viernes, 1 de julio de 2016

¡¡¡VACACIONES!!!









Sí, amigos. Un alto en el camino. Dos meses para cambiar de actividad, para dedicarme "full time" a lo que me apetezca hacer en cada momento. Me cojo vacaciones y durante los meses de julio y agosto no escribiré entradas en el blog. Me concedo a mí mismo esa licencia. En septiembre retomaré de nuevo la tarea.

Mientras tanto, os deseo a todos y a todas ¡¡FELICES VACACIONES DE VERANO!!

jueves, 30 de junio de 2016

Se repite el ciclo


Este año también he tenido ocasión de participar en la ceremonia de años pasados. Para estas fechas es cuando la cereza está en su punto en la zona del Frasno, Inogés y Santa Cruz de Grío. Y este año, de nuevo hemos repetido experiencia. Allí hemos acudido para admirar de nuevo las mil y una variedades de este manjar. Para disfrutar con su excelente sabor y captar los matices que diferencian las distintas variedades.


Es un buen motivo y una excelente excusa para reencontrarnos de nuevo viejos compañeros de trabajo. Para ponernos al día de cómo han ido las cosas en este período de tiempo. Para constatar cómo un año más a nuestras espaldas ha acentuado un poco más tal o cual arruga, tal o cual mancha de la cara...

 Y también para disfrutar -sin más- de toda la experiencia: el viaje hasta el pueblo en amena conversación, la elección de las frutas más sanas y maduras previa cata de todas ellas. La compra de varias cajas para regocijo de nuestras respectivas familias... Y el hecho de tomarnos una caña en el bar del pueblo para profundizar en nuestras respectivas experiencias anuales y enfrentar mejor el calor asociado a estas fechas.

Sí, amigos, el ritual cerecil se ha repetido en junio.

miércoles, 29 de junio de 2016

Soy muy listo

De las conversaciones e interacciones con tus iguales siempre aprendes cosas nuevas. A veces no hace falta ni conversar; basta con la observación pausada y sosegada. Este segundo método también aporta, por lo general abundante información y de calidad.

Últimamente vengo reflexionando sobre el hecho de que la mayoría de las personas de mi edad (yo me incluyo también, por supuesto) manifestamos una clara tendencia hacia la auto complacencia con las tareas en las que estamos involucrados. Ya sea dedicarse a la jardinería, compilar un programa o hacer senderismo. Es igual. Todos nos declaramos extra-competentes en las distintas tareas o aficiones que más nos absorben. Somos los más ingeniosos, los más ocurrentes, los más constantes, los más hábiles, los mejor informados, los más sistemáticos, los más dedicados... Y así lo manifestamos a todos los que nos quieran escuchar.

No digo yo que tal conducta refleje un deseo de reforzamiento del yo. O una reafirmación de los propios principios del sujeto. Lo que ya me queda más claro es que todos necesitamos aprobación, atención y comprensión. Bastantes están también necesitados de admiración por parte de los demás. Y unos pocos quizás desearían -quizás de forma inconsciente- hasta que les hicieran un monumento.

martes, 28 de junio de 2016

¡Bendito Internet!

Cojo una regular cosecha de cerezas  y me ilusiono con hacer mermelada con ellas. No me hace falta preguntar a nadie. Tecleo "mermelada de cerezas" y allí, de pronto, aparecen multitud de amigas, amigos y consejeros orientándome sobre cómo proceder. No sólo eso. También puedo acudir a Youtube y seguir al pie de la letra las indicaciones que me van dando los expertos en sus tutoriales.

¿Que me falta una pieza para completar una instalación de riego y no la encuentro en el establecimiento habitual? No hay problema. De nuevo me asomo al escaparate mundial y allí encuentro la pieza buscada así como mil y una variaciones de diseño, por si fuera necesario.

¿No sabes cómo desmontar los amortiguadores del portón trasero de tu coche? También San Internet te lo resuelve.

¿Quieres ponerte al día con el inglés? ¿Empezar a aprender, por ejemplo, polaco? ¿Enterarte un poco en qué consiste el Gran Acelerador de Hadrones? Lo que quieras. Sólo tienes que disponer de tiempo para ponerte al día de las últimas novedades.

Amigos, tenemos la suerte de vivir en una época dorada para el aprendizaje. TODO el conocimiento está ahora al alcance de nuestra mano, a la distancia de un click.

lunes, 27 de junio de 2016

Convidado de piedra

El otro día tuve ocasión de asistir a una reunión en la que, en principio, yo pensaba que también iban a venir otros conocidos. No fue así. Sólo pude contar con la presencia del amigo que me invitó pero el resto eran desconocidos para mí. Y, además, para más inri, todos bastante más jóvenes que un servidor.

La cita se prolongó al menos durante un par de horas y yo hice varios intentos de meterme en conversación con los asistentes. Nada, en vano. Ellos y mi amigo tenían muchas experiencias en común y bastantes cosas que contarse y yo no sabía por donde meter baza. En su animada charla no cabía intervención alguna por mi parte. Y cuando lo intentaba, creía adivinar una cara de cierta extrañeza en mis contertulios.

No hay nada como vivir en primera persona experiencias impactantes. Allí caí en la cuenta y pude vivir en primera persona lo que significa la expresión "ser un convidado de piedra".

domingo, 26 de junio de 2016

No somos mejores que ellos

Siempre me estremezco cuando, en la televisión, ponen algún reportaje sobre la vida salvaje. Lo que ocurre en la selva o en la sabana se puede resumir en pocas palabras: la lucha por la supervivencia.

Y me resultan especialmente escalofriantes las imágenes en las que, un león, por ejemplo, se merienda viva a una cebra o a un cervatillo, lo mismo me da. Ni asomo de piedad. Ni rastro de sentimiento alguno. Cero de empatía. Perfectamente el rey de la selva puede detener su yantar para rascarse la oreja u otear el horizonte mientras su presa convulsiona en sus últimos estertores con los higadillos fuera.

O allí tenemos a las hienas acosando hasta su desfallecimiento a la cría de un antílope para, posteriormente deshacerlo a mordiscos. Los cocodrilos, los tigres, las cobras... Tampoco se quedan atrás.

Pero ahora mismo acabo de ver un reportaje sobre la pesca con almadraba. Allí todo se urde para que los atunes queden finalmente confinados en un mínimo reducto donde se acaba con ellos arponeándolos. Aunque lo mejor viene luego. En el posterior despiezado, donde la primera acción "técnica" que se lleva a cabo es la decapitación del atún. Algo espectacular y también escalofriante.

Y luego estaría el tema de las guerras, los malos tratos, las torturas...

Entendedme. No quiero parecer un misicas. Y asumo que todos los días nos llevamos a la boca pedazos de animales a los que -sin miramiento alguno- les hemos arrebatado la vida.

Por eso creo que los humanos no somos en ese aspecto especiales. Seguimos a pie juntillas la ley de la naturaleza. No, no somos mejores que ellos.

sábado, 25 de junio de 2016

El Brexit


Mal asunto votar a favor de la separación de Europa. Me parece una decisión desafortunada. En la que han intervenido -con seguridad- múltiples factores que, posiblemente, poco tengan que ver con la identidad europea.

A mí me parece estupendo que los británicos se sientan orgullosos de sus tradiciones, de sus costumbres y de su cultura. Pero ese orgullo nacional, en ocasiones raya en la exageración. Cuando he viajado a Londres, siempre me ha llamado la atención el énfasis que ponen en señalar la "britanidad" de los productos que se venden en los supermercados. Y en general en cualquier bien de consumo. Algo que, a mi entender raya en lo histriónico. Y cuando hemos viajado por el norte del Reino Unido también hemos observado cierto desdén en el trato a los que nos consideran "no nacionales".

Cuando una comunidad se siente diferente, incluso superior en sus hábitos y costumbres, cuando se muestra la bandera nacional como signo de orgullo pero también de superioridad respecto a otros estados, algo no encaja. Menos en un planeta globalizado. Esto -creo yo- es de aplicación tanto a vascos como a catalanes o alemanes. Me da lo mismo.

Desde mi punto de vista, lo idóneo sería enviar a los líderes más aguerridos, a los más acérrimos con la superioridad de su país durante unos cuantos meses a la Estación Espacial Internacional. Que convivan entre ellos. Que hablen entre sí los miembros de nacionalidades que se creen superiores. Y que dependan de la base en tierra para su supervivencia.

Un día tras otro verían por las escotillas de la estación la pequeña bola azul, la canica en la que vivimos, el planeta que nos alberga. Creo que eso representaría una buena señal de humildad.

Yo, amigos, me siento no ya ciudadano del mundo sino ser privilegiado del universo en el que hemos tenido la fortuna de vivir.