viernes, 17 de febrero de 2017

Cuando ya no esté

Casi por casualidad me he encontrado con una estupenda colección de vídeos en los que el famoso locutor y comentarista Iñaki Gabilondo entrevista a distintas personalidades del mundo de la ciencia, la economía y  la política. Y me ha llamado la atención el título porque en el mismo queda reflejada la curiosidad del periodista por lo que está por venir de aquí a 25 ó 50 años sabiendo que, muy probablemente, él ya no estará para verlo.

El formato es muy parecido al que, en su momento, inauguró Eduard Punset en su conocido programa "Redes" donde también nos acercaba la opinión de expertos en distintas materias mediante la clásica entrevista basada en sus preguntas y las respuestas del entrevistado.

En ambos casos se deja traslucir un elemento común: la curiosidad, el interés que ambos sienten por conocer y profundizar en los distintos campos del saber y especialmente en el mundo de la ciencia.

Y también me parece curioso que ese afán de saber se acentúe, se incremente con el paso del tiempo. 

Parece como si los dos entrevistadores quisieran asomarse a la ventana del futuro. Como si no quisieran perderse lo que -con seguridad- ya no verán. Algo así como tener un anticipo de lo que podrán disfrutar -o sufrir- las siguientes generaciones.

Por mi parte no podría sentirme más identificado con esta iniciativa. Desde hace ya algunos años vengo observando que el mismo "síndrome" que han sufrido estos dos estupendos comunicadores también me ha afectado a mi.

viernes, 10 de febrero de 2017

... Y sobre la muerte.

En varias ocasiones he escrito en este blog mis impresiones acerca de las visitas al cementerio de Torrero y los pensamientos inducidos por dichas visitas. Sólo por el hecho de traspasar la entrada ya te aproximas a otro universo, a otra dimensión. Y lo que allí vas viendo no te deja indiferente.

El miércoles día 8 de febrero, de nuevo tuve que subir la cuesta. En esta ocasión para asistir al funeral y entierro de mi suegra. Y esta vez la experiencia fue todavía más impactante pues se trataba de una persona con la que yo había convivido de forma muy cercana durante muchos años. No sólo eso sino que también he ido presenciando su progresivo declive, su lenta agonía y, finalmente su fallecimiento.

Aunque mi suegra ya iba para los 97, no es plato de buen gusto contemplar cómo poco a poco la vida de una persona se va apagando, se va consumiendo hasta el último aliento. Es inevitable experimentar un sentimiento de impotencia, de frustración ante lo que se sabe que, con toda certeza, va a ocurrir. Pero es ley de vida. Así son las cosas.

Por eso digo que hay una gran diferencia entre asistir a un funeral por alguien que has conocido sólo de forma tangencial y personas de tu ámbito familiar, de tu núcleo más cercano. En este caso el pesar es más profundo y también es mayor la conmoción emocional. Como dice un buen amigo, cuando fallecen los padres, los hijos pasamos ya a primera línea de fuego. Un recordatorio de la rueda de la vida...

De la misma forma que en la entrada anterior hablaba sobre el misterio de la vida, ahora pienso que el hecho de la muerte no se queda atrás. Por muchas vueltas que le demos al tema, todos debemos ser sabedores que con el paso de los años, a cada cual le llegará su hora de desconexión...

Pero la experiencia también me deja siempre otra enseñanza: asumido el hecho de la inevitabilidad de la muerte, la conclusión más inmediata es que la vida hay que vivirla de la forma más apasionada posible, disfrutando de cada momento y saboreando el hecho de estar vivos. Está claro, amigos, que la cosa no tiene vuelta de hoja.

viernes, 3 de febrero de 2017

Sobre la vida

Llamadme raro, extravagante, exótico o designadme con cualquier otro epíteto que se os ocurra, pero lo cierto es que mi mente no para de ir y venir de aquí para allá, de deambular de un sitio para otro y siempre tratando de escudriñar los misterios que esconden el mundo de lo más pequeño, el de lo más grande y -como no- el misterio de la vida.

Los científicos andan dándole vueltas al tema de cómo se generó la vida en nuestro planeta. Cómo pudo ser que la materia inerte se fuera configurando, optimizando, organizando y depurando para que, al final, surgiera la primera célula capaz de obtener energía para vivir, hacerlo en un ambiente hostil a todas las luces y luego reproducirse ¡Y todo de forma casual!

Parece que ya tienen claro cómo surgieron los aminoácidos indispensables para la configuración del ADN pero falta mucho, mucho por explicar de cómo pudo ser el inicio de la vida.

Preguntas no faltan. Y una muy importante es si la vida surgió sólo en nuestro planeta o es ubicua en el universo. Aquí en la tierra, la demostración de fuerza que -a diario- realizan los seres vivos nos tiene a todos maravillados. Desde las más diminutas bacterias a los seres más complejos, un extraordinario caleidoscopio viviente de formas, tamaños, colores y maravillosas propiedades muestra por doquier la extensión y la profundidad del misterio de la vida. Lo que ocurre más allá de la Tierra o del sistema solar o de la propia galaxia, cuando se llegue a descubrir, cambiará para siempre nuestro concepto de vida.

Otro dato a tener en cuenta es la tendencia de la vida a continuar, a perpetuarse. Millones y millones de semillas de todo tipo se desparraman a diario por tierra, mar y aire. Los árboles, los cereales, las leguminosas, los tubérculos, las aves, los mamíferos, los peces... no descansan en su empeño de que la estirpe continúe. Los millones y millones de espermatozoides y óvulos que nunca fecundarán ni serán fecundados constituyen otro ejemplo más del esfuerzo desesperado de la naturaleza por mantener la vida.

Y la facilidad con la que las criaturas vivas desaparecen -mueren- también constituye otro elemento de reflexión. El hálito vital desaparece con la misma celeridad que se generan nuevos seres. En el caso de los  humanos todavía es más patente. Todos sin excepción sabemos que nuestra vida se acabará. Que tendrá un fin.

Profundizar en estos misterios, escuchar lo que dice la ciencia, estar al día de las últimas novedades sobre estas temáticas me produce una enorme satisfacción. Aunque me temo que las respuestas definitivas tardarán en llegar. Es posible que yo ya no llegue a conocerlas...

Mientras tanto a diario trato de servirme una ración de erudición, de asimilarla, de degustarla... Me parece asombroso lo sencillo que es acceder en la actualidad al conocimiento. Gracias, Internet. Eres un auténtico regalo para esta tercera etapa de mi vida ¡Una bendición!
 

viernes, 27 de enero de 2017

Etnografía de puentes

Cada dos días más o menos atravieso el Puente de la Unión para ir a nadar al centro deportivo municipal Alberto Maestro y según lo voy recorriendo no puedo sustraerme a  la tentación de mirar -y a veces recoger- notas, tickets de la compra o justificantes bancarios que por ahí yacen desparramados.

Ya hice alusión en este mismo blog a una nota que había suscitado en mi grandes expectativas. Y también relaté el desencanto que me produjo el comprobar lo prosaico del mensaje. El caso es que todos los días encuentro algo que me llama la atención. Objetos y cosas que representan de alguna manera el alma y la esencia de los que, como yo, atraviesan el puente.

Así es que hoy, he estado al quite desde el comienzo del recorrido. Y este es el recuento de lo que he encontrado:

- Un papelito con indicación de los días en los que un enfermo (o enferma) debía acudir a la consulta del médico, o a realizar algún análisis. Hablaba también de "quimio" y oncólogo. Mala señal.

- Tres cajetillas -vacías- de tabaco, con sus correspondientes mensajes intimidatorios para los viciosos fumadores: "Fumar provoca infarto de miocardio". "Fumar produce cáncer de pulmón" y "Smoke harms you and others around you"

- Dos pintadas en la acera que rezaban: Yo (corazón) 17 y yo (corazón) 30. He querido suponer que de alguien que está enamorado de dos chicas de las edades señaladas.

¿No os parece curioso? Señales e indicios que apuntan a temas universales: la comida, la enfermedad, los vicios y el amor. Reflejando todos ellos nuestra particular idiosincrasia, nuestra forma de ser, nuestra cultura y socialización...

El hecho de que los dueños de los objetos recogidos se hayan desprendido de ellos en el puente precisamente, también da que pensar. Está claro que puente y río constituyen dos símbolos potentes. El primero sirve para conectar dos orillas. El río representa el curso mismo de la vida...

Podríamos incluso aventurar que todo este proceso de abandono de distintos elementos en el puente viene a componer un original test proyectivo que sirve para conectar con lo más profundo, con las interioridades del inconsciente de las personas que lo atraviesan...

El caso es que de este proceso, de esta etnografía de puentes, siempre aprendo algo nuevo. Entretenimiento no me falta en este ir y volver vadeando la esencia de la vida misma.

viernes, 20 de enero de 2017

San Sebastián en Pradilla. Comienza de nuevo el ciclo.

Sí, amigos, de nuevo he vuelto a Pradilla para San Sebastián. Todavía sigue viva la huella que me dejó la primera visita y, por eso, ya casi se ha convertido en tradición acudir a las celebraciones por el Santo en esa singular villa. Además, en esta ocasión lo he hecho acompañado de dos buenos amigos: Juan Antonio Castaño y Serafín Benedí. Otro aditamento para incrementar el disfrute. Para pasar un buen rato en su entrañable compañía y juntos compartir emociones y experiencias.

Todo se ha desarrollado de acuerdo con el ritual ya comentado en ocasiones anteriores. Y de nuevo la magia combinada de la procesión, la música y el dance me han hecho experimentar un profundo goce. Además de las celebraciones, el hecho de señalar el día 20 de enero como día del Santo, también conlleva un profundo significado de inicio de un nuevo ciclo, de puesta a punto del reloj, de "reseteado" y vuelta a conectar con el mundo, con la vida, los proyectos y las ilusiones...

Este año el frío se dejaba sentir en las calles del pueblo y en la plaza. Lo cual no era obstáculo alguno para que una nutrida representación de pradillanos y simpatizantes asistiéramos a todos los actos con interés y respeto.

Muchos asistentes han desenfundado sus móviles y dejado constancia del acontecimiento. Otros más profesionales con mejores equipos obtenían los encuadres idóneos para plasmar con acierto lo más relevante de la procesión, el dance y la misa. Tal ha sido el caso de Marta Zapata la fotógrafa de Gallur, que con gran acierto estaba cubriendo todos los episodios del evento.

No han faltado momentos alegres y jocosos. Durante la procesión me preguntaba en voz alta si los roscones que engalanan al santo en su peana eran verdaderos o no. A lo cual, Castaño -como siempre al quite- ha respondido rotundo: "qué va, SON DE MADERA". Semejante expédita afirmación ha traído consigo un auténtico chaparrón de risotadas imposibles de refrenar, hasta el punto que hubimos de tomar aire en varias ocasiones so pena de quedar encanados.

Así, entre unas cosas y otras hemos arribado a la plaza del ayuntamiento donde, una vez más, los mozos han representado los prolegómenos, el nudo y el desenlace de una batalla -otrora- entre moros y cristianos, seguido todo ello de los tradicionales ripios al santo y las cuartetas de picadillo entre los danzantes.


La actuación ha terminado con un sonoro ¡Viva San Sebastián! coreado al unísono con otro ¡Viva! por todos los asistentes. 

La bella canica azul sigue girando. Comienza de nuevo el ciclo.

viernes, 13 de enero de 2017

Erasmo


Me he enterado en un retrete de una frase que se atribuye a  Erasmo de Rotterdam. El dicho estaba escrito con bella letra en la pared del excusado del bar Petit Comité de Zaragoza y me llamó la atención. Decía: "El hombre inteligente no orina contra el viento".

De muy diversas maneras se podría interpretar la frase. Y para mi gusto muchos podrían ser los significados de la misma. Veamos:

Una primera aproximación nos traería la idea de previsión, de sentido común; ya que parece claro lo que puede ocurrir si algún varón (o alguna mujer), por negligencia o por descuido, se pone a orinar a contra viento.

Buceando un poco más ya podríamos aludir a la enseñanza que encierra la cita: que no parece muy oportuno verter tus ideas o tus opiniones en contra del pensamiento de la mayoría. Ante una disputa quizás no sea una buena estrategia pelear de frente y sea mejor opción sopesar bien los argumentos y responder de forma pausada y sosegada. 

Otra interpretación -quizás más afinada- consistiría en calibrar las consecuencias de orinar contra el viento (metafóricamente): te puedes empapar de tus propios fluidos corporales. El corolario en este caso consistiría en valorar los efectos de tus actos si intentas proyectar tus secreciones mentales negativas en los demás, en contra de la irrefrenable fuerza del viento de la razón.

Más aún, podríamos también aludir a la urgencia o no de la micción. Y en todo caso, aunque evacuar apremie, no por ello debemos olvidarnos de hacerlo a favor del viento dominante. En esta ocasión la conclusión sería que siempre deberíamos trabajar a favor de la naturaleza, no en contra de ella.

Bueno, amigos. He pasado un buen rato tratando de buscar distintas interpretaciones a un dicho ingenioso de Erasmo de Roterdam. Por cierto, que otra frase también aguda del mismo autor -el lema que le acompañó toda su vida- fue:

"Cuando tengo un poco de dinero, me compro libros. Si sobra algo, me compro ropa y comida"       

viernes, 6 de enero de 2017

La nota

Caminando por el puente de la Unión (bonito nombre), diviso un papelito doblado en la acera. Yace ahí olvidado y ya amarillea un poco por los repetidos rigores del invierno. Según me voy acercando hacia él, una lucecita de sorpresa y curiosidad se ilumina en mi cerebro. Imagino alguna nota confidencial, algún pensamiento filosófico; quizás una declaración de amor al estilo del que Alfonso Vargas confesó sentir por María de la Sierra

Me agacho para cogerlo y lo despliego. El grafismo redondeado y regular apunta a una mano femenina. La nota ha sido escrita en un fragmento de lo que debió ser una hoja de cuaderno de espiral. El troceado se ha realizado sin mucha delicadeza. Siento que mi corazón se acelera. Pongo ojos de topillo -pues no llevo gafas de ver de cerca- y leo:

     - 5 kilos de costillas de cerdo
     - Patatas
     - 6 de pan
    - 1 bote de pimiento rojo
     - 2 de tomate frito
     -  Boquerones
     - Papel de baño
     - Film trasparente

Mi gozo en un pozo. El sabroso secretillo que yo aventuraba contenía la nota, deviene en algo más cotidiano, más prosaico: la lista de la compra.