viernes, 2 de diciembre de 2016

El limón


Me acerco a mi limonero y lo veo allí, todo esplendoroso luciendo sus frutos con más orgullo, si cabe, que el resto de los árboles frutales porque él sabe lo inusual de madurar en invierno.

Y no puedo sustraerme a la tentación de tomar uno de sus frutos. No uno al azar sino el que me parece más hermoso, más bello que el resto de sus compañeros de campaña. Cojo el que me llama más la atención.

Y ese acto tan simple, tan sencillo como coger un fruto del árbol deviene, como por ensalmo, como por obra y gracia de alguna divina inspiración, en una profunda reflexión.

Y el tema es reiterativo. Predomina el asombro. Y la sorpresa.

Me admiro de cómo el árbol ha colocado sabiamente sus frutos en los lugares idóneos para una mejor sazón. De cómo ha alentado su crecimiento desde la fecundación de la flor hasta la constitución de su obra. Y de frenar su crecimiento a tiempo para que no acaben teniendo proporciones desmesuradas.

Pero todavía me sorprendo más cuando al observar con detenimiento el limón aprecio la intensidad de su color amarillo, su piel suave salpicada de pequeñas rugosidades, multitud de diminutos puntitos negros cuya utilidad ignoro, su forma inequívocamente "alimonada", la demarcación que indica la unión con la rama, su contrapunto terminado en un pico...

¿Como saben las células del limón dónde tienen que ubicarse según el fruto va creciendo? ¿Qué intrincados mecanismos se activan para dotarlo de su peculiar sabor y de su agradable olor? ¿Quién dicta cuándo debe detenerse el crecimiento del fruto? ¿qué instrucciones se envían para que las pepitas se coloquen en el lugar donde están? ¿por qué los gajos se conforman según el estilo propio de los cítricos? ¿cuándo surgieron los limones en nuestro planeta? ¿qué forma tendría el primer protolimón?

Amigos: cuando la ciencia sea capaz de obtener un limón normal y corriente por medios artificiales. Cuando disponga del conocimiento y de la sapiencia para responder cada una de las preguntas anteriores y de otras muchas que se podrían plantear. Cuando sea capaz, en una palabra, de recrear el misterio de la vida... entonces sí que me quitaré el sombrero.

viernes, 25 de noviembre de 2016

Hijos del Antropoceno

Leo en la revista "Investigación y Ciencia" un artículo que me ha hecho reflexionar sobre la huella indeleble que los humanos pasados y los actuales estamos dejando a las futuras generaciones. El impacto es tan intenso que ya se está hablando de una nueva época (El Antropoceno) que, según los expertos habría comenzado sobre el año 1950 y que se caracteriza por la extensión a nivel global de una serie de residuos producidos por la humanidad.

Tenemos en primer lugar los metales, componentes fundamentales de las rocas. Los humanos aprendimos a separarlos y desde la más remota antiguedad los hemos estado elaborando. Sólo de alumnio se han manufacturado más de 500 millones de toneladas métricas desde la Segunda Guerra Mundial.

Pasamos luego a los plásticos distribuidos ampliamente por los ríos y océanos de todo el mundo. . En el año 2015 se produjeron nada menos que 0,3 miles de millones de toneladas métricas.

Continuamos con el hormigón. Es la huella predominante que está dejando la modernidad. En el año 2015 se produjeron más de 20 mil millones de toneladas métricas en todo el mundo, que vienen a acumularse a todo el hormigón producido desde la segunda guerra mundial.

Después tenemos el carbono negro. Producto derivado de la quema de combustibles fósiles, se encuentra suspendido en la atmósfera y cubre rocas y hielo.

El Plutonio 239 y 240. La explosión de más de 500 bombas nucleares desde Hirosima y Nagasaki ha dejado un rastro de isótopos raros por todo el planeta. Dentro de 100.000 años, su desintegración habrá dado lugar a una capa de uranio 235.

El dióxido de carbono. El gas con efecto invernadero que tras la Revolución Industrial fue aumentando gradualmente pero desde la Segunda Guerra Mundial su crecimiento ha sido mucho mayor.

El metano. Gas expulsado por el ganado. Su producción aumentó con la expansión de la agricultura y también con las emisiones derivadas de la producción de gas natural y del deshielo del permafrost.

Óxido nitroso. Los combustibles fósiles y los abonos han incrementado su concentración por encima de los niveles naturales.

¿Qué os parece amigos? Por increíble que parezca, cuando dentro de millones de años las fuerzas tectónicas levanten los estratos acumulados en el suelo los nuevos acantilados dejarán al descubierto una capa distintiva correspondiente al Antropoceno.

viernes, 18 de noviembre de 2016

Sedación, átomos... y una granada

El pasado jueves día 17 de noviembre me hicieron una gastroscopia (ya os adelanto que el resultado fue normal). Y en el momento de firmar mi consentimiento para la prueba me preguntaron si  quería o no sedación para su realización. Yo contesté afirmativamente. Quería evitarme el mal rato que se pasa cuando te introducen un tubo por tu esófago y todo eso.

Y mis reflexiones vienen a cuento de vivir esa experiencia. De pasar de un estado alerta de conciencia a una situación de pérdida de ella. Lo que en psicología se conoce como "estados alterados de la conciencia".

Y sí, amigos. A pesar de mis esfuerzos en mantenerme despierto cuando me aplicaron la sedación, de inmediato caí en un profundo sueño. Perdí totalmente la noción del espacio y del tiempo... Y no me enteré para nada de la prueba. Cuando desperté, mi mujer se hallaba a mi lado y poco a poco, gracias a su sosegada conversación volví de nuevo al mundo de los vivos...

Sin dolor y sin molestia alguna. Casi diría que fue una experiencia placentera.

Al rato de despertar empecé a elucubrar sobre este tránsito. A imaginar que, si en lugar de volver otra vez a mi estado normal de vigilia me hubiera dormido para siempre (o hubiera fallecido en el trance), en nada hubiera cambiado la experiencia. Una vez tu mente desconecta, lo que luego ocurre está ya fuera del alcance de tu yo. No percibes nada en absoluto. Como suele decirse tú ya no estás en lo que celebras.

Por la misma regla de tres, lo que nos ocurre en el "mundo externo" a cada uno de nosotros también tiene su miga. Sin ir más lejos, ayer fui a dar una vuelta por la parcela de Villamayor y al revisar los árboles frutales pude ver como todavía quedaba una granada en lo alto del árbol. Luego de dudar por un instante si la cogía o no, me incliné por intentar alcanzarla. Y con un poco de esfuerzo lo conseguí. Aunque de la misma forma pude haber optado por dejarla en el árbol. Entonces el relato hubiera sido otro. Probablemente, con el frío su corteza hubiérase agrietado y los pájaros hubieran dado buena cuenta de los sabrosos frutos. Pero no, opté por tomarla.

Más tarde, cuando ya estaba en casa, me puse a desgranarla y, con posterioridad a saborear su dulce jugo edulcorado con miel.

Según iba aplastando los granos en mi paladar, me preguntaba cuántas moléculas de la granada pasarían a formar parte de mi ser. Cuántos átomos acabarían integrándose en mi organismo. Cuántos serían para siempre parte de mi.

Y también me preguntaba qué ocurrirá con mis propios átomos, cuando yo deje de existir. Bueno, en realidad no serán "mis" átomos. Serán átomos sin más. Y quién sabe en que materia, sustancia u organismo se volverán a integrar cada uno de ellos. Pero seguro que a algún sitio irán a parar. La materia no se crea ni se destruye...

Según Wikipedia nuestro cuerpo se compone de:


Por lo tanto, un cuerpo humano promedio que pese (según el blog El tercer precog) unos 70 kg, contendrá: 7 kg de hidrógeno; 45,5 kg de oxígeno; 13,56 kg de carbono; 2,24 kg de nitrógeno; 0,97 kg de calcio; 0,45 kg de fósforo; 0,13 kg de cloro y 0,15 kg de potasio.

Y según los cálculos que veo en dicho blog, el número total de átomos sería de....
6,7 1027 átomos.

Sí, amigos. Tanto el macromundo como el micromundo son apabullantes. Si no, echadle un vistazo a este vídeo.

viernes, 11 de noviembre de 2016

El gremio de los "averiados"

Nunca hasta ahora había caído en la cuenta. Jamás hubiera pensado que mis percepciones se afinaran hasta este punto. Ni que fueran tan abundantes.

Pero sí, amigos. Desde el momento que pasas por una mala racha en tu estado de salud o que, directamente, tu cuerpo te da un aviso importante, las observaciones se vuelven más nítidas. No puedes obviarlas. La realidad es tozuda. Están ahí.

Es posible que se deba a un efecto de compensación o de solidaridad con los que sufren ¡Qué se yo! Lo cierto es que desde que tuve el ictus, soy más consciente de la cantidad de personas que padecen alguna deficiencia. Que tienen alguna minusvalía. Que necesitan alguna ayuda para poder llevar una vida normal.

A todos ellos los he englobado bajo el título genérico del "Gremio de los averiados". Y, como podéis comprender, son muchos los que pertenecen a esta categoría.

Dejando aparte a los que deben permanecer postrados en la cama y a los que están hospitalizados, los miembros de este club pueden visualizarse a diario por nuestras calles.

Ahí tenemos a los que necesitan una silla de ruedas. Bien empujada por otras personas o con tracción para realizar de forma autónoma sus desplazamientos habituales. Ellos representan el escalón más alto de la dependencia.

Luego están los que necesitan bastón o alguna otra ayuda para poder caminar. O un respirador para mantener a raya la apnea del sueño... Un grado menor de dependencia. Pero sin estos recursos no podrían hacer una vida normal.

Tenemos también a los que necesitan tomar medicación a diario para contener sus déficits. A esta subclase  se suman un montón de personas. Y por lo que voy viendo muchas de ellas deben ingerir una importante cantidad de fármacos para poder ir tirando.

Normalmente la edad es un importante condicionante de entrada en el gremio. No siempre. Pero a mayor edad, más posibilidades de ingresar en la sociedad. Está claro que el organismo se va deteriorando con los años.

Lo que me resulta prístino es que, en un momento u otro de nuestras vidas, todos sin excepción acabaremos perteneciendo al colectivo de los averiados. Esto es algo que no había procesado pero que ahora veo de forma nítida.

La consecuencia clara de todas estas reflexiones es que hay que esforzarse y que vale la pena llevar un estilo de vida que propicie la prevención de enfermedades y, por ende el ingreso lo más tarde posible en el "Gremio de los averiados".

viernes, 4 de noviembre de 2016

Ya han entrado las máquinas

Proponía en mi entrada del 14-1-16 la creación de un "Central Park" zaragozano. Al estilo de las grandes ciudades. Demostrando sensibilidad y primando el verde frente al asfalto. Creo que hubiera sido una idea muy afortunada.

Pero como me temía no ha sido así. Las constructoras no han querido dejar este sabroso bocado a la vista de los ciudadanos. Presurosas han delimitado ya las parcelas en las que van a intervenir y tiempo les ha faltado para meter maquinaria.

El otro día pasaba por las inmediaciones del frustrado proyecto y pude ver cómo las máquinas ya habían comenzado a trabajar. En breve hileras de viviendas bordearán el Ebro haciendo añicos la utopía de conservar un entorno natural en el corazón de la ciudad. Ahí os dejo las fotos de las excavadoras en acción.


viernes, 28 de octubre de 2016

¿A dónde vamos?

Tal como pintan las cosas, todo parece encaminarse hacia una paulatina colonización planetaria por parte de la especie humana.

En los últimos días, los medios de comunicación no han parado de servirnos noticias sobre la futura conquista de Marte. Las naciones con poderío económico y potencial tecnológico ya han previsto fechas para el próximo gran paso: colocar astronautas en el planeta rojo y luego devolverlos vivitos a la tierra. Yo creo que es sólo una cuestión de tiempo. Los desarrollos tecnológicos ya están suficientemente maduros como para pensar en la aventura como algo viable.

Demostrada ha quedado la capacidad de la humanidad para permanecer de forma viable y segura en el espacio. Las estancias en la Estación Espacial Internacional dan buena fe de ello. Por tanto la tecnología ya la tenemos. Ahora queda el desarrollo de un desafío más complejo, pero todo es cuestión de tiempo.

Me atrevo a aventurar que en un futuro no muy lejano, la humanidad también colonizará otros planetas de nuestro sistema solar. Y en cuanto las técnicas de terraformación estén más asentadas, nuevos planetas se sumarán -sin duda- a la lista de lugares potencialmente habitables por el hombre.

Así pues, amigos, la tercera pregunta que alude a dónde vamos, también -creo yo- se puede contestar.

Estamos destinados a colonizar otros planetas y -quién sabe- si con el trascurso de los años, también se emprenderá la aventura de abordar la galaxia entera.

En qué momento estableceremos contacto con otras formas de vida alienígenas es algo que todavía está por ver. Pero me aventuraría a hipotetizar que será antes de que pasen 100 años más.

viernes, 14 de octubre de 2016

¿Quiénes somos?

También para esta pregunta hay cumplida respuesta. No todos los tramos de nuestro recorrido están resueltos en su totalidad. Y sobretodo, queda por resolver la enrevesada cuestión de la conciencia, que es algo peliagudo. Ahí va mi particular explicación:

2.- ¿Quiénes somos?

Los seres humanos representamos un escalón (yo creo que no el último) de lo que ha sido la evolución de la vida en la tierra.

En la entrada anterior ya teníamos casi formado nuestro planeta así es que, con el paso inexorable del tiempo el bombardeo de cometas y asteroides fue configurando poco a poco su habitabilidad. Sobretodo es de resaltar la presencia de agua líquida, elemento básico para la emergencia de la vida tal como la conocemos en la tierra. y por supuesto, del sol como fuente de energía.

Los cometas son ricos en materias orgánicas y muchos asteroides también. Es muy probable que aportaran los ladrillos básicos de la vida en esos primeros momentos.

Con posterioridad, el paso de los años propició que algunos elementos químicos quedaran agrupados y protegidos por una capa externa. Fue el comienzo de la primera célula. A partir de allí, también después de millones de años, algunas células consiguieron agruparse y también especializarse, dando lugar a las primeras bacterias. A su vez las bacterias también se agruparon en organismos más complejos para generar -mediante simbiosis- los primeros seres simples especializados en diferentes funciones. Estos seres también establecieron sucesivas alianzas para crear estructuras cada vez más complejas.

Sólo hace falta tiempo (y de eso va sobrado el universo) para ir generando organismos de todo tipo.

Hubo explosiones de vida (como la del período Cámbrico hace unos 500 millones de años) en las que la naturaleza ensayó una enorme variación de seres vivos. También hubo extinciones masivas (hasta 5 según los expertos) en las que desaparecieron millones de seres y otros muchos aprovecharon para medrar.

Al final, las carambolas de generación y extinción de vida favorecieron, entre otros seres a los mamíferos que fueron los que, finalmente condujeron a la aparición de los homínidos y, finalmente al homo sapiens sapiens (nosotros).

Ya sé amigos que esta es una explicación burda y que una simple consulta a la Wikipedia aporta infinitos datos más rigurosos.

Pero con estas líneas quiero señalar el asombro que me produce el hecho de atisbar una explicación tan compleja como rigurosa de lo que ha sido nuestra génesis.

Muchos son los tratados que abordan estas temáticas. Pero para mi gusto pocos tan esclarecedores como el libro de Lynn Margulis y Dorion Sagan "Microcosmos". Si os gusta este tema y disponéis de tiempo, os lo recomiendo. Yo ya me he propuesto hacer una segunda lectura tomando notas para poder disfrutar de enorme placer de ahondar en el conocimiento de las cosas.