viernes, 22 de septiembre de 2017

Ya lo decía yo...

En mi entrada de fecha 28-7-17 comentaba la inquietud que me producían una serie de hechos que había observado durante el verano. Lo más sobresaliente para mí era la disminución de vencejos y la práctica desaparición de las hormigas de mi jardín, entre otros eventos preocupantes.

Y hete aquí que me encuentro con este artículo de El País en el que de forma detallada se hacen eco de esta misma preocupación sólo que aportando datos y concretando mucho más.

Allí comentan la enorme inquietud que existe en este campo de la ciencia por la "brutal desaparición del número de individuos de casi todas las especies de insectos". 

También se habla de otra circunstancia que -hasta ahora- me había pasado desapercibida cual es el "fenómeno parabrisas" es decir la constatación de que los conductores ya no nos vemos en la necesidad de limpiar la miríada de insectos que se estrellaban contra cualquier punto de la carrocería de nuestros vehículos.

La gravedad de esta situación no se le escapa a nadie. Las consecuencias para la fauna pueden ser demoledoras. Ya lo están siendo. Aves, anfibios y reptiles están en franca decadencia. Cualquiera lo puede constatar si sale a dar un paseo por el campo.

Lo malo es que no parece que haya una gran preocupación por la situación entre la gente de a pie. Todavía no se han encendido las señales de alarma. Vivimos tan inmersos en nuestro universo particular que no somos capaces de detectar las inquietantes llamadas de auxilio que nos está enviando la naturaleza.

viernes, 15 de septiembre de 2017

Retazos de historia

Paseando por cualquier lugar siempre podremos reparar en determinados indicios, en indicadores más o menos explícitos que pueden dar cuenta de lo que ese sitio fue en tiempos pasados y de lo que allí pudo ocurrir con el trascurso de los años.

Depende de dónde ubiquemos la flecha del tiempo y del análisis de los acontecimientos que acaecieron en épocas remotas. De lo que digan los documentos escritos (si es que existen). Y de pistas indelebles que, en muchos casos, se resisten tozudamente a desaparecer.

Es el caso de las fotos que os presento en esta entrada. Siempre me había llamado la atención que en algunas piedras de la fachada de mi casa en el pueblo hubiera varias oquedades cuyo origen desconocía.


Pero después de leer el libro de Víctor Lucea "Dispuestos a intervenir en política. D. Antonio Plano Aznárez: Socialismo y republicanismo en Uncastillo 1900-1939" me queda meridianamente claro que dichos boquetes no son otra cosa que el recuerdo mudo de los disparos que se produjeron un 5 de octubre de 1934 en el contexto de la revuelta que se inició en el pueblo y que se materializó tanto en el cuartel de la Guardia Civil como en Casa Mola.


En otra entrada de este blog hablé sobre la relatividad de las observaciones históricas. Y de la tendencia a remontarnos a los siglos XII ó XIII como si ningún otro acontecimiento importante hubiera ocurrido en la villa en el resto de siglos que siguieron hasta llegar a los tiempos actuales.


Dispongo de varias escrituras de la casa del pueblo que datan de finales del siglo XIX. ¿Cómo se desarrollaba la vida en Uncastillo por aquellas fechas? ¿Quedan también testigos mudos de esa época? ¿Dónde se ubican?


Reconociendo el importantísimo valor histórico y arquitectónico de las iglesias y del castillo creo que sería justo reconocer también la necesidad de buscar huellas del pasado más reciente para realizar una descripción explicativa de lo que ha sido la historia moderna de nuestra localidad.

viernes, 8 de septiembre de 2017

Depende de dónde pongas el foco


"En este mundo traidor
Nada es verdad ni mentira
Todo es según el color
Del cristal con que se mira"
(Ramón de Campoamor)

Andaba yo por la calle imbuido en mis pensamientos. Dándole vueltas al hecho de haber sufrido un ictus y la mala pata que había supuesto tal incidencia ¡Con lo  bien que me encontraba y las ganas que tengo de hacer cosas!

Centrado en mis ideas casi no reparaba en el resto de los viandantes. Caras anónimas que observas por unos segundos y que, enseguida, se desvanecen.

Algo, sin embargo, llamó de repente mi atención. Justo enfrente por donde yo paseaba, un señor empujaba trabajosamente su silla de ruedas. Bastante más joven que yo. En su cara creí adivinar una mezcla de resignación y sufrimiento. No es para menos, me dije. Tan joven y ya impedido. Eso si que es mala suerte.

Recordé entonces un fragmento de "La vida es sueño" que más o menos dice así:

Cuentan de un sabio que un día
tan pobre y mísero estaba,
que sólo se sustentaba
de unas hierbas que cogía.
¿Habrá otro, entre sí decía,
más pobre y triste que yo?;
y cuando el rostro volvió
halló la respuesta, viendo
que otro sabio iba cogiendo
las hierbas que él arrojó.

Quejoso de mi fortuna
yo en este mundo vivía,
y cuando entre mí decía:
¿habrá otra persona alguna
de suerte más importuna?
Piadoso me has respondido.
Pues, volviendo a mi sentido,
hallo que las penas mías,
para hacerlas tú alegrías,
las hubieras recogido.


Por extensión empecé a pensar en las personas que padecen enfermedades incurables, los que están en el hospital agonizando, los que ya han fallecido... Es verdad, me dije, todo depende de dónde hagas el énfasis en tu observación. De dónde focalices...

Y encadenando un pensamiento con otro empecé a pensar en el mismo hecho de la vida. La certeza de que -como aprendimos en la escuela- "Los seres vivos nacen, crecen, se reproducen y mueren" El misterio de la vida. Su sentido y significado.

Las plantas de mi jardín se afanan en seguir el mismo guión que aprendimos en la escuela. También la jauría de caracoles y babosas que todo lo invaden. Qué decir de los millones de bacterias (invisibles a nuestra vista) pero que también lo pueblan todo. La vida -y la muerte- bullen por doquier en nuestro planeta.

¿Y qué pensar de la frenética danza de millones y millones de electrones en torno al núcleo de sus átomos? ¿Y del insaciable agujero negro que devora y devora materia? ¿Del universo en toda su inabarcable magnitud?

Amigos: cuanto más profundizo en las fuentes del saber más atónito e intrigado me quedo.

viernes, 1 de septiembre de 2017

Averiguaciones en Sarrance


Nada viene mejor que el impulso de una idea, de una inspiración que, a modo de resorte cumpla las funciones de inducir a la acción.

Así que aprovechando los interrogantes abiertos en mi entrada anterior y también con la doble excusa de escapar del calor y vivir la emoción de visitar de nuevo el país vecino, los días 28, 29 y 30 de este mes de agosto los hemos dedicado -con mi señora- a visitar el Valle de Aspe y comprobar "in situ" la pervivencia de la tradición mariana en Sarrance.

Y desde luego que el viaje ha merecido la pena. Por un lado la exuberante vegetación omnipresente en la parte norte de los Pirineos y por otro la particularidad y belleza de los pueblecitos del valle, mezclado todo ello con la emoción de tenernos que comunicar en francés. Buena combinación para disfrutar de nuestra estancia.

A llegar a Sarrance una atmósfera de sosiego y recogimiento envuelve de inmediato al visitante. Con decisión nos trasladamos a la iglesia donde nada más franquear la puerta te das de bruces con más de 1.000 años de antigüedad. Ni un alma en el templo. La sonrisa de la Virgen de la Piedra te da su bienvenida. Te sientes acogido. No tienes nada que temer. Recorres con calma el sagrado recinto y agradeces el silencio que te acompaña durante la visita. Ni rastro, sin embargo, de indicios o de alguna pista que pueda relacionar a los pétreos moradores de la iglesia con nuestro pueblo.

A la salida decidimos probar suerte con el Monasterio que también es albergue de peregrinos. Nos facilita el trámite un cartelito que comunica: "nous vous accuellirons avec joie tous les jours" Así que tocamos el timbre y, efectivamente, un hermano sale a atendernos. Comenzamos la conversación en francés pero es imposible esconder -por el acento- nuestra condición de españoles. No hay problema. El hermano es de Tarragona. Podemos comunicarnos en nuestra lengua común.

Le explicamos lo que nos ha llevado hasta ese enclave y cuál ha sido el origen de nuestras indagaciones. Muy amablemente el hermano nos relata la historia del monasterio y todos sus avatares a raíz de las guerras de religión que asolaron aquel lugar. Sin embargo en su descripción no hay lugar para las supuestas peregrinaciones de franceses cojos, mancos o tullidos postrados ante la Virgen de San Cristóbal. Nunca ha oído hablar de tal cosa. A modo de despedida nos remite al hermano Pièrre Moulia de la orden Prémontré. Quizás él sepa algo sobre la cuestión.

Para relajarnos un poco y también disfrutar de la mañana tan estupenda decidimos dar un paseo. Al poco nos encontramos con el cementerio. Con curiosidad franqueamos la puerta y respetuosamente vamos repasando nombres y apellidos de difuntos que allí yacen. Tampoco logramos establecer ninguna conexión con Uncastillo.

Dejamos ya para la tarde del día siguiente la visita al ecomusée del pueblo. Quizás allí averigüemos algo. Habrá, al menos, que intentarlo.

Y efectivamente el día 30 retornamos al lugar. Dos amabilísimas guías nos atienden en el museo. Sólo estamos nosotros. Mayor disfrute.

La visita cumple sobradamente con el objetivo que nos hemos propuesto. El centro de interpretación da cuenta de la leyenda de la aparición de la virgen y de la antiquísima tradición de peregrinaciones hacia Sarrance así como su conexión con el Camino de Santiago. Un audiovisual muy bien articulado detalla los pormenores de ambas temáticas. Continuamos nuestro recorrido contemplando objetos y documentos guardados en vitrinas. Gracias a una audioguía en español podemos seguir mejor el hilo de las explicaciones.

Al término del recorrido nos detenemos a charlar con las guías. Tienen la deferencia de hablarnos en castellano. Les exponemos el motivo de nuestro interés por Sarrance. A lo largo de la conversación sale a relucir la temática de apariciones y desapariciones de la virgen.

Nos facilitan la información de que, en algún momento del siglo XIX y debido al proceso secularizador en iglesias y monasterios franceses parece ser que la virgen de Sarrance fue trasladada a España. Ellas habían oído que el traslado fue a Las Bardenas en Navarra ¿quizás a alguna población de las cinco villas?

También nos indican la existencia de un libro que, al parecer, explica los pormenores de este traslado. Nos pasarán referencia del título y autor del opúsculo.

¡Qué bien! ya tenemos hilo del que tirar.

viernes, 25 de agosto de 2017

Sarrance

En su "Novena en honor de Ntra Sra de San Cristóbal", D. Emilio Bayarte, a la sazón cura párroco de Uncastillo en 1945, da cuenta de una tradición según la cual la virgen apareció en la ermita de nuestro pueblo al mismo tiempo que desaparecía de la iglesia de Sarrance (Francia).

Es una pena que no aporte más razones de esa misteriosa preferencia de la virgen por Uncastillo ni de las posibles causas que originarían el repentino desapego hacia Sarrance.

En todo caso parece -según indica el documento citado- que ya desde la antigüedad se realizaban visitas colectivas y grandes peregrinaciones de los fieles de la villa francesa hacia el santuario a pesar de las grandes distancias y de las dificultades que tenían que salvar para atravesar los Pirineos.

Esta breve reseña ha suscitado mi curiosidad. En primer lugar buscando el pueblo francés en Google Maps y, posteriormente recabando datos sobre la iglesia y su patrona: Nuestra señora de la Piedra.

Para mi sorpresa aquí cada uno echa la suya. Unos dicen que la virgen la encontró un perro pastor belga en el siglo XII, que la trasladaron a Olorón y que luego, milagrosamente retornó a su lugar de origen. Otros que fue encontrada por un pastor y un pescador a orillas del río Aspe. Los hay que afirman que fue un toro -que desaparecía y engordaba regularmente- el autor del descubrimiento... En fin, que hay múltiples versiones de la aparición en Sarrance pero, curiosamente en ningún lugar se cita la desaparición en Francia y posterior aparición en Uncastillo.

Este hecho me produce una cierta disonancia cognitiva. Me gustaría averiguar qué versión se aproxima más a la realidad y -sobretodo- confirmar o refutar el hecho de las peregrinaciones francesas hacia nuestro pueblo

Así es que habrá que tomar cartas en el asunto. En primer lugar solicitando la opinión de dos amigos que los tengo por muy entendidos en estas temáticas: Javier Cay y Serafín Benedí y, en su momento, girando una visita a la comuna francesa de Sarrance en la región de Aquitania a ver si allí queda algún testimonio de las peregrinaciones.

Y puestos a buscar, también me intriga la relación que pudo tener en su momento "Casa Samatán" con la población del mismo nombre también en Francia. Faena, desde luego, no falta.

viernes, 18 de agosto de 2017

Cuestión de empatía

En los tiempos que corren, cada vez más, las empresas, comercios y negocios en general, buscan -como es natural- conseguir el máximo número de clientes y así engrosar su cuenta de resultados.

Sin embargo yo sigo constatando que, en realidad, muchos de ellos no hacen sus deberes correctamente ni mucho menos. Se olvidan de algo tan elemental como es la atención sincera y la predisposición a la ayuda que merecen los consumidores.

Ahí tenemos el caso de las telefónicas. Un montón de llamadas para solventar una nimiedad. No se ponen en la piel del cliente. Te remiten a interminables rodeos con contestadores automatizados. En el momento que se tuerce algo, a empezar de nuevo. La atención al caso particular no existe. Todo son soluciones estándar.

Lo mismo es aplicable a los seguros. Aquí también hay que pasar por un enrevesado trámite hasta que encuentras la solución que te satisface. Con los bancos ocurre lo mismo. Con la eléctricas...

Pero sigamos con los ejemplos:

- El camarero que, de forma un tanto altiva, te dice que Coca cola no, que tiene que ser Pepsicola.
- El dentista que parece abroncarte porque se te ha caído un empaste cuando el autor del desaguisado ha sido él precisamente.
- El médico que no escucha al paciente
- La cajera del supermercado que, en lugar de atender a tus quejas con algún producto en mal estado, se limita a decirte: ... vaya a tal sitio y coja otro a ver si hay suerte.

Podríamos añadir otras muchas situaciones de la vida cotidiana. Es un verdadero misterio cómo algunos negocios con estas prácticas, todavía siguen en pie.

En teoría todo debería ser más fácil. Basta con pensar en las necesidades de los usuarios y responder de forma honesta y eficiente a las mismas. Con un poco más de empatía todo funcionaría mucho mejor.

viernes, 11 de agosto de 2017

Los planes de Elon

Ya he comentado en otras entradas la fascinación que, desde niño, he sentido por los cohetes. Ese interés inicial se ha ido enriqueciendo al tiempo que iba teniendo acceso a información sobre la exploración espacial y la comprensión del universo.

El advenimiento de Internet ha sido, desde luego, el empujón final para asentar una afición que me acompaña desde hace años y con la que pienso disfrutar muchos años más. Disponer de información de primera mano de las fuentes originales es un auténtico lujazo y no pasa un día sin que alguna novedad me llame de nuevo -poderosamente- la atención.

Ahora ya es posible acceder al calendario de lanzamientos y disfrutar de la transmisión en directo del evento. También me he convertido en un asiduo seguidor de las misiones a Marte, Saturno y, en general, a todo el sistema solar y más allá. Como os podéis imaginar el campo a abordar es amplísimo.

Sin embargo, lo último que he leído sobre los planes de colonización de Marte me ha llamado todavía más la atención. Por lo detallado de los informes y por la cercanía de las fechas si todo va tal como se está planeando.

Y el impulsor de estas iniciativas es el amigo Elon Musk, multimillonario americano propietario de -entre otras empresas- Tesla y Space X que ya ha conseguido la meta de reutilizar la primera etapa de los lanzadores y que para el 2018 quiere enviar dos turistas espaciales a la Luna.

He leído varias veces su informe "Making humans a Multi-Planetary Species" y me he quedado muy sorprendido al ver el nivel de detalle de sus planes. Si todo va según lo previsto para el 2021 es posible que los primeros humanos arriben al planeta rojo. Alucinante.

Asociado al tema de la exploración de nuestro vecindario más cercano está también el tema de la astrobiología. La indagación sobre la posibilidad de que exista vida en otros cuerpos celestes se encuentra ahora en un momento álgido. Aquí también hay un filón interesantísimo a explotar.

Los de mi generación vamos cumpliendo años y nunca podría haber pensado que la contemplación ensimismada del lanzamiento de fuegos artificiales en la plaza del pueblo derivara en una afición que me proporcionara momentos tan excitantes.

viernes, 4 de agosto de 2017

Joseph me fizo


Recientemente se han celebrado en Uncastillo las XIV Jornadas sobre La Herencia Judía a las que tuve la oportunidad de asistir. La conferencia de Miguel Ángel Motis, la visita a la sinagoga y la visita nocturna a la judería fueron los actos más destacados de estas jornadas que contaron con una excelente organización y una inmejorable puesta en escena.

Y al hilo de este evento es inevitable dejar volar la imaginación y trasladarse mentalmente allá, al siglo XV. Pensar en cómo se desarrollaría la vida en nuestro pueblo; cómo sería el día a día en la localidad...

Los testimonios que han quedado de la presencia judía todavía dan fe de su existencia. El barrio nuevo, el puente y el cementerio, lo que resta de lo que en su día fue la sinagoga... Todos ellos son testigos mudos de un universo ya desaparecido...

De la misma forma, el pueblo en su totalidad también nos está hablando de otros tiempos, de otras épocas que -igualmente- han quedado impregnadas en múltiples pistas más o menos ocultas.

Todo depende del registro temporal que queramos aplicar. Podemos remontarnos al paleolítico o tomar el siglo XVIII por poner un ejemplo.

Precisamente de este siglo tenemos una referencia bien explícita. Esculpida en piedra que es la que mejor conserva la memoria. Y remite a un tal Joseph Claveras que fue el que construyó la casa en el año 1735. Ahí queda eso.

El caso es que, indagando en distintas fuentes y observando atentamente los restos de la historia pasada, se podría ir hilvanando lo que sería, por ejemplo, Uncastillo en los siglos XVI al XX. Quizás ahora fuera el momento de realizar un catálogo de los vestigios existentes en la actualidad de cada una de estas épocas. Una especie de inventario que sirviera de base para la redacción de una -más completa- Historia de Uncastillo.

El uso de las redes sociales podría contribuir enormemente al desempeño de esta tarea. Sólo es cuestión de ponerse a ello.

viernes, 28 de julio de 2017

Algo está pasando

No me fijaré sólo en el abrasador mes de junio que hemos sufrido. Ni en las ya repetidas olas de calor con las que nos está "obsequiando" el verano.


Tampoco me remitiré a los telediarios por mucho que me hayan llamado la atención varias noticias relacionadas con la climatología. Lo saben bien en Rubielos de Mora donde presenciaron atónitos un auténtico bombardeo de granizo del tamaño de pelotas de tenis.

No. Repararé en lo sutil, en lo cercano, en lo que no se dice en los medios de comunicación pasando, por tanto, inadvertido.

Y pasaré a relatar lo intrigante. Inquietante también. Sospechoso diría yo.


Como por ejemplo que este año no se ven baucinos por el castillo ni por las iglesias del pueblo. Una vuelta por los alrededores a las cinco de la tarde y el silencio te sobrecoge. Nada que ver con la algarabía de hace unos años.

El pozo de la Pesquera desaparecido. También el del Peñazo, de la Tejería y otros muchos que ahora están cubiertos de un espeso carrizal. Un débil hilillo de agua discurre por lo que antaño era el vigoroso cauce del río Riguel. En algunos tramos ni siquiera eso. Ni rastro de vida acuática. Tampoco se oyen los abejeros. Aquí el silencio también lo cubre todo.


La uva de la parra de mi jardín abrasada. Nunca había visto nada igual. Las hormigas han desistido en su intento de asaltar, como otros años, los -antaño- jugosos granos de uva. También están desapareciendo.

Tres botones de muestra, amigos, que nos están intentando comunicar algo. Que no son noticia pero que a mi entender nos trasladan un mensaje muy nítido: nos estamos cargando el planeta.  

viernes, 21 de julio de 2017

Polica


Le prometí que escribiría una entrada en este blog dedicada a su libro y no puedo faltar a mi palabra. Lo hago además con mucho agrado porque, desde siempre, Francisco Alcubierre me ha parecido una persona generosa tanto en el trato como en su sistema de valores construido a base de trabajo, respeto, esfuerzo y tesón.


Ya disponía de una primera edición de su librito que, en su momento, leí con sumo interés. Me pareció entonces una estupenda recopilación de experiencias y recuerdos del autor aderezada con un minucioso registro de profesiones, topónimos, refranes, corrales, apodos y otros datos de interés referidos a Uncastillo.

Por fortuna, recientemente el mismo autor pasó por mi casa para regalarme un segundo ejemplar del libro. En esta segunda edición "revisada y ampliada" todavía se aportan más datos y se ha mejorado la calidad de las fotografías. Si no hubiera sido por "Polica" esta valiosísima información hubiera caído en el olvido. 

Pero lo que considero más enternecedor es el capítulo dedicado a su vida en el que de una forma sencilla pero muy acertada realiza un repaso de lo que ha sido su devenir vital y rememora a sus abuelos, sus padres y su familia en general.

Cuando sólo contaba con 10 años ya estaba trabajando de pastor, oficio que desempeñó hasta los 28 y que, según mi parecer, marcó de forma indeleble su personalidad. Con posterioridad se tuvo que desplazar a Zaragoza donde realizó trabajos muy variados. Sin embargo, como a todos los hijos del pueblo, la época que más le influyó y de la que más información aporta es su infancia y juventud en el pueblo. 

Con un lenguaje sencillo e intimista, el autor desgrana sus recuerdos y vivencias y , cual notario, registra los datos más valiosos de los que guarda memoria. Debo confesar que en varios puntos de sus escritos he llegado a emocionarme, máxime al ver reflejados en el libro los nombres de mi abuelo José Caudevilla (carpintero) y de mi madre Encarna (comercio) así como el corral del Caracol en Gabardilla.

Desde estas líneas te felicito sinceramente, Francisco. Tu libro constituye una meritoria aportación y un documento etnográfico de primer orden. Y su contenido refleja de forma fehaciente que siempre has sido una excelente persona ¡Enhorabuena!

viernes, 14 de julio de 2017

Las cabañas


Si algo nos encantaba de niños, en el pueblo, era hacernos cabañas. Tener la propia cabaña era como disponer del certificado de independencia que acreditaba que podías vivir a tu antojo y por ende contar con un lugar común de referencia para toda la pandilla.

La cabaña venía a ser como el refugio en el que organizar un nuevo estilo de vida con tus amigos. Una oportunidad para disfrutar de un estilo de vida libre e independiente en compañía de tus colegas de toda la vida.


En nuestra imaginación infantil la cabaña era algo así como un palacio aunque, en realidad no pasara de ser un muro construido con piedras recogidas por los alrededores. Cualquier cueva servía con tal de que hubiera suficiente hueco para sus moradores. Y el colmo era que, además de la tosca entrada, la cabaña dispusiera de "horno".

A veces otras pandillas "nos atacaban" y derribaban la cabaña, lo cual suponía una gran decepción para todo el grupo. Estas peleillas venían a ser como un remedo de las disputas territoriales que desde siempre han mantenido los grupos humanos.


Hace poco visité el emplazamiento donde, con los amigos, construimos nuestra cabaña.


 Las zarzas lo han invadido todo y una pertinaz vegetación se ha adueñado del lugar aunque las vistas siguen siendo magníficas Sin embargo a pesar de los cambios y de los años transcurridos, de repente, miles de emociones, imágenes e historias pasaron por mi mente. Por un instante que no se cuanto duró, de nuevo me vi trasportado a aquellos tiempos felices.

Lo que ahora, con ojos de adulto pueda parecer un lugar inhóspito, en mis años de niñez era la mismísima representación del paraíso.

Esta entrada se la dedico a Javier Cay, José Luis Navarro, Jesús Caudevilla y a mi primo Pablo Rived. Junto a todos ellos pasé momentos inolvidables en "Las cabañas"

viernes, 7 de julio de 2017

Los feriantes

Han vuelto. Al igual que llevan haciéndolo durante años, también éste los feriantes han vuelto a instalar sus atracciones en el barrio.

Y por unos días la calle Miguel Asso se llena de bullicio y algarabía. La gente menuda, sobretodo, disfruta de lo lindo pero también los adolescentes aprovechan la ocasión para juntarse, alternar y dedicarse al atávico juego del cortejo.

Cada atracción es, en sí misma un mundo. Tenemos por un lado a Los Vengadores (The Avengers), una especie de plato gigante inclinado en el que los usuarios ponen a prueba su capacidad de aguante a los frenéticos giros del aparatejo.

Luego están las camas elásticas que hacen las delicias de los más pequeños ya que les sirve para poner a prueba sus habilidades motrices y de equilibrio. Está también la inefable tómbola, que  aprovecha la proverbial ingenuidad humana para dejar de lado lo que la teoría de probabilidades hace tiempo que ha confirmado.

Tenemos asimismo la atracción de los toros. Constituye una especie de ritual de inicio para los jovenzanos que quieren demostrar su capacidad de aguante a los embites de la máquina. El trenecito de la bruja, el carrusel, las casetas del tiro...

El ser humano presenta, a mi entender dos necesidades. Por una parte la repetición del ciclo anual en la forma que fuere. Por otra la necesidad de ponerse a prueba, de llevar al límite sus capacidades de fuerza, coordinación y equilibrio.

Cuando veo los preparativos de la instalación y el ajetreo de los feriantes no puedo menos que recordar tiempos pasados. Y me acuerdo de "las barcas". Unos columpios con forma de nave que se instalaban en el pueblo unos días antes de que comenzaran las fiestas. Todo un acontecimiento para los mozalbetes.

viernes, 30 de junio de 2017

Un arácnido en mi jardín


Ahí la tenéis. Quieta, como petrificada. Atenta -supongo yo- al más mínimo tirón de alguno de los innumerables hilillos de seda de su elaborada tela de araña.

No sé como apareció en el jardín ni tampoco por qué se vio impelida a construir su trampa entre las hojas del limonero pero lo que me causa asombro es su -si podemos llamarle así- paciencia y su tenacidad.

Pasan las horas y discurren los días. Y todavía no he visto a la araña de mi jardín en acción. Supongo que de algo se alimentará. Quizás de insectos invisibles a mis ojos. No lo sé con certeza.

El caso es que son varias cosas las que me intrigan aparte de la quietud de la protagonista: el nombre del espécimen, el color de su pelaje, su extraño porte, sus hábitos alimenticios, su ciclo vital...

No sé si existirán o no universos paralelos ocultos a nuestras capacidades perceptivas pero lo que sí puedo afirmar es la existencia, a nuestro alrededor de miles de formas de vida cuyo devenir vital pasa habitualmente inadvertido. 

Observando la huésped de mi jardín comprendo el infatigable esfuerzo que, desde hace siglos, dedica el ser humano al entendimiento del medio natural

viernes, 23 de junio de 2017

El dentista y la conciencia

Esta mañana he estado en el dentista. La visita se ha alargado más de lo previsto porque ya se sabe que en cuanto empiezan a hurgar en la boca... salen más cosas de las que uno hubiera esperado.

El caso es que el rol de paciente del dentista da para mucho. Y las horas muertas que tienes que pasarte con la boca abierta y sin poder hablar, se prestan al ir y venir de los pensamientos (no voy a decir a la reflexión).

La mente comienza por una observación simple (¡vaya ruido que hace el aspirador de saliva!), por ejemplo y, a continuación se van encadenando sucesivos pensamientos que te conducen hasta vaya usted a saber qué recuerdo de tal o cual situación.

Hoy he realizado varios procesos metacognitivos analizando el curso y el contenido de mis pensamientos. La mayoría de ellos conectados con recuerdos de la infancia o de la adolescencia. Ni rastro de cogniciones sobre el trabajo o sobre mi etapa adulta.

En qué momento se dispara la neurona que da origen a estos recorridos mentales y el por qué de esta activación es un auténtico misterio. Por qué elegimos un curso de pensamiento en lugar de otros muchos que también podrían establecerse también se ignora. Podríamos decir que la conciencia de cada uno es, en su totalidad, un auténtico enigma.

Una última reflexión: 
Ernest Becker, comentando al filósofo danés Kierkegaard, caracterizó la conciencia en cierta ocasión de la siguiente manera:

¿Qué significa ser un animal autoconsciente? La idea es ridícula, si no monstruosa. Significa saber que a uno se lo comerán los gusanos. He ahí el horror; haber surgido de la nada, tener nombre, consciencia de uno mismo, profundos sentimientos interiores y un intenso anhelo de vida y autoexpresión... y con todo y con eso, tener que morir. 

viernes, 16 de junio de 2017

Calor

Estos días las temperaturas están alcanzando cifras de récord. Los telediarios se llenan la boca contándonos las desventuras de los ciudadanos y todos estamos muy pendientes del hombre (o mujer) del tiempo.

Yo recuerdo mis años mozos cuando iba al campo con mi padre. Seguro que también hacía calor en verano, pero la cosa se vivía de otra manera, con más naturalidad y también con más encaje. Con el sombrero de paja y el botijo se resolvían las situaciones. Y de vez en cuando, durante la siega, una jota para espantar al astro rey.

Ahora da la sensación de que tengamos que vivir a temperatura constante. Los aires acondicionados no dan tregua. Tanto en los domicilios como en los coches. No soportamos ya temperaturas por encima de los 24 grados...

Lo mismo ocurre con las vacaciones. De niño, en el pueblo, recuerdo que ni siquiera existía ese concepto. En verano era cuando más se trabajaba y era impensable dejarlo todo y desplazarse a otro lugar solo a holgazanear. Existía, eso sí, la expresión "los veraneantes" referida a los hijos e hijas del pueblo que se habían ido a la ciudad y volvían a su pueblo en el mes de permiso en el trabajo...

De manera que, me da la impresión que nos hemos ido poco a poco haciendo más enclenques, menos adaptables a los cambios y a los desafíos de la vida. Es verdad que cuando conoces lo bueno, es muy complicado volver a lo anterior. Esto sería de aplicación para la calefacción y el agua caliente, el teléfono móvil, el frigorífico, la televisión, el ordenador y cientos y cientos de cachivaches que han ido colonizando nuestros hogares ¿qué ocurriría si un día no pudiéramos contar con ellos?

No digo que sea mejor prescindir de los adelantos. Más bien pienso que los hemos de utilizar con mesura.

viernes, 9 de junio de 2017

Pudo haber sido de otra manera

Pasados los 60 es inevitable, de vez en cuando, hacer repaso de lo que ha sido la trayectoria personal de uno, el camino recorrido y las decisiones tomadas.

Es curioso, pero -al menos en mi caso- el énfasis se pone no tanto en el recuerdo de lo que ha sido la vida propia sino en lo que podía haber sido en caso de haber tomado otras elecciones.

La vida es, por así decirlo, unidireccional. Sabes al punto al que has llegado pero resulta imposible saber qué hubiera ocurrido si hubieras optado por otros caminos diferentes. Cuando se toma un trayecto, los otros quedan automáticamente descartados.

¿Qué hubiera ocurrido si hubiera estudiado en otro centro educativo? ¿Y si me hubiera decantado por otra opción profesional?

¿Qué hubiera pasado si en lugar de casarme hubiera decidido permanecer soltero? ¿Y si hubiera elegido otra pareja? ¿Cómo sería ahora mi vida?

Aunque puestos a pensar, podemos ir más hacia atrás (lo cual resulta ya más complicado) y preguntarnos: ¿Cómo sería yo si hubiera nacido en otra familia? Y la pregunta definitiva: ¿Qué hubiera pasado si yo no hubiera existido?

Imposible saberlo, amigos. Sólo nos está permitido un recorrido, un viaje. Quizás si -como algunos proponen- el universo es infinito en otros planetas de lejanísimas galaxias se hayan materializado en mis otros yo todas las elecciones que no he podido hacer.

El infinito da mucho juego.

viernes, 2 de junio de 2017

Más vueltas en torno a la vida

Hace poco, mi mujer recogió en la calle una cría de gorrión. Todavía no le habían salido todas las plumas. Al verla tan desvalida, la arropó y decidió llevarla a casa para alimentarla y tratar de sacarla adelante.

También hace unos días me encontré una pequeña araña por la casa. La verdad, me dio pena acabar con ella y decidí trasportarla hasta la calle. La dejé en un lugar resguardado del viento.

No hace mucho que decidí acabar con una plaga de hormigas que lo estaban invadiendo todo en el jardín. Aunque no me gusta utilizar productos químicos, esta vez recurrí a las piretrinas y solucioné el problema. Ignoro la cantidad de individuos que fallecieron.

Ayer mismo me quedé absorto durante un buen rato contemplando unas pescadillas que había comprado en el supermercado ¡Pobrecicas! -me dije- no han tenido tiempo para hacerse adultas.

Todos días colocamos en la olla o en la sartén algún ser vivo que nos  sirve de alimento. Vegetal o animal. Nos comemos algo que, anteriormente, había estado dotado de impulso vital. Alteramos -por así decirlo- el trayecto previsto para estos seres: crecer, reproducirse y morir.

Nosotros mismos estamos constituidos por la suma de muchas bacterias que, con el tiempo, se especializaron en distintas tareas,  unificaron su trabajo y acabaron constituyendo la entidad "ser humano". Tuvieron que perecer muchas de ellas hasta que el "trabajo" estuvo terminado.

No me digáis que no hay algo desconcertante, algo intrigante en la facilidad con la que la vida se crea y se destruye en nuestro planeta. Y también me llama la atención las elecciones que realizamos los humanos cuando queremos preservarla. El gorrión sí, pero las hormigas no. Tengo perros o gatos en casa pero me como tranquilamente los filetes de pechuga de pollo. Animales que se sacrifican en mataderos industriales...

Al final siempre la misma pregunta: el sentido de todo esto. ¿Para qué la vida? ¿para qué han existido los miles de millones de seres vivos que nos han precedido? ¿qué sentido tiene nuestra propia existencia?

viernes, 26 de mayo de 2017

La impronta

Me veo a mi mismo esforzado en el mantenimiento de mis árboles frutales, empeñado en que sobrevivan a base de dedicar muchas horas a este menester. Quitar hierbas, regarlos con regularidad, asegurar una provechosa producción...

También me visualizo en mi ir y venir al monte para comprobar cómo van las colmenas procurando que nada les falte a las abejas. Allí me detengo a menudo simplemente a escuchar el zumbido de la colonia, el trasiego de las pecoreadoras y el ajetreo de las nodrizas. Hago mío aquel verso que decía: "En el silencio sólo se escuchaba un suave susurro de abejas que sonaba".

A veces, cual dron elevado en la altura me diviso en mi empeño de mejorar la caseta, de proyectar nuevos arreglos o emprender alguna innovación que llevo en la cabeza. El caso es avanzar, mejorar lo existente, intentar conseguir unas metas que yo mismo me he fijado.

En ocasiones me da el bajón. Me pregunto el por qué de tanto afán, de tanto empeño por conseguir aquello de lo que podría prescindir. De tanto viaje y de tanta fatiga.

Veo, sin embargo que hay algo que me impulsa a seguir en mi lucha, a continuar las tareas que yo me he propuesto. Es como un mandato que hubiera recibido, como si alguien me guiara en lo que es correcto, en lo que debo hacer.

Le doy vueltas y más vueltas a las razones de todo ello, a lo que me impele a seguir en la brecha y continuar con mis afanes. 

La respuesta la hallo en mi infancia. Lo que veía cuando era niño y la impronta que aquello dejó en mí.

Aunque adaptado a los tiempos actuales estoy haciendo lo que veía hacer a mi padre y a mi abuelo.

viernes, 19 de mayo de 2017

El congreso de Mesa

Recientemente se ha celebrado en Mesa (Arizona) un congreso sobre astrobiología. A la cita acudieron los más relumbrantes científicos conocedores del tema siendo las ponencias de un elevado nivel técnico.

Discuten los astrobiólogos sobre el desafío que supone la búsqueda de la evidencia -en el pasado o en el presente- de vida microbiana en el sistema solar y la posibilidad de vida en sistemas exoplanetarios.

Para mi gusto el tema no es un asunto trivial. Si llega el momento en el que se certifica que la vida también se ha generado en otros cuerpos celestes además de en la tierra, nuestra visión del universo cambiará de una forma radical.

La existencia de vida microbiana implicaría la posibilidad de que también existan otras civilizaciones inteligentes en otros planetas. Un repaso a la propia evolución de la vida en la tierra, nos retrotrae a los inicios bacterianos en nuestro planeta. Unos cuantos milloncejos de años dejando actuar selectivamente a la evolución y... ¡tachaaannn! el homo sapiens aparece por el horizonte.

Si se confirmaran las sospechas, ante tal panorama sería ineludible preguntarnos el sentido de todo esto: ¿para qué se ha generado tanta vida en el universo? Eso, suponiendo que la pregunta esté bien planteada. Quizás no exista un ¿para qué?

Aún así, lo que más me desconcierta es la posibilidad de que -según los físicos más punteros- nuestro universo con el paso de millones y más millones de años termine extinguiéndose, apagándose en una lenta agonía que daría lugar a... ¡LA NADA!

No sé vosotros, amigos, pero a mí este oscuro pronóstico me produce incomodidad, desasosiego y malestar. También un punto de curiosidad... 

Me encantaría presenciar cómo termina todo.

viernes, 12 de mayo de 2017

La lantana





















No sé cómo pudo acabar en mi jardín. Desde luego yo no la planté. Aunque por San Google me entero que los pájaros suelen ser el medio más natural de propagación.

Bien, el caso es que la semilla arraigó en el lugar adecuado en el momento adecuado y, a partir de ahí cada año se ha ido haciendo más fuerte y más robusta presentando en la actualidad un porte magnífico.

Al verla hoy por la mañana en todo su esplendor, no he podido menos que mostrar de nuevo mi asombro ante la persistencia de todo ser vivo para multiplicarse, para expandirse todo lo posible.

Mi lantana lleva ya varios años produciendo innumerables semillas que se esfuerzan lo indecible para generar un nuevo ser. A nada que encuentren un lugar apropiado, ahí que se asentarán generando una nueva planta.

Pero es que, amigos, lo mismo ocurre con el níspero, con las hormigas, con las abejas y, en general con cualquier espécimen vivo.

El afán multiplicador es uno de los rasgos más significativos que caracteriza la vida.

viernes, 5 de mayo de 2017

Málaga

He pasado unos días en Málaga aprovechando que mi hija pequeña se tiene que instalar en esa ciudad para hacer el MIR.

La visita me ha parecido sumamente interesante y, como suele ocurrir cuando te sales de tu zona de comodidad, múltiples han sido las reflexiones generadas al hilo de esta estancia.

La ciudad es un hervidero de turistas que van y vienen de aquí para allá. Y también los locales aprovechan el buen tiempo que hace por esas tierras para disfrutar de lo lindo. Málaga bulle de actividad.

Pero no siempre fue así. En la visita al castillo me detuve a leer unos carteles explicativos que daban cuenta de la historia de la ciudad. Se trata de un asentamiento muy antiguo. Uno de los enclaves con más solera de Europa y también con más vaivenes guerreros, políticos y sociales. Y eso me llamó especialmente la atención. El constatar in situ que, en otros tiempos, las cosas fueron muy diferentes en esa urbe.

Desde el antiguo poblamiento bástulo pasando por la fundación de la fenicia Malaka, dominación cartaginesa y conquista por Roma, siguiendo por la ocupación musulmana y reconquista cristiana, la ciudad ha presenciado mil y un avatares también en los tiempos modernos:

Epidemias con millares de muertos:

1349 Peste bubónica o negra.
1649 Peste bubónica.
1719 Disentería.
1731 Disentería.
1738 Tabardillo (tifus).
1741 Vómito negro (fiebre amarilla).
1751 Tabardillo.
1786 Fiebres tercianas
1803-04 Fiebre amarilla.
1833 Cólera.
1855 Cólera.
1885 Cólera.
1918-19 Gripe española.
1921 Peste.
1941-43 Tifu

Y hambrunas de finales del siglo XIX y la postguerra civil.

Asimismo ha sufrido varios terremotos en 1680, 1884 y 2016.

La placidez que yo he observado por las calles de Málaga estos días viene a ser como un canto al tesón y fuerza de voluntad de sus habitantes. Un recordatorio del empeño de los seres humanos en tirar para adelante a pesar de los obstáculos y dificultades que presenta la vida.

viernes, 28 de abril de 2017

Dar el día por bien aprovechado

Ayer fue una jornada intensa. Hacía un día que había recibido 5 abejas reinas. Cuatro de ellas sin fecundar y una fecundada y urgía introducirlas en los cinco núcleos de abejas que previamente habíamos conformado en el asentamiento apícola.

Así es que, junto al amigo Juan, nos desplazamos a las colmenas, nos enfundamos los blusones de protección y procedimos a la introducción de una soberana en cada uno de los núcleos.

La operación no estuvo exenta de incidencias. Casi siempre ocurre que lo que te encuentras no coincide con lo que tu has planeado: un panal que no encaja bien en la nueva colmena, el olvido de los guantes y algún que otro picotazo constituyeron un aditamento adicional de la experiencia.

El olor a tomillo y también a humo y el recuerdo del zumbido de los himenópteros quedan fijados en la memoria sensorial por unas horas. Hasta puede ocurrir que esa misma noche tus sueños también tengan relación con el mundo abejeril.

El caso es que las cuatro horas y pico que invertimos en la operación se pasaron sin enterarme. Tan entregado estaba en la tarea que perdí por completo la noción del tiempo, el transcurrir de las horas.

Por eso digo que ayer el día estuvo bien empleado, bien aprovechado. Y ese sentimiento de haber estado haciendo lo correcto, lo que te pedía el cuerpo, constituye un regalo de primer orden. Un bálsamo para el espíritu.

Me da igual que lo que te entusiasme sea la música, las películas del oeste o la reproducción de la lombriz de tierra. El caso es que cuando experimentas esa sensación de paz y orden, ese fluir de la experiencia, sientes que realmente estás haciendo lo que debes, que estás aprovechando el día.

viernes, 21 de abril de 2017

Todo es más fácil de lo que parece

La mente humana está acostumbrada a anticipar la dificultad, detectar los riesgos y hurgar en los inconvenientes. Se suele poner en lo negativo por lo que pueda pasar. No escatima recursos para generar preocupaciones. Se prepara para lo peor.

Pero hete aquí que, de vez en cuando, el propio devenir de la vida en muchas ocasiones ejerce, afortunadamente, de contrapeso. Te obliga a cambiar esquemas, a mirar las cosas desde otro ángulo. A pasar a la acción.

Ya se trate de un problema familiar, la reparación de un tejado con goteras o el empeño en aprender un idioma, solo el hecho de encararlo ya nos traslada la imagen de que el reto no supone un obstáculo insuperable. Con voluntad y tesón, repartiendo la tarea en unidades más manejables vemos con asombro cómo vamos consiguiendo lo que nos proponemos.

En el trascurso de nuestras vidas tenemos muchas ocasiones para ponernos a prueba y cada vez que salimos victoriosos de algún lance se renueva en nosotros la confianza de que, en realidad, todo es más fácil de lo que parece.

viernes, 14 de abril de 2017

Renuevo generacional


Al igual que en la entrada anterior hablaba de la primavera y de la repetición anual de los ciclos, aquí quiero fijar mi mirada en la renovación generacional.


Cuando vivía en el pueblo, veía con naturalidad el hecho del nacimiento de nuevos vecinos, hijos del pueblo. Y con la misma naturalidad se apreciaba que la gente se hiciera mayor y muriera. Es algo de sentido común. El ciclo de la vida diría yo.

Al pasar a la ciudad, estos ciclos ya quedan más ocultos. Cada cual metido en su cubículo, sólo hay un estrecho margen para apreciar el nacimiento de tal o cual vecino. Los niños ya no corretean por la calle y los abuelos fallecen en el hospital.

Por ventura, el hecho de vivir en una urbanización de unifamiliares me ha vuelto a trasladar de nuevo al pasado. A apreciar de primera mano el inexorable paso del tiempo. Para mal en algunos casos y para ventura de las familias en la mayoría de ellos.

Estos días se ven en la calle de mi fila de viviendas muchos niños. Jugando ingenua y apasionadamente. Acompañados de sus padres y sus abuelos. Pertenecen ya a la tercera generación. Los nietos de los propietarios que, en su momento adquirieron las casas.

Uno no puede sino pensar en toda esa vida que se ha generado. Con un poco de fortuna casi llegarán al año 2.100.

Qué les espera a cada uno de los niños de mi urbanización constituye un auténtico enigma. Sólo se que, de buen grado, ahora me cambiaría por cualquiera de ellos.

viernes, 7 de abril de 2017

La primavera nos visita de nuevo

Se repite el ciclo. Una vez más. Los árboles toman de nuevo el pulso a la naturaleza y se engalanan con alegres adornos florales. Llaman la atención. Y mucho. Es un espectáculo multicolor. Una explosión de distintas tonalidades. Una alegría para la vista. Mejor aún, para todos los sentidos.

Y a mi, para estas fechas también me entra la fiebre de adornar el jardín con alegres florezuelas. Juveniles y traviesas. Dispuestas ellas para saciar las ansias de recreo de los volubles humanos. La primavera irrumpe con toda su energía.

Corre de nuevo la savia por las plantas y toda la maquinaria se pone en marcha para engendrar vida por doquier. El limonero se vuelve loco. Genera muchas más flores de las que luego van a producir frutos. Diríase que se cura en salud aunque luego proceda a la poda inmisericorde de muchas de ellas. No atino a adivinar qué cabalísticos secretos esconde su proceder.

Cómo decide que una flor prospere y no la otra es un auténtico misterio. Algo parecido pasa con el cerezo y, por extensión con el resto de los árboles frutales.

Una extraña simbiosis se ha establecido desde tiempos inmemoriales entre las flores y la especie humana. Quizás busquen la pervivencia a través del atractivo de sus lindos colores. Quizás estén diseñadas para atraer a las aves, las abejas y otros polinizadores. Seguro que es por alguna razón. Todo hecho tiene su causa.

viernes, 31 de marzo de 2017

Vida

El día 7 de abril se estrena la película "Life" (vida) y no me la quiero perder. No se bien la razón pero el tema de la emergencia y eclosión de la vida en nuestro planeta siempre me ha interesado sobremanera y, por extensión, la posibilidad de que también se encuentre vida en otros cuerpos celestes, me parece algo sumamente interesante.

En mis cábalas de aficionado sobre esta temática siempre me he preguntado por el sentido que puede tener el hecho de que nuestro planeta bulla de vida. Y también me intriga la facilidad con la que se crea y destruye la misma; desde el aplastamiento de una hormiga hasta el zarpazo certero de una leona que abate a un antílope. Y también me he auto inquirido si es procedente preguntarse por el sentido de la vida. No tengo la respuesta, la verdad.

Y como buen aficionado me gusta escuchar con atención a los expertos, a los que saben de verdad. De vez en cuando nos dejan perlas como esta de VIATCHESLAV MUKHANOV: 

Pregunta. ¿Qué le parece el descubrimiento reciente de un sistema solar con siete tierras?

Respuesta. Es un descubrimiento menor. ¿Qué hay de especial en la vida? No debemos pensar que somos excepcionales. Nuestro planeta es como una pequeña partícula de suciedad que llamamos Tierra, y hay una pequeña cubierta sobre ella que llamamos gente. No hay nada inusual. El descubrimiento de los exoplanetas es fantástico, pero no es sorprendente. Lo chocante sería que no existiesen.
Ahí queda eso, amigos. Esa es la autorizada opinión de un físico teórico. Que nos viene a recordar de nuevo, que, a escala cósmica nuestro planeta no representa ni una miserable mota de polvo.
En fin, que puestos a elucubrar podríamos pensar en la existencia de millones de civilizaciones extraterrestres inteligentes y con un grado dispar de evolución tecnológica. Al fin y al cabo, si en nuestro planeta se generó vida con tan solo mil millones de recorrido y ya vamos por una edad de 4.500 millones de años, ¿qué no puede haber ocurrido en otras galaxias? Trece mil millones de años que es la edad del universo, dan para mucho.
¿Y cual puede ser el sentido de todo esto? ¿Para qué la generación de tanta vida? ¿Qué grado de desarrollo tecnológico pueden haber adquirido otras civilizaciones alienígenas y en qué medida habrán podido escapar del ineluctable destino de todo ser vivo?
Preguntas y más preguntas.. El tema está en el candelero y no pasa un día sin una nueva revelación. Nos esperan tiempos muy interesantes.....

viernes, 24 de marzo de 2017

TED

Mucho da de si Internet con su inagotable repositorio de temas de distinta índole. Y, por tanto, muchas son las cosas que me llaman la atención de este variopinto universo.

Pero si hubiera de destacar alguna página que me haya llamado especialmente la atención, señalaría -sin dudarlo- a TED (Tecnología, entretenimiento, diseño).

Los mejores expertos, las mentes más preclaras, la ciencia más innovadora; todos están ahí, empaquetados en nuestro ordenador esperando que les demos paso con solo un click.

Y si bien es cierto que la mayoría de las conferencias son en inglés, gracias a los subtítulos, ya no hay excusa para invitar a nuestra casa a los mejores científicos del globo.

El ansia de saber, ese preciado don con el que nos ha bendecido la naturaleza, puede verse así saciada sentados cómodamente en nuestro lugar favorito de la casa.

viernes, 17 de marzo de 2017

El gran cuadro

La lectura del libro de Sean Carroll "El gran cuadro" me está proporcionando momentos de verdadero placer. Sólo por el hecho de ver plasmados en una excelente prosa ideas y pensamientos que alguna vez se me han pasado por la cabeza acerca del universo, el reto ya merece la pena. Pero además, dada la condición de físico y cosmólogo, del autor, sus planteamientos no pueden ser más acertados.

Dice Carroll: "Nada sitúa en su contexto a la existencia humana como la contemplación del cosmos. Lo que puede que uno no adivine, sentado cómodamente en su cuarto de estar con una copa de vino y un buen libro, es que lo que está sucediendo en su vecindario inmediato se ve radicalmente afectado por la evolución del universo entero. Muchos de los rasgos más importantes de nuestras vidas aquí en la tierra -nuestra noción del paso del tiempo, la existencia de causas y efectos, nuestros recuerdos del pasado y la libertad de tomar decisiones de cara  al futuro- son, en última instancia, consecuencias de las condiciones existentes cerca del Big Bang. Para aprehender el gran cuadro, necesitamos colocarnos en un contexto cosmológico."

Y añade: "Es difícil no sentirse conmovido al contemplar el firmamento nocturno. En la auténtica oscuridad, lejos de las luces invasoras de la civilización humana, el trasfondo negro como la tinta cobre vida con millares de estrellas, un puñado de planetas y la franja majestuosa de la galaxia de la Vía Láctea extendiéndose de un horizonte a otro. También resulta difícil captar la verdadera extensión del universo basándonos en los que vemos al mirar al cielo. No existe sentido de escala, ni ningún hito conocido que permita juzgar tamaño y distancia. Las estrellas se parecen mucho a los planetas, aunque hoy sepamos que son bastante diferentes, no se parecen en nada al sol, aunque ahora sabemos que son muy similares".

Poco más tengo yo que añadir por hoy. Sólo que, por curiosidad le echéis un vistazo a este vídeo.

viernes, 10 de marzo de 2017

Manual de un tacaño

Recientemente vi una película francesa con el título del encabezado de este artículo y, aunque no fue nada del otro mundo, sí que me hizo reír y me dio mucho juego para distintas elucubraciones.

El protagonista del film era un tacaño impenitente que se esforzaba lo indecible por ahorrar un eurillo: apagando las luces de su casa, aprovechando las ofertas de los supermercados y viajando con otras personas pues había decidido prescindir de su propio coche.

Y debo decir que, sin llegar a la exageración de la vida que llevaba Gutier, muchas aspectos de su conducta sí que me dieron que pensar.

Porque considero que de un extremo nos hemos ido al otro. Y que ahora no se mira si está una luz o todas encendidas, que tampoco se pone coto al consumo innecesario de agua o de calefacción en los hogares, que el coche se usa muchas veces sin necesidad y que se tira mucha comida a la basura, la televisión conectada inútilmente, el aire acondicionado a tope...

De manera que tendríamos guión para otra película que se titulara "Manual de un derrochador", que seguro que sería muy reveladora también.

Vivimos en la cultura del "usar y tirar" en la que no se mira si un artículo se puede aprovechar o arreglar y se pasa directamente a la compra de otro nuevo. La maquinaria del sistema capitalista no puede dejar de producir y hay que consumir a todo trance para que la cosa siga funcionando.

viernes, 3 de marzo de 2017

Visto en el parque

No somos inmunes a los desaguisados. A veces se te revuelven las tripas cuando observas ciertos hechos, ciertas realidades que te desagradan, que no te gustan ni un pelo.

Una tarde dominical. Un paseo por el parque. La primavera que se ve venir. Orden y concierto entre la gente deseosa de disfrutar del aire libre. La armonía se respira en el ambiente.

Y de repente, a mitad del plácido paseo te encuentras con estas reliquias. Con estos vestigios del pasado a los que les debemos respeto y consideración. La medida de un pueblo sensible con su historia. Aunque está claro que no todos piensan lo mismo. Porque no hay explicación alguna de la barbarie, del deseo de destruir. Del romper por romper y disfrutar destrozando.

Yo, desde luego me quedé estupefacto al observar como los afables bancos del siglo pasado han sido ultrajados.

Primera muestra del desaguisado

Desidia
Otra que te pega
Aquí los bárbaros se han empleado más a fondo

viernes, 24 de febrero de 2017

Cuestión de distancias


El descubrimiento hace unos pocos días de un sistema solar situado a unos 39 años luz de la tierra (Trappist 1) formado por 7 planetas de tamaño parecido al nuestro y además ubicados algunos de ellos en lo que se viene denominando zona "ricitos de oro", es decir, con posibilidad de agua en estado líquido en su superficie, ha vuelto a poner sobre el tapete la cuestión de la existencia o no de vida en otros planetas.


Este hecho no hace sino reafirmar las posibilidades de que la vida se extienda a lo largo y ancho del universo y, por consiguiente incrementa la opción de que en muchos de esos planetas exista, además, vida inteligente.

Ahora el núcleo del debate se traslada a cómo entrar en contacto con algunas de esas civilizaciones puesto que cuando hablamos de universo, las distancias son apabullantes.

De momento, la vía más rápida para enviar mensajes es la de las ondas de radio y televisión que viajan a la velocidad de la luz. Así pues, en el supuesto de que en Trappist 1 existiera alguna civilización avanzada y hubiera captado alguna de las primeras emisiones de radio (las primeras emisiones comenzaron en el años 1920), ya habrían tenido tiempo de mandarnos alguna señal en los 97 años que han trascurrido en total, cosa que, hasta ahora, no ha ocurrido.

Sin embargo, cuando nos referimos al universo, la escala humana palidece. Incluso asumiendo que nuestra burbuja de emisiones radiofónicas se extienda hasta los 200 años luz, esa distancia es insignificante comparándola con los 100.000 años luz de diámetro aproximado de nuestra galaxia. Por no hablar de los 2,5 millones de años luz que nos separan de nuestra galaxia más próxima (Andrómeda)

Así que todo es cuestión de distancias y de velocidad. Como por el momento no se ha observado ni creado nada que viaje a mayor velocidad que los fotones y las ondas de radio, las posibilidades de establecer contacto a corto plazo con otras civilizaciones alienígenas se estrecha cada vez más.

No pasa nada. Todavía nos queda mucho por indagar. Afortunadamente podemos captar el espectro luminoso de millones de estrellas y, con el paso del tiempo también sabremos más sobre la atmósfera de sus planetas. Así que todavía nos quedan muchas cosas por descubrir ¡¡El tema de la búsqueda de vida extraterrestre cada vez se está poniendo más sabrosón!!