viernes, 27 de enero de 2017

Etnografía de puentes

Cada dos días más o menos atravieso el Puente de la Unión para ir a nadar al centro deportivo municipal Alberto Maestro y según lo voy recorriendo no puedo sustraerme a  la tentación de mirar -y a veces recoger- notas, tickets de la compra o justificantes bancarios que por ahí yacen desparramados.

Ya hice alusión en este mismo blog a una nota que había suscitado en mi grandes expectativas. Y también relaté el desencanto que me produjo el comprobar lo prosaico del mensaje. El caso es que todos los días encuentro algo que me llama la atención. Objetos y cosas que representan de alguna manera el alma y la esencia de los que, como yo, atraviesan el puente.

Así es que hoy, he estado al quite desde el comienzo del recorrido. Y este es el recuento de lo que he encontrado:

- Un papelito con indicación de los días en los que un enfermo (o enferma) debía acudir a la consulta del médico, o a realizar algún análisis. Hablaba también de "quimio" y oncólogo. Mala señal.

- Tres cajetillas -vacías- de tabaco, con sus correspondientes mensajes intimidatorios para los viciosos fumadores: "Fumar provoca infarto de miocardio". "Fumar produce cáncer de pulmón" y "Smoke harms you and others around you"

- Dos pintadas en la acera que rezaban: Yo (corazón) 17 y yo (corazón) 30. He querido suponer que de alguien que está enamorado de dos chicas de las edades señaladas.

¿No os parece curioso? Señales e indicios que apuntan a temas universales: la comida, la enfermedad, los vicios y el amor. Reflejando todos ellos nuestra particular idiosincrasia, nuestra forma de ser, nuestra cultura y socialización...

El hecho de que los dueños de los objetos recogidos se hayan desprendido de ellos en el puente precisamente, también da que pensar. Está claro que puente y río constituyen dos símbolos potentes. El primero sirve para conectar dos orillas. El río representa el curso mismo de la vida...

Podríamos incluso aventurar que todo este proceso de abandono de distintos elementos en el puente viene a componer un original test proyectivo que sirve para conectar con lo más profundo, con las interioridades del inconsciente de las personas que lo atraviesan...

El caso es que de este proceso, de esta etnografía de puentes, siempre aprendo algo nuevo. Entretenimiento no me falta en este ir y volver vadeando la esencia de la vida misma.

viernes, 20 de enero de 2017

San Sebastián en Pradilla. Comienza de nuevo el ciclo.

Sí, amigos, de nuevo he vuelto a Pradilla para San Sebastián. Todavía sigue viva la huella que me dejó la primera visita y, por eso, ya casi se ha convertido en tradición acudir a las celebraciones por el Santo en esa singular villa. Además, en esta ocasión lo he hecho acompañado de dos buenos amigos: Juan Antonio Castaño y Serafín Benedí. Otro aditamento para incrementar el disfrute. Para pasar un buen rato en su entrañable compañía y juntos compartir emociones y experiencias.

Todo se ha desarrollado de acuerdo con el ritual ya comentado en ocasiones anteriores. Y de nuevo la magia combinada de la procesión, la música y el dance me han hecho experimentar un profundo goce. Además de las celebraciones, el hecho de señalar el día 20 de enero como día del Santo, también conlleva un profundo significado de inicio de un nuevo ciclo, de puesta a punto del reloj, de "reseteado" y vuelta a conectar con el mundo, con la vida, los proyectos y las ilusiones...

Este año el frío se dejaba sentir en las calles del pueblo y en la plaza. Lo cual no era obstáculo alguno para que una nutrida representación de pradillanos y simpatizantes asistiéramos a todos los actos con interés y respeto.

Muchos asistentes han desenfundado sus móviles y dejado constancia del acontecimiento. Otros más profesionales con mejores equipos obtenían los encuadres idóneos para plasmar con acierto lo más relevante de la procesión, el dance y la misa. Tal ha sido el caso de Marta Zapata la fotógrafa de Gallur, que con gran acierto estaba cubriendo todos los episodios del evento.

No han faltado momentos alegres y jocosos. Durante la procesión me preguntaba en voz alta si los roscones que engalanan al santo en su peana eran verdaderos o no. A lo cual, Castaño -como siempre al quite- ha respondido rotundo: "qué va, SON DE MADERA". Semejante expédita afirmación ha traído consigo un auténtico chaparrón de risotadas imposibles de refrenar, hasta el punto que hubimos de tomar aire en varias ocasiones so pena de quedar encanados.

Así, entre unas cosas y otras hemos arribado a la plaza del ayuntamiento donde, una vez más, los mozos han representado los prolegómenos, el nudo y el desenlace de una batalla -otrora- entre moros y cristianos, seguido todo ello de los tradicionales ripios al santo y las cuartetas de picadillo entre los danzantes.


La actuación ha terminado con un sonoro ¡Viva San Sebastián! coreado al unísono con otro ¡Viva! por todos los asistentes. 

La bella canica azul sigue girando. Comienza de nuevo el ciclo.

viernes, 13 de enero de 2017

Erasmo


Me he enterado en un retrete de una frase que se atribuye a  Erasmo de Rotterdam. El dicho estaba escrito con bella letra en la pared del excusado del bar Petit Comité de Zaragoza y me llamó la atención. Decía: "El hombre inteligente no orina contra el viento".

De muy diversas maneras se podría interpretar la frase. Y para mi gusto muchos podrían ser los significados de la misma. Veamos:

Una primera aproximación nos traería la idea de previsión, de sentido común; ya que parece claro lo que puede ocurrir si algún varón (o alguna mujer), por negligencia o por descuido, se pone a orinar a contra viento.

Buceando un poco más ya podríamos aludir a la enseñanza que encierra la cita: que no parece muy oportuno verter tus ideas o tus opiniones en contra del pensamiento de la mayoría. Ante una disputa quizás no sea una buena estrategia pelear de frente y sea mejor opción sopesar bien los argumentos y responder de forma pausada y sosegada. 

Otra interpretación -quizás más afinada- consistiría en calibrar las consecuencias de orinar contra el viento (metafóricamente): te puedes empapar de tus propios fluidos corporales. El corolario en este caso consistiría en valorar los efectos de tus actos si intentas proyectar tus secreciones mentales negativas en los demás, en contra de la irrefrenable fuerza del viento de la razón.

Más aún, podríamos también aludir a la urgencia o no de la micción. Y en todo caso, aunque evacuar apremie, no por ello debemos olvidarnos de hacerlo a favor del viento dominante. En esta ocasión la conclusión sería que siempre deberíamos trabajar a favor de la naturaleza, no en contra de ella.

Bueno, amigos. He pasado un buen rato tratando de buscar distintas interpretaciones a un dicho ingenioso de Erasmo de Roterdam. Por cierto, que otra frase también aguda del mismo autor -el lema que le acompañó toda su vida- fue:

"Cuando tengo un poco de dinero, me compro libros. Si sobra algo, me compro ropa y comida"       

viernes, 6 de enero de 2017

La nota

Caminando por el puente de la Unión (bonito nombre), diviso un papelito doblado en la acera. Yace ahí olvidado y ya amarillea un poco por los repetidos rigores del invierno. Según me voy acercando hacia él, una lucecita de sorpresa y curiosidad se ilumina en mi cerebro. Imagino alguna nota confidencial, algún pensamiento filosófico; quizás una declaración de amor al estilo del que Alfonso Vargas confesó sentir por María de la Sierra

Me agacho para cogerlo y lo despliego. El grafismo redondeado y regular apunta a una mano femenina. La nota ha sido escrita en un fragmento de lo que debió ser una hoja de cuaderno de espiral. El troceado se ha realizado sin mucha delicadeza. Siento que mi corazón se acelera. Pongo ojos de topillo -pues no llevo gafas de ver de cerca- y leo:

     - 5 kilos de costillas de cerdo
     - Patatas
     - 6 de pan
    - 1 bote de pimiento rojo
     - 2 de tomate frito
     -  Boquerones
     - Papel de baño
     - Film trasparente

Mi gozo en un pozo. El sabroso secretillo que yo aventuraba contenía la nota, deviene en algo más cotidiano, más prosaico: la lista de la compra.