la capacidad técnica de los astrónomos que han sabido determinar con mucha precisión la trayectoria de Oumuamua. Porque es la primera vez que tengo noticia de que un objeto del espacio interestelar haya sido detectado e incluso sus características principales hayan sido especificadas con bastante precisión. Y también por la extraña forma que presenta y la rareza de los materiales que lo componen.

Igualmente me ha llamado la atención la forma y dimensiones del objeto: unos 400 m. de largo y 40 m. de diámetro. Su composición: rocas y metales. Y su velocidad de escape: 38,3 Km por segundo

Esto de la astronomía es la leche. Bien pensado se trata de un campo en el que te tienes que creer lo que te digan. Al fin y al cabo estamos hablando de cuerpos y objetos que nunca hemos visto con nuestros propios ojos.

He pensado a veces en adquirir un telescopio para poder ver en primera persona algunos cuerpos celeste más sobresalientes. Pero finalmente he decidido no hacerlo. La potente tecnología de los grandes de la astronaútica nos acerca espectaculares imágenes accesibles en cualquier momento en la red. Haciendo un símil siempre será mejor ver un partido de fútbol en la televisión que no a través de unos prismáticos...

En este vídeo puede verse que el asteroide ha pasado relativamente cerca de la tierra, aunque las distancias en el espacio son muy relativas comparadas con la escala humana. Estamos hablando de millones de kilómetros...

La trayectoria fuertemente hiperbólica de Oumuamua hace que se dirija hacia la constelación de Pegaso. Nunca más lo volveremos a ver...