viernes, 17 de noviembre de 2017

Don Emilio Silvela: mi alma gemela

Si ahora pudiera retornar a la niñez y volver a andar de nuevo el camino de la existencia, muchas serían las cosas que tendría bien presentes. Una de ellas, sin duda, sería elegir buenos mentores, buenas referencias humanas con las que iluminar el tránsito vital y compartir objetivos.

Analizo mi devenir y compruebo como poco a poco mis intereses se han ido concretando en el ámbito de la ciencia y más específicamente en todo lo concerniente al universo, la naturaleza de la materia, los orígenes y la evolución de la humanidad y la exploración espacial.

La aparición tardía de estas inclinaciones tiene mucho que ver con la evolución de la red global y el rápido acceso al conocimiento tan característico de los tiempos actuales. Gracias a Internet un maravilloso mundo de explicaciones y contenidos se nos ofrece diariamente a todos los que queramos disponer de él. Con un simple clic todo aparece al alcance de nuestros ojos.

Y en este proceso de búsqueda permanente es donde, un buen día, apareció D. Emilio. Periódicamente doy vuelta por su blog y, después de leer sus artículos siempre me quedo con una sensación de inspiración y asombro.

Inspiración porque él profundiza y se detiene en muchos ámbitos intelectuales de los cuales yo sólo poseo una somera noción. Y asombro. Asombro ante la sapiencia y la capacidad de trabajo del autor que todos los días plasma con gran detalle en su cuaderno de bitácora.

Todos los temas que toca son los que a mi me interesan. Aunque con la particularidad -como he comentado- de que él lo hace de forma exhaustiva y científica y con un enfoque pedagógico que facilita que la lectura de sus escritos no sea complicada para el aficionado. Cada artículo es, en sí mismo, una completa lección de cualquiera de los temas que aborda: universo, mente y cerebro, conciencia, Big bang, física cuántica, etc.

D. Emilio se describe en su currículum como físico teórico aficionado y apasionado por la astronomía. Y para mi gusto, la palabra aficionado es la que lo hace todavía -si cabe- más cercano y accesible.

Si algún día vuelvo por Andalucía, no descarto la posibilidad de visitarle. Me encantaría pasar una tarde por Huelva charlando animosamente con él sobre los temas que a ambos nos interesan. Los cafés -por supuesto- D. Emilio, los pagaría yo. Hago lo que haga falta por un alma gemela.

viernes, 10 de noviembre de 2017

La poda

Todos años por estas fechas me veo en la obligación de someter a los árboles de mi jardín a una enérgica poda con la finalidad de que el porte de la  vegetación no nos obstruya la luz a nosotros ni a los vecinos.

Reconozco que es una operación que no me entusiasma precisamente. Si por mi fuera dejaría que los vegetales desplegaran todo su ramaje y se extendieran a sus anchas.

No me gusta coartar el libre albedrío del ramaje de cada espécimen ni limitar la fortaleza demostrada de algunos ejemplares más robustos. Pienso, asimismo en la tropelía que supone cercenar de un certero cizallazo la vida que corre por todos y cada uno de los apéndices del árbol...

Reflexiono sobre la paradoja que supone plantar, atender y cuidar las distintas especies para luego propinarles esos tajos que trastocan de una manera importante su natural evolución. Me amonesto a mí mismo echándome en cara la falta de piedad con esos miles y miles de células vegetales echando por tierra lo que tanto le ha costado construir a la naturaleza. Me inquiero sobre la vida, en general y su sentido. Una vez más. Una pena, ya digo.

Sin embargo otra vocecilla me aconseja que no deje para más tarde la faena. Que no queda más remedio que poner freno y límite a las ansias siempre insatisfechas del famoso "creced y multiplicaos" ¿Acaso no se corta regularmente el césped de los parques? ¿No es más cierto que todos los años el ayuntamiento realiza su propia campaña de poda? ¿Por qué tendrías que ser tú menos? -me repite la vocecilla-

A la tarea hay que dedicarle su tiempo y velar para que se realice con corrección. Procurar no hacer demasiada escabechina pero actuar con decisión y sin desaliento.

Cuando después de dos o tres jornadas de trabajo termino la faena y recojo los restos de hojas y ramas que han quedado por el suelo, experimento una extraña sensación mezcla de alivio y de culpa. A nivel social he cumplido con mi obligación. Como compañero de viaje de la vida cercenada, me quedan mis dudas...

viernes, 3 de noviembre de 2017

Reflexiones en torno a un cambio de grifo

Hace poco cambié el grifo del fregadero de la cocina -ya tocaba- y a lo largo de la mañana que duró el proceso, mil y una ideas iban y venían por mi mente.

El grifo ya tenía sus añicos. Casi iba a hacer 20 años. Dándonos un estupendo servicio a lo largo de todo ese tiempo.

Pero el desgaste ya se iba notando... La apertura y el cierre del agua ya no iba tan fina como en sus años mozos, el cromado ya iba desapareciendo, la mezcla de agua caliente con la fría no era tan precisa...


El proceso de desmontaje duró asimismo lo suyo. Mi agilidad también se ha resentido con el paso del tiempo. Y las imposibles posturas que debí adoptar debajo del fregadero sirvieron de recordatorio de que también mi propio organismo -al igual que el grifo- también ha sufrido el inevitable desgaste que a todos nos afecta.

Según iba aflojando tuercas y desmontando los manguitos una capa de restos de detergentes y otros subproductos se hacía notar. En los puntos donde nunca había entrado el estropajo el acúmulo de suciedad todavía era más notorio.

Al tiempo que iba extrayendo el grifo viejo una vaga sensación de nostalgia y tristeza se iba apoderando de mi. No es inusual. Reconozco que tengo querencia por los objetos inanimados que hay a mi alrededor. Al fin y al cabo el chisme nos ha acompañado a la familia durante casi un cuarto de siglo. Deshacernos ahora de él suena un poco a despedida de toda una época...

La cal también se había compactado en la boca del grifo y los manguitos se empezaban a obstruir. Seguro que algo parecido ha pasado con mis arterias, pensé. Las juntas de goma ya habían perdido su elasticidad, los soportes de fijación estaban claramente oxidados... La tendencia a la entropía, a que las cosas se vayan estropeando con el paso del tiempo es un principio universal...

Al comienzo de la operación, mis planes eran de terminar la faena en unas dos horas más o menos. Recordaba que, cuando lo coloqué en su momento -hace 19 años- no me pareció una tarea demasiado complicada.

Sin embargo en esta ocasión la cosa de prolongó a lo largo de toda una mañana. Lejos de ser una operación sencilla, todo un rosario de complicaciones se iba añadiendo a la teórica simplicidad del desmontaje y sustitución. Eso me dio pie para reflexionar sobre la juventud y el carácter decidido de las acciones en esta etapa de la vida a diferencia del ritmo ya más lento de la madurez.

Estas y otras muchas elucubraciones afloraron con el cambio del grifo. También pensé por un momento que no está muy claro quién volverá a cambiarlo cuando el inexorable paso del tiempo deteriore la nueva unidad. Ni qué reflexiones acudirán a la cabeza del que lleve a cabo la operación.

viernes, 27 de octubre de 2017

El "procés" como espectáculo

Es indudable que Antonio García Ferreras ha inaugurado una nueva forma de hacer televisión, de informar a la población, de contar lo que ocurre en el mundo de la política. Prueba de ello es la cantidad de programas "clones" que inmediatamente han surgido en otras televisiones y el tiempo que dedican a ello.

Y también es una evidencia que las llamadas "redes sociales" se han constituido en un actor de primer orden en lo concerniente a trasladar la opinión de los ciudadanos a la red global.

La proliferación de programas de actualidad política y de tertulianos comentando todos los detalles de lo que va ocurriendo han generado una avalancha de noticias e informaciones que se retroalimentan entre sí para dar lugar a nuevas noticias y nuevos comentarios todo ello con la finalidad de mantener la atención del público durante el mayor tiempo posible.

Y lo cierto es que lo ha logrado. Han conseguido que los espectadores estemos dejando de un lado otras informaciones para incrementar nuestra expectación sobre lo que está pasando en Cataluña.

El estilo informativo de todos estos programas se ha ido transformando progresivamente hasta configurarse como un auténtico espectáculo. Con tertulianos que cada vez se parecen más a actores o cantantes famosos. Con noticias que siempre son "de última hora". Con transmisiones en directo que trasladan casi hasta cuando los dirigentes van al baño.

La mayoría de las informaciones van precedidas de la palabra "atención". Las conexiones ya son siempre múltiples. Todo vale con tal de que la fiesta no se detenga.

Los ciudadanos de a pie estamos tan inmersos en este circo mediático que ya casi se nos ha olvidado lo importante que es el debate entre nosotros, el contraste de pareceres o la organización de nuestras propias ideas al respecto. Mucho me temo que todavía tenemos Cataluña para unos cuantos meses. ¡¡¡La función debe continuar!!!

viernes, 20 de octubre de 2017

Semillas

Hasta que no tuve una cierta edad no tomé conciencia del proceso que seguía una semilla desde que se planta, comienza a salir la raíz, las primeras hojitas, el desarrollo más completo, etc.

Francamente, la cosa no me había preocupado mucho hasta entonces. La niñez y posterior juventud estaban tan plenas de cosas interesantes y tantas novedades, que el mundo de las semillas me había pasado por completo inadvertido.


Alguien me dio una plántula de cáctus y recuerdo que, al hacerme cargo de ella y cuidarla día tras día, pues llegó el momento en el que salió la simiente y eso me llamó mucho la atención y me intrigó.

Con posterioridad fui tomando conciencia del despliegue que realiza la naturaleza en todos sus ámbitos para asegurar la reproducción de las especies; su supervivencia.

Y es ahora en otoño cuando en el reino vegetal se vuelve a repetir el ciclo. Por estas fechas, los árboles sueltan sus semillas y tratan de dispersarlas al máximo en un esfuerzo ímprobo por lograr su multiplicación.


Quizás en la ciudad la cosa es más llamativa porque ese ciclo natural se da de bruces en muchas ocasiones con las baldosas o el hormigón del suelo. Imposible reproducirse en tales condiciones.

Y allí quedan las aceras, las plazas y las avenidas llenas de candidatos a nuevas plantas que nunca podrán conseguir su objetivo.

La abundancia de simiente no deja de sorprenderme y el esfuerzo que realizan las plantas también es digno de señalar. Todo está organizado para la máxima difusión de las especies.


Y luego tenemos el misterio de la reproducción. Cada semilla lleva en sí la potencialidad de convertirse en un nuevo espécimen. Todo está diseñado de tal manera que -si se dan las condiciones adecuadas- la maquinaria biológica se pone en marcha y el proceso para generar un nuevo individuo se desencadena de inmediato.

Tengo un amigo al que le encanta plantar semillas para ver cómo se desarrollan, cuidarlas y luego trasplantarlas en el monte. A mi me ocurre lo mismo. Según me voy haciendo mayor disfruto mucho más al contribuir al desarrollo de las plántulas y su posterior propagación.

Señores: me descubro ante la magnificencia de la naturaleza. Hasta ahora a pesar de los sonoros avances en todos los ámbitos de la ciencia, que yo sepa, el ser humano no ha sido capaz de fabricar un gérmen artificial que se parezca si quiera a cualquier humilde semilla que estos días podamos recoger por el suelo.

viernes, 13 de octubre de 2017

Intrahistoria personal

En la entrada del pasado viernes hablaba de lo que -hipotéticamente- pudieron ser las palabras pronunciadas por Dña Talesa desde las almenas del castillo de Uncastillo. Lo que aquella mujer pudo decir y más lo que pudo en su momento rubricar es lo que luego ha quedado registrado, lo que se tiene en cuenta a la hora de valorar la dimensión histórica del personaje. Digamos que es Lo Visible. Lo que no quedó velado para los demás.
Sin embargo nada ha podido registrarse de los pensamientos más íntimos, de las elucubraciones, los miedos, los deseos y los razonamientos más profundos del personaje que comento.

No sólo de ella, sino también de todos y cada uno de nosotros. Cada cual lleva consigo su intrahistoria personal. Sólo el interesado -o la interesada- la conoce. Le pertenece en su totalidad y forma parte del global de la persona.

En esa charla que continuamente estamos manteniendo con nosotros mismos aparecen con frecuencia nuestros deseos más ocultos, nuestras ilusiones, nuestros temores, nuestra conformidad o disconformidad con cómo suceden las cosas...

También pertenece a la intrahistoria de cada uno el mundo de los sueños, la gestión de su sexualidad, los deseos y anhelos llevados a buen término y los reprimidos, los amores que fueron y los que pudieron ser, las amistades y los desencuentros, el repaso de lo que ha sido la propia vida y de lo que hubiéramos querido que fuera. Los recuerdos más impactantes y las ensoñaciones más deseadas... 

La intrahistoria personal -si pudiera escribirse- no tomaría forma de libro sino de una sinfonía más o menos afinada dependiendo de cómo el sujeto haya procesado su devenir vital. 

viernes, 6 de octubre de 2017

¡Qué vería Doña Talesa?

Incluyo en esta entrada algunas fotos que he tomado recientemente desde las almenas del castillo de Uncastillo. Al tomarlas me acordé de Doña Talesa, la esposa de Gastón de Bearn.

Seguramente -me dije- en más de una ocasión se asomaría la tenente del castillo por estos salientes para contemplar el entorno. No digamos nada si el día estaba bueno. Muy probablemente lo haría alguna vez en el mes de septiembre, cuando la climatología acompaña ¿Que pensamientos discurrirían por su mente? Intentemos hacer historia ficción...

¡Ven, Giscarda! ¡Mira que bonita está la vega! Hoy el día luce espléndido. Qué te parece si nos subimos a la ermita a rezarle a la virgen de Sarrance -Nuestra Señora de la Piedra- a la que tu padre tenía tanta devoción...





















También podríamos pasarnos por los huertos del Riguel. Los aldeanos nos obsequiarán con granadas, membrillos y almendras. Llevaremos varios criados para que recojan los frutos. Le podríamos decir a tu hermano Céntulo que nos acompañe...


¡Qué laboriosos son los judíos! Han construido un puente cerca del cementerio en un plis plas ¿Los ves allá abajo, hija? Llama a tu hermana Néstula. Esta vista le encantará...


Allá a lo lejos se vislumbra el camino a Malpica de Arba ¿Recuerdas cuando estuvimos? !Tres horas de camino ni más ni menos! (La torre octogonal no estaba entonces construida)


Desde aquí puedes ver la iglesia de San Felices. Allí vamos a menudo a oír misa. Por el pasadizo subterráneo se llega en un momento...



¿Ves las iglesias de San Juan y Santa María? Recuerda que nuestro valedor el gran rey Alfonso I le concedió esta última a tu padre.




Allá abajo puedes ver la chimenea del viejo castillo enterrado ¿Qué llevaría a nuestros ancestros a tomar tal decisión? Sobretodo no te acerques al pozo!!!

REFLEXIÓN

Desgraciadamente las crónicas de la historia nada dicen sobre la gente del pueblo, los artesanos, agricultores y trabajadores que compartieron su devenir con Doña Talesa. Sólo de los prohombres y mujeres ha quedado recuerdo escrito.

Una pena que no seamos capaces de rememorar ni siquiera alguna frase que pudieran haber  intercambiado la gente de a pie -los villanos-con sus vecinos.

¡Qué no daría yo por poder viajar al pasado por unas horas y poder  contemplar lo que se cocía por allí un mes de septiembre de, por ejemplo, el año 1132!