viernes, 26 de mayo de 2017

La impronta

Me veo a mi mismo esforzado en el mantenimiento de mis árboles frutales, empeñado en que sobrevivan a base de dedicar muchas horas a este menester. Quitar hierbas, regarlos con regularidad, asegurar una provechosa producción...

También me visualizo en mi ir y venir al monte para comprobar cómo van las colmenas procurando que nada les falte a las abejas. Allí me detengo a menudo simplemente a escuchar el zumbido de la colonia, el trasiego de las pecoreadoras y el ajetreo de las nodrizas. Hago mío aquel verso que decía: "En el silencio sólo se escuchaba un suave susurro de abejas que sonaba".

A veces, cual dron elevado en la altura me diviso en mi empeño de mejorar la caseta, de proyectar nuevos arreglos o emprender alguna innovación que llevo en la cabeza. El caso es avanzar, mejorar lo existente, intentar conseguir unas metas que yo mismo me he fijado.

En ocasiones me da el bajón. Me pregunto el por qué de tanto afán, de tanto empeño por conseguir aquello de lo que podría prescindir. De tanto viaje y de tanta fatiga.

Veo, sin embargo que hay algo que me impulsa a seguir en mi lucha, a continuar las tareas que yo me he propuesto. Es como un mandato que hubiera recibido, como si alguien me guiara en lo que es correcto, en lo que debo hacer.

Le doy vueltas y más vueltas a las razones de todo ello, a lo que me impele a seguir en la brecha y continuar con mis afanes. 

La respuesta la hallo en mi infancia. Lo que veía cuando era niño y la impronta que aquello dejó en mí.

Aunque adaptado a los tiempos actuales estoy haciendo lo que veía hacer a mi padre y a mi abuelo.

viernes, 19 de mayo de 2017

El congreso de Mesa

Recientemente se ha celebrado en Mesa (Arizona) un congreso sobre astrobiología. A la cita acudieron los más relumbrantes científicos conocedores del tema siendo las ponencias de un elevado nivel técnico.

Discuten los astrobiólogos sobre el desafío que supone la búsqueda de la evidencia -en el pasado o en el presente- de vida microbiana en el sistema solar y la posibilidad de vida en sistemas exoplanetarios.

Para mi gusto el tema no es un asunto trivial. Si llega el momento en el que se certifica que la vida también se ha generado en otros cuerpos celestes además de en la tierra, nuestra visión del universo cambiará de una forma radical.

La existencia de vida microbiana implicaría la posibilidad de que también existan otras civilizaciones inteligentes en otros planetas. Un repaso a la propia evolución de la vida en la tierra, nos retrotrae a los inicios bacterianos en nuestro planeta. Unos cuantos milloncejos de años dejando actuar selectivamente a la evolución y... ¡tachaaannn! el homo sapiens aparece por el horizonte.

Si se confirmaran las sospechas, ante tal panorama sería ineludible preguntarnos el sentido de todo esto: ¿para qué se ha generado tanta vida en el universo? Eso, suponiendo que la pregunta esté bien planteada. Quizás no exista un ¿para qué?

Aún así, lo que más me desconcierta es la posibilidad de que -según los físicos más punteros- nuestro universo con el paso de millones y más millones de años termine extinguiéndose, apagándose en una lenta agonía que daría lugar a... ¡LA NADA!

No sé vosotros, amigos, pero a mí este oscuro pronóstico me produce incomodidad, desasosiego y malestar. También un punto de curiosidad... 

Me encantaría presenciar cómo termina todo.

viernes, 12 de mayo de 2017

La lantana





















No sé cómo pudo acabar en mi jardín. Desde luego yo no la planté. Aunque por San Google me entero que los pájaros suelen ser el medio más natural de propagación.

Bien, el caso es que la semilla arraigó en el lugar adecuado en el momento adecuado y, a partir de ahí cada año se ha ido haciendo más fuerte y más robusta presentando en la actualidad un porte magnífico.

Al verla hoy por la mañana en todo su esplendor, no he podido menos que mostrar de nuevo mi asombro ante la persistencia de todo ser vivo para multiplicarse, para expandirse todo lo posible.

Mi lantana lleva ya varios años produciendo innumerables semillas que se esfuerzan lo indecible para generar un nuevo ser. A nada que encuentren un lugar apropiado, ahí que se asentarán generando una nueva planta.

Pero es que, amigos, lo mismo ocurre con el níspero, con las hormigas, con las abejas y, en general con cualquier espécimen vivo.

El afán multiplicador es uno de los rasgos más significativos que caracteriza la vida.

viernes, 5 de mayo de 2017

Málaga

He pasado unos días en Málaga aprovechando que mi hija pequeña se tiene que instalar en esa ciudad para hacer el MIR.

La visita me ha parecido sumamente interesante y, como suele ocurrir cuando te sales de tu zona de comodidad, múltiples han sido las reflexiones generadas al hilo de esta estancia.

La ciudad es un hervidero de turistas que van y vienen de aquí para allá. Y también los locales aprovechan el buen tiempo que hace por esas tierras para disfrutar de lo lindo. Málaga bulle de actividad.

Pero no siempre fue así. En la visita al castillo me detuve a leer unos carteles explicativos que daban cuenta de la historia de la ciudad. Se trata de un asentamiento muy antiguo. Uno de los enclaves con más solera de Europa y también con más vaivenes guerreros, políticos y sociales. Y eso me llamó especialmente la atención. El constatar in situ que, en otros tiempos, las cosas fueron muy diferentes en esa urbe.

Desde el antiguo poblamiento bástulo pasando por la fundación de la fenicia Malaka, dominación cartaginesa y conquista por Roma, siguiendo por la ocupación musulmana y reconquista cristiana, la ciudad ha presenciado mil y un avatares también en los tiempos modernos:

Epidemias con millares de muertos:

1349 Peste bubónica o negra.
1649 Peste bubónica.
1719 Disentería.
1731 Disentería.
1738 Tabardillo (tifus).
1741 Vómito negro (fiebre amarilla).
1751 Tabardillo.
1786 Fiebres tercianas
1803-04 Fiebre amarilla.
1833 Cólera.
1855 Cólera.
1885 Cólera.
1918-19 Gripe española.
1921 Peste.
1941-43 Tifu

Y hambrunas de finales del siglo XIX y la postguerra civil.

Asimismo ha sufrido varios terremotos en 1680, 1884 y 2016.

La placidez que yo he observado por las calles de Málaga estos días viene a ser como un canto al tesón y fuerza de voluntad de sus habitantes. Un recordatorio del empeño de los seres humanos en tirar para adelante a pesar de los obstáculos y dificultades que presenta la vida.

viernes, 28 de abril de 2017

Dar el día por bien aprovechado

Ayer fue una jornada intensa. Hacía un día que había recibido 5 abejas reinas. Cuatro de ellas sin fecundar y una fecundada y urgía introducirlas en los cinco núcleos de abejas que previamente habíamos conformado en el asentamiento apícola.

Así es que, junto al amigo Juan, nos desplazamos a las colmenas, nos enfundamos los blusones de protección y procedimos a la introducción de una soberana en cada uno de los núcleos.

La operación no estuvo exenta de incidencias. Casi siempre ocurre que lo que te encuentras no coincide con lo que tu has planeado: un panal que no encaja bien en la nueva colmena, el olvido de los guantes y algún que otro picotazo constituyeron un aditamento adicional de la experiencia.

El olor a tomillo y también a humo y el recuerdo del zumbido de los himenópteros quedan fijados en la memoria sensorial por unas horas. Hasta puede ocurrir que esa misma noche tus sueños también tengan relación con el mundo abejeril.

El caso es que las cuatro horas y pico que invertimos en la operación se pasaron sin enterarme. Tan entregado estaba en la tarea que perdí por completo la noción del tiempo, el transcurrir de las horas.

Por eso digo que ayer el día estuvo bien empleado, bien aprovechado. Y ese sentimiento de haber estado haciendo lo correcto, lo que te pedía el cuerpo, constituye un regalo de primer orden. Un bálsamo para el espíritu.

Me da igual que lo que te entusiasme sea la música, las películas del oeste o la reproducción de la lombriz de tierra. El caso es que cuando experimentas esa sensación de paz y orden, ese fluir de la experiencia, sientes que realmente estás haciendo lo que debes, que estás aprovechando el día.

viernes, 21 de abril de 2017

Todo es más fácil de lo que parece

La mente humana está acostumbrada a anticipar la dificultad, detectar los riesgos y hurgar en los inconvenientes. Se suele poner en lo negativo por lo que pueda pasar. No escatima recursos para generar preocupaciones. Se prepara para lo peor.

Pero hete aquí que, de vez en cuando, el propio devenir de la vida en muchas ocasiones ejerce, afortunadamente, de contrapeso. Te obliga a cambiar esquemas, a mirar las cosas desde otro ángulo. A pasar a la acción.

Ya se trate de un problema familiar, la reparación de un tejado con goteras o el empeño en aprender un idioma, solo el hecho de encararlo ya nos traslada la imagen de que el reto no supone un obstáculo insuperable. Con voluntad y tesón, repartiendo la tarea en unidades más manejables vemos con asombro cómo vamos consiguiendo lo que nos proponemos.

En el trascurso de nuestras vidas tenemos muchas ocasiones para ponernos a prueba y cada vez que salimos victoriosos de algún lance se renueva en nosotros la confianza de que, en realidad, todo es más fácil de lo que parece.

viernes, 14 de abril de 2017

Renuevo generacional


Al igual que en la entrada anterior hablaba de la primavera y de la repetición anual de los ciclos, aquí quiero fijar mi mirada en la renovación generacional.


Cuando vivía en el pueblo, veía con naturalidad el hecho del nacimiento de nuevos vecinos, hijos del pueblo. Y con la misma naturalidad se apreciaba que la gente se hiciera mayor y muriera. Es algo de sentido común. El ciclo de la vida diría yo.

Al pasar a la ciudad, estos ciclos ya quedan más ocultos. Cada cual metido en su cubículo, sólo hay un estrecho margen para apreciar el nacimiento de tal o cual vecino. Los niños ya no corretean por la calle y los abuelos fallecen en el hospital.

Por ventura, el hecho de vivir en una urbanización de unifamiliares me ha vuelto a trasladar de nuevo al pasado. A apreciar de primera mano el inexorable paso del tiempo. Para mal en algunos casos y para ventura de las familias en la mayoría de ellos.

Estos días se ven en la calle de mi fila de viviendas muchos niños. Jugando ingenua y apasionadamente. Acompañados de sus padres y sus abuelos. Pertenecen ya a la tercera generación. Los nietos de los propietarios que, en su momento adquirieron las casas.

Uno no puede sino pensar en toda esa vida que se ha generado. Con un poco de fortuna casi llegarán al año 2.100.

Qué les espera a cada uno de los niños de mi urbanización constituye un auténtico enigma. Sólo se que, de buen grado, ahora me cambiaría por cualquiera de ellos.

viernes, 7 de abril de 2017

La primavera nos visita de nuevo

Se repite el ciclo. Una vez más. Los árboles toman de nuevo el pulso a la naturaleza y se engalanan con alegres adornos florales. Llaman la atención. Y mucho. Es un espectáculo multicolor. Una explosión de distintas tonalidades. Una alegría para la vista. Mejor aún, para todos los sentidos.

Y a mi, para estas fechas también me entra la fiebre de adornar el jardín con alegres florezuelas. Juveniles y traviesas. Dispuestas ellas para saciar las ansias de recreo de los volubles humanos. La primavera irrumpe con toda su energía.

Corre de nuevo la savia por las plantas y toda la maquinaria se pone en marcha para engendrar vida por doquier. El limonero se vuelve loco. Genera muchas más flores de las que luego van a producir frutos. Diríase que se cura en salud aunque luego proceda a la poda inmisericorde de muchas de ellas. No atino a adivinar qué cabalísticos secretos esconde su proceder.

Cómo decide que una flor prospere y no la otra es un auténtico misterio. Algo parecido pasa con el cerezo y, por extensión con el resto de los árboles frutales.

Una extraña simbiosis se ha establecido desde tiempos inmemoriales entre las flores y la especie humana. Quizás busquen la pervivencia a través del atractivo de sus lindos colores. Quizás estén diseñadas para atraer a las aves, las abejas y otros polinizadores. Seguro que es por alguna razón. Todo hecho tiene su causa.

viernes, 31 de marzo de 2017

Vida

El día 7 de abril se estrena la película "Life" (vida) y no me la quiero perder. No se bien la razón pero el tema de la emergencia y eclosión de la vida en nuestro planeta siempre me ha interesado sobremanera y, por extensión, la posibilidad de que también se encuentre vida en otros cuerpos celestes, me parece algo sumamente interesante.

En mis cábalas de aficionado sobre esta temática siempre me he preguntado por el sentido que puede tener el hecho de que nuestro planeta bulla de vida. Y también me intriga la facilidad con la que se crea y destruye la misma; desde el aplastamiento de una hormiga hasta el zarpazo certero de una leona que abate a un antílope. Y también me he auto inquirido si es procedente preguntarse por el sentido de la vida. No tengo la respuesta, la verdad.

Y como buen aficionado me gusta escuchar con atención a los expertos, a los que saben de verdad. De vez en cuando nos dejan perlas como esta de VIATCHESLAV MUKHANOV: 

Pregunta. ¿Qué le parece el descubrimiento reciente de un sistema solar con siete tierras?

Respuesta. Es un descubrimiento menor. ¿Qué hay de especial en la vida? No debemos pensar que somos excepcionales. Nuestro planeta es como una pequeña partícula de suciedad que llamamos Tierra, y hay una pequeña cubierta sobre ella que llamamos gente. No hay nada inusual. El descubrimiento de los exoplanetas es fantástico, pero no es sorprendente. Lo chocante sería que no existiesen.
Ahí queda eso, amigos. Esa es la autorizada opinión de un físico teórico. Que nos viene a recordar de nuevo, que, a escala cósmica nuestro planeta no representa ni una miserable mota de polvo.
En fin, que puestos a elucubrar podríamos pensar en la existencia de millones de civilizaciones extraterrestres inteligentes y con un grado dispar de evolución tecnológica. Al fin y al cabo, si en nuestro planeta se generó vida con tan solo mil millones de recorrido y ya vamos por una edad de 4.500 millones de años, ¿qué no puede haber ocurrido en otras galaxias? Trece mil millones de años que es la edad del universo, dan para mucho.
¿Y cual puede ser el sentido de todo esto? ¿Para qué la generación de tanta vida? ¿Qué grado de desarrollo tecnológico pueden haber adquirido otras civilizaciones alienígenas y en qué medida habrán podido escapar del ineluctable destino de todo ser vivo?
Preguntas y más preguntas.. El tema está en el candelero y no pasa un día sin una nueva revelación. Nos esperan tiempos muy interesantes.....

viernes, 24 de marzo de 2017

TED

Mucho da de si Internet con su inagotable repositorio de temas de distinta índole. Y, por tanto, muchas son las cosas que me llaman la atención de este variopinto universo.

Pero si hubiera de destacar alguna página que me haya llamado especialmente la atención, señalaría -sin dudarlo- a TED (Tecnología, entretenimiento, diseño).

Los mejores expertos, las mentes más preclaras, la ciencia más innovadora; todos están ahí, empaquetados en nuestro ordenador esperando que les demos paso con solo un click.

Y si bien es cierto que la mayoría de las conferencias son en inglés, gracias a los subtítulos, ya no hay excusa para invitar a nuestra casa a los mejores científicos del globo.

El ansia de saber, ese preciado don con el que nos ha bendecido la naturaleza, puede verse así saciada sentados cómodamente en nuestro lugar favorito de la casa.

viernes, 17 de marzo de 2017

El gran cuadro

La lectura del libro de Sean Carroll "El gran cuadro" me está proporcionando momentos de verdadero placer. Sólo por el hecho de ver plasmados en una excelente prosa ideas y pensamientos que alguna vez se me han pasado por la cabeza acerca del universo, el reto ya merece la pena. Pero además, dada la condición de físico y cosmólogo, del autor, sus planteamientos no pueden ser más acertados.

Dice Carroll: "Nada sitúa en su contexto a la existencia humana como la contemplación del cosmos. Lo que puede que uno no adivine, sentado cómodamente en su cuarto de estar con una copa de vino y un buen libro, es que lo que está sucediendo en su vecindario inmediato se ve radicalmente afectado por la evolución del universo entero. Muchos de los rasgos más importantes de nuestras vidas aquí en la tierra -nuestra noción del paso del tiempo, la existencia de causas y efectos, nuestros recuerdos del pasado y la libertad de tomar decisiones de cara  al futuro- son, en última instancia, consecuencias de las condiciones existentes cerca del Big Bang. Para aprehender el gran cuadro, necesitamos colocarnos en un contexto cosmológico."

Y añade: "Es difícil no sentirse conmovido al contemplar el firmamento nocturno. En la auténtica oscuridad, lejos de las luces invasoras de la civilización humana, el trasfondo negro como la tinta cobre vida con millares de estrellas, un puñado de planetas y la franja majestuosa de la galaxia de la Vía Láctea extendiéndose de un horizonte a otro. También resulta difícil captar la verdadera extensión del universo basándonos en los que vemos al mirar al cielo. No existe sentido de escala, ni ningún hito conocido que permita juzgar tamaño y distancia. Las estrellas se parecen mucho a los planetas, aunque hoy sepamos que son bastante diferentes, no se parecen en nada al sol, aunque ahora sabemos que son muy similares".

Poco más tengo yo que añadir por hoy. Sólo que, por curiosidad le echéis un vistazo a este vídeo.

viernes, 10 de marzo de 2017

Manual de un tacaño

Recientemente vi una película francesa con el título del encabezado de este artículo y, aunque no fue nada del otro mundo, sí que me hizo reír y me dio mucho juego para distintas elucubraciones.

El protagonista del film era un tacaño impenitente que se esforzaba lo indecible por ahorrar un eurillo: apagando las luces de su casa, aprovechando las ofertas de los supermercados y viajando con otras personas pues había decidido prescindir de su propio coche.

Y debo decir que, sin llegar a la exageración de la vida que llevaba Gutier, muchas aspectos de su conducta sí que me dieron que pensar.

Porque considero que de un extremo nos hemos ido al otro. Y que ahora no se mira si está una luz o todas encendidas, que tampoco se pone coto al consumo innecesario de agua o de calefacción en los hogares, que el coche se usa muchas veces sin necesidad y que se tira mucha comida a la basura, la televisión conectada inútilmente, el aire acondicionado a tope...

De manera que tendríamos guión para otra película que se titulara "Manual de un derrochador", que seguro que sería muy reveladora también.

Vivimos en la cultura del "usar y tirar" en la que no se mira si un artículo se puede aprovechar o arreglar y se pasa directamente a la compra de otro nuevo. La maquinaria del sistema capitalista no puede dejar de producir y hay que consumir a todo trance para que la cosa siga funcionando.

viernes, 3 de marzo de 2017

Visto en el parque

No somos inmunes a los desaguisados. A veces se te revuelven las tripas cuando observas ciertos hechos, ciertas realidades que te desagradan, que no te gustan ni un pelo.

Una tarde dominical. Un paseo por el parque. La primavera que se ve venir. Orden y concierto entre la gente deseosa de disfrutar del aire libre. La armonía se respira en el ambiente.

Y de repente, a mitad del plácido paseo te encuentras con estas reliquias. Con estos vestigios del pasado a los que les debemos respeto y consideración. La medida de un pueblo sensible con su historia. Aunque está claro que no todos piensan lo mismo. Porque no hay explicación alguna de la barbarie, del deseo de destruir. Del romper por romper y disfrutar destrozando.

Yo, desde luego me quedé estupefacto al observar como los afables bancos del siglo pasado han sido ultrajados.

Primera muestra del desaguisado

Desidia
Otra que te pega
Aquí los bárbaros se han empleado más a fondo

viernes, 24 de febrero de 2017

Cuestión de distancias


El descubrimiento hace unos pocos días de un sistema solar situado a unos 39 años luz de la tierra (Trappist 1) formado por 7 planetas de tamaño parecido al nuestro y además ubicados algunos de ellos en lo que se viene denominando zona "ricitos de oro", es decir, con posibilidad de agua en estado líquido en su superficie, ha vuelto a poner sobre el tapete la cuestión de la existencia o no de vida en otros planetas.


Este hecho no hace sino reafirmar las posibilidades de que la vida se extienda a lo largo y ancho del universo y, por consiguiente incrementa la opción de que en muchos de esos planetas exista, además, vida inteligente.

Ahora el núcleo del debate se traslada a cómo entrar en contacto con algunas de esas civilizaciones puesto que cuando hablamos de universo, las distancias son apabullantes.

De momento, la vía más rápida para enviar mensajes es la de las ondas de radio y televisión que viajan a la velocidad de la luz. Así pues, en el supuesto de que en Trappist 1 existiera alguna civilización avanzada y hubiera captado alguna de las primeras emisiones de radio (las primeras emisiones comenzaron en el años 1920), ya habrían tenido tiempo de mandarnos alguna señal en los 97 años que han trascurrido en total, cosa que, hasta ahora, no ha ocurrido.

Sin embargo, cuando nos referimos al universo, la escala humana palidece. Incluso asumiendo que nuestra burbuja de emisiones radiofónicas se extienda hasta los 200 años luz, esa distancia es insignificante comparándola con los 100.000 años luz de diámetro aproximado de nuestra galaxia. Por no hablar de los 2,5 millones de años luz que nos separan de nuestra galaxia más próxima (Andrómeda)

Así que todo es cuestión de distancias y de velocidad. Como por el momento no se ha observado ni creado nada que viaje a mayor velocidad que los fotones y las ondas de radio, las posibilidades de establecer contacto a corto plazo con otras civilizaciones alienígenas se estrecha cada vez más.

No pasa nada. Todavía nos queda mucho por indagar. Afortunadamente podemos captar el espectro luminoso de millones de estrellas y, con el paso del tiempo también sabremos más sobre la atmósfera de sus planetas. Así que todavía nos quedan muchas cosas por descubrir ¡¡El tema de la búsqueda de vida extraterrestre cada vez se está poniendo más sabrosón!! 

viernes, 17 de febrero de 2017

Cuando ya no esté

Casi por casualidad me he encontrado con una estupenda colección de vídeos en los que el famoso locutor y comentarista Iñaki Gabilondo entrevista a distintas personalidades del mundo de la ciencia, la economía y  la política. Y me ha llamado la atención el título porque en el mismo queda reflejada la curiosidad del periodista por lo que está por venir de aquí a 25 ó 50 años sabiendo que, muy probablemente, él ya no estará para verlo.

El formato es muy parecido al que, en su momento, inauguró Eduard Punset en su conocido programa "Redes" donde también nos acercaba la opinión de expertos en distintas materias mediante la clásica entrevista basada en sus preguntas y las respuestas del entrevistado.

En ambos casos se deja traslucir un elemento común: la curiosidad, el interés que ambos sienten por conocer y profundizar en los distintos campos del saber y especialmente en el mundo de la ciencia.

Y también me parece curioso que ese afán de saber se acentúe, se incremente con el paso del tiempo. 

Parece como si los dos entrevistadores quisieran asomarse a la ventana del futuro. Como si no quisieran perderse lo que -con seguridad- ya no verán. Algo así como tener un anticipo de lo que podrán disfrutar -o sufrir- las siguientes generaciones.

Por mi parte no podría sentirme más identificado con esta iniciativa. Desde hace ya algunos años vengo observando que el mismo "síndrome" que han sufrido estos dos estupendos comunicadores también me ha afectado a mi.

viernes, 10 de febrero de 2017

... Y sobre la muerte.

En varias ocasiones he escrito en este blog mis impresiones acerca de las visitas al cementerio de Torrero y los pensamientos inducidos por dichas visitas. Sólo por el hecho de traspasar la entrada ya te aproximas a otro universo, a otra dimensión. Y lo que allí vas viendo no te deja indiferente.

El miércoles día 8 de febrero, de nuevo tuve que subir la cuesta. En esta ocasión para asistir al funeral y entierro de mi suegra. Y esta vez la experiencia fue todavía más impactante pues se trataba de una persona con la que yo había convivido de forma muy cercana durante muchos años. No sólo eso sino que también he ido presenciando su progresivo declive, su lenta agonía y, finalmente su fallecimiento.

Aunque mi suegra ya iba para los 97, no es plato de buen gusto contemplar cómo poco a poco la vida de una persona se va apagando, se va consumiendo hasta el último aliento. Es inevitable experimentar un sentimiento de impotencia, de frustración ante lo que se sabe que, con toda certeza, va a ocurrir. Pero es ley de vida. Así son las cosas.

Por eso digo que hay una gran diferencia entre asistir a un funeral por alguien que has conocido sólo de forma tangencial y personas de tu ámbito familiar, de tu núcleo más cercano. En este caso el pesar es más profundo y también es mayor la conmoción emocional. Como dice un buen amigo, cuando fallecen los padres, los hijos pasamos ya a primera línea de fuego. Un recordatorio de la rueda de la vida...

De la misma forma que en la entrada anterior hablaba sobre el misterio de la vida, ahora pienso que el hecho de la muerte no se queda atrás. Por muchas vueltas que le demos al tema, todos debemos ser sabedores que con el paso de los años, a cada cual le llegará su hora de desconexión...

Pero la experiencia también me deja siempre otra enseñanza: asumido el hecho de la inevitabilidad de la muerte, la conclusión más inmediata es que la vida hay que vivirla de la forma más apasionada posible, disfrutando de cada momento y saboreando el hecho de estar vivos. Está claro, amigos, que la cosa no tiene vuelta de hoja.

viernes, 3 de febrero de 2017

Sobre la vida

Llamadme raro, extravagante, exótico o designadme con cualquier otro epíteto que se os ocurra, pero lo cierto es que mi mente no para de ir y venir de aquí para allá, de deambular de un sitio para otro y siempre tratando de escudriñar los misterios que esconden el mundo de lo más pequeño, el de lo más grande y -como no- el misterio de la vida.

Los científicos andan dándole vueltas al tema de cómo se generó la vida en nuestro planeta. Cómo pudo ser que la materia inerte se fuera configurando, optimizando, organizando y depurando para que, al final, surgiera la primera célula capaz de obtener energía para vivir, hacerlo en un ambiente hostil a todas las luces y luego reproducirse ¡Y todo de forma casual!

Parece que ya tienen claro cómo surgieron los aminoácidos indispensables para la configuración del ADN pero falta mucho, mucho por explicar de cómo pudo ser el inicio de la vida.

Preguntas no faltan. Y una muy importante es si la vida surgió sólo en nuestro planeta o es ubicua en el universo. Aquí en la tierra, la demostración de fuerza que -a diario- realizan los seres vivos nos tiene a todos maravillados. Desde las más diminutas bacterias a los seres más complejos, un extraordinario caleidoscopio viviente de formas, tamaños, colores y maravillosas propiedades muestra por doquier la extensión y la profundidad del misterio de la vida. Lo que ocurre más allá de la Tierra o del sistema solar o de la propia galaxia, cuando se llegue a descubrir, cambiará para siempre nuestro concepto de vida.

Otro dato a tener en cuenta es la tendencia de la vida a continuar, a perpetuarse. Millones y millones de semillas de todo tipo se desparraman a diario por tierra, mar y aire. Los árboles, los cereales, las leguminosas, los tubérculos, las aves, los mamíferos, los peces... no descansan en su empeño de que la estirpe continúe. Los millones y millones de espermatozoides y óvulos que nunca fecundarán ni serán fecundados constituyen otro ejemplo más del esfuerzo desesperado de la naturaleza por mantener la vida.

Y la facilidad con la que las criaturas vivas desaparecen -mueren- también constituye otro elemento de reflexión. El hálito vital desaparece con la misma celeridad que se generan nuevos seres. En el caso de los  humanos todavía es más patente. Todos sin excepción sabemos que nuestra vida se acabará. Que tendrá un fin.

Profundizar en estos misterios, escuchar lo que dice la ciencia, estar al día de las últimas novedades sobre estas temáticas me produce una enorme satisfacción. Aunque me temo que las respuestas definitivas tardarán en llegar. Es posible que yo ya no llegue a conocerlas...

Mientras tanto a diario trato de servirme una ración de erudición, de asimilarla, de degustarla... Me parece asombroso lo sencillo que es acceder en la actualidad al conocimiento. Gracias, Internet. Eres un auténtico regalo para esta tercera etapa de mi vida ¡Una bendición!
 

viernes, 27 de enero de 2017

Etnografía de puentes

Cada dos días más o menos atravieso el Puente de la Unión para ir a nadar al centro deportivo municipal Alberto Maestro y según lo voy recorriendo no puedo sustraerme a  la tentación de mirar -y a veces recoger- notas, tickets de la compra o justificantes bancarios que por ahí yacen desparramados.

Ya hice alusión en este mismo blog a una nota que había suscitado en mi grandes expectativas. Y también relaté el desencanto que me produjo el comprobar lo prosaico del mensaje. El caso es que todos los días encuentro algo que me llama la atención. Objetos y cosas que representan de alguna manera el alma y la esencia de los que, como yo, atraviesan el puente.

Así es que hoy, he estado al quite desde el comienzo del recorrido. Y este es el recuento de lo que he encontrado:

- Un papelito con indicación de los días en los que un enfermo (o enferma) debía acudir a la consulta del médico, o a realizar algún análisis. Hablaba también de "quimio" y oncólogo. Mala señal.

- Tres cajetillas -vacías- de tabaco, con sus correspondientes mensajes intimidatorios para los viciosos fumadores: "Fumar provoca infarto de miocardio". "Fumar produce cáncer de pulmón" y "Smoke harms you and others around you"

- Dos pintadas en la acera que rezaban: Yo (corazón) 17 y yo (corazón) 30. He querido suponer que de alguien que está enamorado de dos chicas de las edades señaladas.

¿No os parece curioso? Señales e indicios que apuntan a temas universales: la comida, la enfermedad, los vicios y el amor. Reflejando todos ellos nuestra particular idiosincrasia, nuestra forma de ser, nuestra cultura y socialización...

El hecho de que los dueños de los objetos recogidos se hayan desprendido de ellos en el puente precisamente, también da que pensar. Está claro que puente y río constituyen dos símbolos potentes. El primero sirve para conectar dos orillas. El río representa el curso mismo de la vida...

Podríamos incluso aventurar que todo este proceso de abandono de distintos elementos en el puente viene a componer un original test proyectivo que sirve para conectar con lo más profundo, con las interioridades del inconsciente de las personas que lo atraviesan...

El caso es que de este proceso, de esta etnografía de puentes, siempre aprendo algo nuevo. Entretenimiento no me falta en este ir y volver vadeando la esencia de la vida misma.

viernes, 20 de enero de 2017

San Sebastián en Pradilla. Comienza de nuevo el ciclo.

Sí, amigos, de nuevo he vuelto a Pradilla para San Sebastián. Todavía sigue viva la huella que me dejó la primera visita y, por eso, ya casi se ha convertido en tradición acudir a las celebraciones por el Santo en esa singular villa. Además, en esta ocasión lo he hecho acompañado de dos buenos amigos: Juan Antonio Castaño y Serafín Benedí. Otro aditamento para incrementar el disfrute. Para pasar un buen rato en su entrañable compañía y juntos compartir emociones y experiencias.

Todo se ha desarrollado de acuerdo con el ritual ya comentado en ocasiones anteriores. Y de nuevo la magia combinada de la procesión, la música y el dance me han hecho experimentar un profundo goce. Además de las celebraciones, el hecho de señalar el día 20 de enero como día del Santo, también conlleva un profundo significado de inicio de un nuevo ciclo, de puesta a punto del reloj, de "reseteado" y vuelta a conectar con el mundo, con la vida, los proyectos y las ilusiones...

Este año el frío se dejaba sentir en las calles del pueblo y en la plaza. Lo cual no era obstáculo alguno para que una nutrida representación de pradillanos y simpatizantes asistiéramos a todos los actos con interés y respeto.

Muchos asistentes han desenfundado sus móviles y dejado constancia del acontecimiento. Otros más profesionales con mejores equipos obtenían los encuadres idóneos para plasmar con acierto lo más relevante de la procesión, el dance y la misa. Tal ha sido el caso de Marta Zapata la fotógrafa de Gallur, que con gran acierto estaba cubriendo todos los episodios del evento.

No han faltado momentos alegres y jocosos. Durante la procesión me preguntaba en voz alta si los roscones que engalanan al santo en su peana eran verdaderos o no. A lo cual, Castaño -como siempre al quite- ha respondido rotundo: "qué va, SON DE MADERA". Semejante expédita afirmación ha traído consigo un auténtico chaparrón de risotadas imposibles de refrenar, hasta el punto que hubimos de tomar aire en varias ocasiones so pena de quedar encanados.

Así, entre unas cosas y otras hemos arribado a la plaza del ayuntamiento donde, una vez más, los mozos han representado los prolegómenos, el nudo y el desenlace de una batalla -otrora- entre moros y cristianos, seguido todo ello de los tradicionales ripios al santo y las cuartetas de picadillo entre los danzantes.


La actuación ha terminado con un sonoro ¡Viva San Sebastián! coreado al unísono con otro ¡Viva! por todos los asistentes. 

La bella canica azul sigue girando. Comienza de nuevo el ciclo.

viernes, 13 de enero de 2017

Erasmo


Me he enterado en un retrete de una frase que se atribuye a  Erasmo de Rotterdam. El dicho estaba escrito con bella letra en la pared del excusado del bar Petit Comité de Zaragoza y me llamó la atención. Decía: "El hombre inteligente no orina contra el viento".

De muy diversas maneras se podría interpretar la frase. Y para mi gusto muchos podrían ser los significados de la misma. Veamos:

Una primera aproximación nos traería la idea de previsión, de sentido común; ya que parece claro lo que puede ocurrir si algún varón (o alguna mujer), por negligencia o por descuido, se pone a orinar a contra viento.

Buceando un poco más ya podríamos aludir a la enseñanza que encierra la cita: que no parece muy oportuno verter tus ideas o tus opiniones en contra del pensamiento de la mayoría. Ante una disputa quizás no sea una buena estrategia pelear de frente y sea mejor opción sopesar bien los argumentos y responder de forma pausada y sosegada. 

Otra interpretación -quizás más afinada- consistiría en calibrar las consecuencias de orinar contra el viento (metafóricamente): te puedes empapar de tus propios fluidos corporales. El corolario en este caso consistiría en valorar los efectos de tus actos si intentas proyectar tus secreciones mentales negativas en los demás, en contra de la irrefrenable fuerza del viento de la razón.

Más aún, podríamos también aludir a la urgencia o no de la micción. Y en todo caso, aunque evacuar apremie, no por ello debemos olvidarnos de hacerlo a favor del viento dominante. En esta ocasión la conclusión sería que siempre deberíamos trabajar a favor de la naturaleza, no en contra de ella.

Bueno, amigos. He pasado un buen rato tratando de buscar distintas interpretaciones a un dicho ingenioso de Erasmo de Roterdam. Por cierto, que otra frase también aguda del mismo autor -el lema que le acompañó toda su vida- fue:

"Cuando tengo un poco de dinero, me compro libros. Si sobra algo, me compro ropa y comida"       

viernes, 6 de enero de 2017

La nota

Caminando por el puente de la Unión (bonito nombre), diviso un papelito doblado en la acera. Yace ahí olvidado y ya amarillea un poco por los repetidos rigores del invierno. Según me voy acercando hacia él, una lucecita de sorpresa y curiosidad se ilumina en mi cerebro. Imagino alguna nota confidencial, algún pensamiento filosófico; quizás una declaración de amor al estilo del que Alfonso Vargas confesó sentir por María de la Sierra

Me agacho para cogerlo y lo despliego. El grafismo redondeado y regular apunta a una mano femenina. La nota ha sido escrita en un fragmento de lo que debió ser una hoja de cuaderno de espiral. El troceado se ha realizado sin mucha delicadeza. Siento que mi corazón se acelera. Pongo ojos de topillo -pues no llevo gafas de ver de cerca- y leo:

     - 5 kilos de costillas de cerdo
     - Patatas
     - 6 de pan
    - 1 bote de pimiento rojo
     - 2 de tomate frito
     -  Boquerones
     - Papel de baño
     - Film trasparente

Mi gozo en un pozo. El sabroso secretillo que yo aventuraba contenía la nota, deviene en algo más cotidiano, más prosaico: la lista de la compra.