viernes, 14 de abril de 2017

Renuevo generacional


Al igual que en la entrada anterior hablaba de la primavera y de la repetición anual de los ciclos, aquí quiero fijar mi mirada en la renovación generacional.


Cuando vivía en el pueblo, veía con naturalidad el hecho del nacimiento de nuevos vecinos, hijos del pueblo. Y con la misma naturalidad se apreciaba que la gente se hiciera mayor y muriera. Es algo de sentido común. El ciclo de la vida diría yo.

Al pasar a la ciudad, estos ciclos ya quedan más ocultos. Cada cual metido en su cubículo, sólo hay un estrecho margen para apreciar el nacimiento de tal o cual vecino. Los niños ya no corretean por la calle y los abuelos fallecen en el hospital.

Por ventura, el hecho de vivir en una urbanización de unifamiliares me ha vuelto a trasladar de nuevo al pasado. A apreciar de primera mano el inexorable paso del tiempo. Para mal en algunos casos y para ventura de las familias en la mayoría de ellos.

Estos días se ven en la calle de mi fila de viviendas muchos niños. Jugando ingenua y apasionadamente. Acompañados de sus padres y sus abuelos. Pertenecen ya a la tercera generación. Los nietos de los propietarios que, en su momento adquirieron las casas.

Uno no puede sino pensar en toda esa vida que se ha generado. Con un poco de fortuna casi llegarán al año 2.100.

Qué les espera a cada uno de los niños de mi urbanización constituye un auténtico enigma. Sólo se que, de buen grado, ahora me cambiaría por cualquiera de ellos.

viernes, 7 de abril de 2017

La primavera nos visita de nuevo

Se repite el ciclo. Una vez más. Los árboles toman de nuevo el pulso a la naturaleza y se engalanan con alegres adornos florales. Llaman la atención. Y mucho. Es un espectáculo multicolor. Una explosión de distintas tonalidades. Una alegría para la vista. Mejor aún, para todos los sentidos.

Y a mi, para estas fechas también me entra la fiebre de adornar el jardín con alegres florezuelas. Juveniles y traviesas. Dispuestas ellas para saciar las ansias de recreo de los volubles humanos. La primavera irrumpe con toda su energía.

Corre de nuevo la savia por las plantas y toda la maquinaria se pone en marcha para engendrar vida por doquier. El limonero se vuelve loco. Genera muchas más flores de las que luego van a producir frutos. Diríase que se cura en salud aunque luego proceda a la poda inmisericorde de muchas de ellas. No atino a adivinar qué cabalísticos secretos esconde su proceder.

Cómo decide que una flor prospere y no la otra es un auténtico misterio. Algo parecido pasa con el cerezo y, por extensión con el resto de los árboles frutales.

Una extraña simbiosis se ha establecido desde tiempos inmemoriales entre las flores y la especie humana. Quizás busquen la pervivencia a través del atractivo de sus lindos colores. Quizás estén diseñadas para atraer a las aves, las abejas y otros polinizadores. Seguro que es por alguna razón. Todo hecho tiene su causa.

viernes, 31 de marzo de 2017

Vida

El día 7 de abril se estrena la película "Life" (vida) y no me la quiero perder. No se bien la razón pero el tema de la emergencia y eclosión de la vida en nuestro planeta siempre me ha interesado sobremanera y, por extensión, la posibilidad de que también se encuentre vida en otros cuerpos celestes, me parece algo sumamente interesante.

En mis cábalas de aficionado sobre esta temática siempre me he preguntado por el sentido que puede tener el hecho de que nuestro planeta bulla de vida. Y también me intriga la facilidad con la que se crea y destruye la misma; desde el aplastamiento de una hormiga hasta el zarpazo certero de una leona que abate a un antílope. Y también me he auto inquirido si es procedente preguntarse por el sentido de la vida. No tengo la respuesta, la verdad.

Y como buen aficionado me gusta escuchar con atención a los expertos, a los que saben de verdad. De vez en cuando nos dejan perlas como esta de VIATCHESLAV MUKHANOV: 

Pregunta. ¿Qué le parece el descubrimiento reciente de un sistema solar con siete tierras?

Respuesta. Es un descubrimiento menor. ¿Qué hay de especial en la vida? No debemos pensar que somos excepcionales. Nuestro planeta es como una pequeña partícula de suciedad que llamamos Tierra, y hay una pequeña cubierta sobre ella que llamamos gente. No hay nada inusual. El descubrimiento de los exoplanetas es fantástico, pero no es sorprendente. Lo chocante sería que no existiesen.
Ahí queda eso, amigos. Esa es la autorizada opinión de un físico teórico. Que nos viene a recordar de nuevo, que, a escala cósmica nuestro planeta no representa ni una miserable mota de polvo.
En fin, que puestos a elucubrar podríamos pensar en la existencia de millones de civilizaciones extraterrestres inteligentes y con un grado dispar de evolución tecnológica. Al fin y al cabo, si en nuestro planeta se generó vida con tan solo mil millones de recorrido y ya vamos por una edad de 4.500 millones de años, ¿qué no puede haber ocurrido en otras galaxias? Trece mil millones de años que es la edad del universo, dan para mucho.
¿Y cual puede ser el sentido de todo esto? ¿Para qué la generación de tanta vida? ¿Qué grado de desarrollo tecnológico pueden haber adquirido otras civilizaciones alienígenas y en qué medida habrán podido escapar del ineluctable destino de todo ser vivo?
Preguntas y más preguntas.. El tema está en el candelero y no pasa un día sin una nueva revelación. Nos esperan tiempos muy interesantes.....

viernes, 24 de marzo de 2017

TED

Mucho da de si Internet con su inagotable repositorio de temas de distinta índole. Y, por tanto, muchas son las cosas que me llaman la atención de este variopinto universo.

Pero si hubiera de destacar alguna página que me haya llamado especialmente la atención, señalaría -sin dudarlo- a TED (Tecnología, entretenimiento, diseño).

Los mejores expertos, las mentes más preclaras, la ciencia más innovadora; todos están ahí, empaquetados en nuestro ordenador esperando que les demos paso con solo un click.

Y si bien es cierto que la mayoría de las conferencias son en inglés, gracias a los subtítulos, ya no hay excusa para invitar a nuestra casa a los mejores científicos del globo.

El ansia de saber, ese preciado don con el que nos ha bendecido la naturaleza, puede verse así saciada sentados cómodamente en nuestro lugar favorito de la casa.

viernes, 17 de marzo de 2017

El gran cuadro

La lectura del libro de Sean Carroll "El gran cuadro" me está proporcionando momentos de verdadero placer. Sólo por el hecho de ver plasmados en una excelente prosa ideas y pensamientos que alguna vez se me han pasado por la cabeza acerca del universo, el reto ya merece la pena. Pero además, dada la condición de físico y cosmólogo, del autor, sus planteamientos no pueden ser más acertados.

Dice Carroll: "Nada sitúa en su contexto a la existencia humana como la contemplación del cosmos. Lo que puede que uno no adivine, sentado cómodamente en su cuarto de estar con una copa de vino y un buen libro, es que lo que está sucediendo en su vecindario inmediato se ve radicalmente afectado por la evolución del universo entero. Muchos de los rasgos más importantes de nuestras vidas aquí en la tierra -nuestra noción del paso del tiempo, la existencia de causas y efectos, nuestros recuerdos del pasado y la libertad de tomar decisiones de cara  al futuro- son, en última instancia, consecuencias de las condiciones existentes cerca del Big Bang. Para aprehender el gran cuadro, necesitamos colocarnos en un contexto cosmológico."

Y añade: "Es difícil no sentirse conmovido al contemplar el firmamento nocturno. En la auténtica oscuridad, lejos de las luces invasoras de la civilización humana, el trasfondo negro como la tinta cobre vida con millares de estrellas, un puñado de planetas y la franja majestuosa de la galaxia de la Vía Láctea extendiéndose de un horizonte a otro. También resulta difícil captar la verdadera extensión del universo basándonos en los que vemos al mirar al cielo. No existe sentido de escala, ni ningún hito conocido que permita juzgar tamaño y distancia. Las estrellas se parecen mucho a los planetas, aunque hoy sepamos que son bastante diferentes, no se parecen en nada al sol, aunque ahora sabemos que son muy similares".

Poco más tengo yo que añadir por hoy. Sólo que, por curiosidad le echéis un vistazo a este vídeo.

viernes, 10 de marzo de 2017

Manual de un tacaño

Recientemente vi una película francesa con el título del encabezado de este artículo y, aunque no fue nada del otro mundo, sí que me hizo reír y me dio mucho juego para distintas elucubraciones.

El protagonista del film era un tacaño impenitente que se esforzaba lo indecible por ahorrar un eurillo: apagando las luces de su casa, aprovechando las ofertas de los supermercados y viajando con otras personas pues había decidido prescindir de su propio coche.

Y debo decir que, sin llegar a la exageración de la vida que llevaba Gutier, muchas aspectos de su conducta sí que me dieron que pensar.

Porque considero que de un extremo nos hemos ido al otro. Y que ahora no se mira si está una luz o todas encendidas, que tampoco se pone coto al consumo innecesario de agua o de calefacción en los hogares, que el coche se usa muchas veces sin necesidad y que se tira mucha comida a la basura, la televisión conectada inútilmente, el aire acondicionado a tope...

De manera que tendríamos guión para otra película que se titulara "Manual de un derrochador", que seguro que sería muy reveladora también.

Vivimos en la cultura del "usar y tirar" en la que no se mira si un artículo se puede aprovechar o arreglar y se pasa directamente a la compra de otro nuevo. La maquinaria del sistema capitalista no puede dejar de producir y hay que consumir a todo trance para que la cosa siga funcionando.

viernes, 3 de marzo de 2017

Visto en el parque

No somos inmunes a los desaguisados. A veces se te revuelven las tripas cuando observas ciertos hechos, ciertas realidades que te desagradan, que no te gustan ni un pelo.

Una tarde dominical. Un paseo por el parque. La primavera que se ve venir. Orden y concierto entre la gente deseosa de disfrutar del aire libre. La armonía se respira en el ambiente.

Y de repente, a mitad del plácido paseo te encuentras con estas reliquias. Con estos vestigios del pasado a los que les debemos respeto y consideración. La medida de un pueblo sensible con su historia. Aunque está claro que no todos piensan lo mismo. Porque no hay explicación alguna de la barbarie, del deseo de destruir. Del romper por romper y disfrutar destrozando.

Yo, desde luego me quedé estupefacto al observar como los afables bancos del siglo pasado han sido ultrajados.

Primera muestra del desaguisado

Desidia
Otra que te pega
Aquí los bárbaros se han empleado más a fondo