viernes, 29 de septiembre de 2017

¡Bien hecho, Walter!

He terminado de leer el libro de Walter Álvarez "El viaje más improbable" y me he quedado con el regustillo de encontrar en sus líneas muchísimas ideas que comparto. Lo que pasa es que los "técnicos" plasman esas ideas con mucha más precisión y abundancia de datos que los humanos corrientes como yo.

La lectura del libro gira en torno a temas que ya llevan muchos años intrigándome como son la génesis del universo, los orígenes de nuestro planeta, la emergencia de la vida y la evolución humana. Todos ellos los toca el amigo Walter con gran acierto y precisión. Con una prosa profunda pero al mismo tiempo sencilla y fácil de entender.

Tampoco es que hablemos de un libro redondo al cien por cien. Walter es geólogo y, para mi gusto, se le va un poco la pinza cuando dedica un extenso capítulo al origen, formación y evolución de varios ríos norteamericanos. Pero se le puede perdonar. El resto del ensayo supera con buena nota la prueba.

Walter Álvarez es norteamericano y junto a su padre Luis Álvarez consiguió hallar en 1980 las primeras evidencias geológicas del impacto del meteorito que causó la extinción de más del 50% de la vida animal sobre la tierra hace nada más que 66 millones de años. Su bisabuelo Luis Fernández Álvarez tuvo que marchar de España cuando era un niño debido al fallecimiento de sus padres a edad temprana.

Este hecho le da pie al autor para hablar de algo que a mi también me ha intrigado siempre: la cadena de casualidades y de contingencias que ha dado lugar a que nosotros naciéramos. Y así, en el capítulo 10 del libro es cuando más he disfrutado. El título ya es de por si sugerente: ¿Qué probabilidad había de que ocurriera todo esto?

Como bien dice el autor "Podemos reconocer continuidades en nuestra vida, como la tendencia a hacernos mayores, desde la infancia hasta la edad adulta y la vejez, y ciclos como el día y la noche y las estaciones. Y sin embargo vivimos nuestra vida en un océano de contingencia: accidentes, los caprichos de la enfermedad o la salud, o un encuentro casual que lleva al conflicto o a la amistad, o al amor."

Esta y otras muchas reflexiones de semejante cariz me han impactado, la verdad. Hasta el punto de que ya me he conjurado para reeler de nuevo el libro cuando pase un tiempo -excepto el capítulo de los ríos-.

Así que mis felicitaciones al autor. Mi más sincero agradecimiento por hacernos llegar su obra y su certero pensamiento y por remover con tanto acierto ideas y sensaciones que, seguro, muchos hemos experimentado en más de una ocasión... ¡Bien hecho, Walter!

viernes, 22 de septiembre de 2017

Ya lo decía yo...

En mi entrada de fecha 28-7-17 comentaba la inquietud que me producían una serie de hechos que había observado durante el verano. Lo más sobresaliente para mí era la disminución de vencejos y la práctica desaparición de las hormigas de mi jardín, entre otros eventos preocupantes.

Y hete aquí que me encuentro con este artículo de El País en el que de forma detallada se hacen eco de esta misma preocupación sólo que aportando datos y concretando mucho más.

Allí comentan la enorme inquietud que existe en este campo de la ciencia por la "brutal desaparición del número de individuos de casi todas las especies de insectos". 

También se habla de otra circunstancia que -hasta ahora- me había pasado desapercibida cual es el "fenómeno parabrisas" es decir la constatación de que los conductores ya no nos vemos en la necesidad de limpiar la miríada de insectos que se estrellaban contra cualquier punto de la carrocería de nuestros vehículos.

La gravedad de esta situación no se le escapa a nadie. Las consecuencias para la fauna pueden ser demoledoras. Ya lo están siendo. Aves, anfibios y reptiles están en franca decadencia. Cualquiera lo puede constatar si sale a dar un paseo por el campo.

Lo malo es que no parece que haya una gran preocupación por la situación entre la gente de a pie. Todavía no se han encendido las señales de alarma. Vivimos tan inmersos en nuestro universo particular que no somos capaces de detectar las inquietantes llamadas de auxilio que nos está enviando la naturaleza.

viernes, 15 de septiembre de 2017

Retazos de historia

Paseando por cualquier lugar siempre podremos reparar en determinados indicios, en indicadores más o menos explícitos que pueden dar cuenta de lo que ese sitio fue en tiempos pasados y de lo que allí pudo ocurrir con el trascurso de los años.

Depende de dónde ubiquemos la flecha del tiempo y del análisis de los acontecimientos que acaecieron en épocas remotas. De lo que digan los documentos escritos (si es que existen). Y de pistas indelebles que, en muchos casos, se resisten tozudamente a desaparecer.

Es el caso de las fotos que os presento en esta entrada. Siempre me había llamado la atención que en algunas piedras de la fachada de mi casa en el pueblo hubiera varias oquedades cuyo origen desconocía.


Pero después de leer el libro de Víctor Lucea "Dispuestos a intervenir en política. D. Antonio Plano Aznárez: Socialismo y republicanismo en Uncastillo 1900-1939" me queda meridianamente claro que dichos boquetes no son otra cosa que el recuerdo mudo de los disparos que se produjeron un 5 de octubre de 1934 en el contexto de la revuelta que se inició en el pueblo y que se materializó tanto en el cuartel de la Guardia Civil como en Casa Mola.


En otra entrada de este blog hablé sobre la relatividad de las observaciones históricas. Y de la tendencia a remontarnos a los siglos XII ó XIII como si ningún otro acontecimiento importante hubiera ocurrido en la villa en el resto de siglos que siguieron hasta llegar a los tiempos actuales.


Dispongo de varias escrituras de la casa del pueblo que datan de finales del siglo XIX. ¿Cómo se desarrollaba la vida en Uncastillo por aquellas fechas? ¿Quedan también testigos mudos de esa época? ¿Dónde se ubican?


Reconociendo el importantísimo valor histórico y arquitectónico de las iglesias y del castillo creo que sería justo reconocer también la necesidad de buscar huellas del pasado más reciente para realizar una descripción explicativa de lo que ha sido la historia moderna de nuestra localidad.

viernes, 8 de septiembre de 2017

Depende de dónde pongas el foco


"En este mundo traidor
Nada es verdad ni mentira
Todo es según el color
Del cristal con que se mira"
(Ramón de Campoamor)

Andaba yo por la calle imbuido en mis pensamientos. Dándole vueltas al hecho de haber sufrido un ictus y la mala pata que había supuesto tal incidencia ¡Con lo  bien que me encontraba y las ganas que tengo de hacer cosas!

Centrado en mis ideas casi no reparaba en el resto de los viandantes. Caras anónimas que observas por unos segundos y que, enseguida, se desvanecen.

Algo, sin embargo, llamó de repente mi atención. Justo enfrente por donde yo paseaba, un señor empujaba trabajosamente su silla de ruedas. Bastante más joven que yo. En su cara creí adivinar una mezcla de resignación y sufrimiento. No es para menos, me dije. Tan joven y ya impedido. Eso si que es mala suerte.

Recordé entonces un fragmento de "La vida es sueño" que más o menos dice así:

Cuentan de un sabio que un día
tan pobre y mísero estaba,
que sólo se sustentaba
de unas hierbas que cogía.
¿Habrá otro, entre sí decía,
más pobre y triste que yo?;
y cuando el rostro volvió
halló la respuesta, viendo
que otro sabio iba cogiendo
las hierbas que él arrojó.

Quejoso de mi fortuna
yo en este mundo vivía,
y cuando entre mí decía:
¿habrá otra persona alguna
de suerte más importuna?
Piadoso me has respondido.
Pues, volviendo a mi sentido,
hallo que las penas mías,
para hacerlas tú alegrías,
las hubieras recogido.


Por extensión empecé a pensar en las personas que padecen enfermedades incurables, los que están en el hospital agonizando, los que ya han fallecido... Es verdad, me dije, todo depende de dónde hagas el énfasis en tu observación. De dónde focalices...

Y encadenando un pensamiento con otro empecé a pensar en el mismo hecho de la vida. La certeza de que -como aprendimos en la escuela- "Los seres vivos nacen, crecen, se reproducen y mueren" El misterio de la vida. Su sentido y significado.

Las plantas de mi jardín se afanan en seguir el mismo guión que aprendimos en la escuela. También la jauría de caracoles y babosas que todo lo invaden. Qué decir de los millones de bacterias (invisibles a nuestra vista) pero que también lo pueblan todo. La vida -y la muerte- bullen por doquier en nuestro planeta.

¿Y qué pensar de la frenética danza de millones y millones de electrones en torno al núcleo de sus átomos? ¿Y del insaciable agujero negro que devora y devora materia? ¿Del universo en toda su inabarcable magnitud?

Amigos: cuanto más profundizo en las fuentes del saber más atónito e intrigado me quedo.

viernes, 1 de septiembre de 2017

Averiguaciones en Sarrance


Nada viene mejor que el impulso de una idea, de una inspiración que, a modo de resorte cumpla las funciones de inducir a la acción.

Así que aprovechando los interrogantes abiertos en mi entrada anterior y también con la doble excusa de escapar del calor y vivir la emoción de visitar de nuevo el país vecino, los días 28, 29 y 30 de este mes de agosto los hemos dedicado -con mi señora- a visitar el Valle de Aspe y comprobar "in situ" la pervivencia de la tradición mariana en Sarrance.

Y desde luego que el viaje ha merecido la pena. Por un lado la exuberante vegetación omnipresente en la parte norte de los Pirineos y por otro la particularidad y belleza de los pueblecitos del valle, mezclado todo ello con la emoción de tenernos que comunicar en francés. Buena combinación para disfrutar de nuestra estancia.

A llegar a Sarrance una atmósfera de sosiego y recogimiento envuelve de inmediato al visitante. Con decisión nos trasladamos a la iglesia donde nada más franquear la puerta te das de bruces con más de 1.000 años de antigüedad. Ni un alma en el templo. La sonrisa de la Virgen de la Piedra te da su bienvenida. Te sientes acogido. No tienes nada que temer. Recorres con calma el sagrado recinto y agradeces el silencio que te acompaña durante la visita. Ni rastro, sin embargo, de indicios o de alguna pista que pueda relacionar a los pétreos moradores de la iglesia con nuestro pueblo.

A la salida decidimos probar suerte con el Monasterio que también es albergue de peregrinos. Nos facilita el trámite un cartelito que comunica: "nous vous accuellirons avec joie tous les jours" Así que tocamos el timbre y, efectivamente, un hermano sale a atendernos. Comenzamos la conversación en francés pero es imposible esconder -por el acento- nuestra condición de españoles. No hay problema. El hermano es de Tarragona. Podemos comunicarnos en nuestra lengua común.

Le explicamos lo que nos ha llevado hasta ese enclave y cuál ha sido el origen de nuestras indagaciones. Muy amablemente el hermano nos relata la historia del monasterio y todos sus avatares a raíz de las guerras de religión que asolaron aquel lugar. Sin embargo en su descripción no hay lugar para las supuestas peregrinaciones de franceses cojos, mancos o tullidos postrados ante la Virgen de San Cristóbal. Nunca ha oído hablar de tal cosa. A modo de despedida nos remite al hermano Pièrre Moulia de la orden Prémontré. Quizás él sepa algo sobre la cuestión.

Para relajarnos un poco y también disfrutar de la mañana tan estupenda decidimos dar un paseo. Al poco nos encontramos con el cementerio. Con curiosidad franqueamos la puerta y respetuosamente vamos repasando nombres y apellidos de difuntos que allí yacen. Tampoco logramos establecer ninguna conexión con Uncastillo.

Dejamos ya para la tarde del día siguiente la visita al ecomusée del pueblo. Quizás allí averigüemos algo. Habrá, al menos, que intentarlo.

Y efectivamente el día 30 retornamos al lugar. Dos amabilísimas guías nos atienden en el museo. Sólo estamos nosotros. Mayor disfrute.

La visita cumple sobradamente con el objetivo que nos hemos propuesto. El centro de interpretación da cuenta de la leyenda de la aparición de la virgen y de la antiquísima tradición de peregrinaciones hacia Sarrance así como su conexión con el Camino de Santiago. Un audiovisual muy bien articulado detalla los pormenores de ambas temáticas. Continuamos nuestro recorrido contemplando objetos y documentos guardados en vitrinas. Gracias a una audioguía en español podemos seguir mejor el hilo de las explicaciones.

Al término del recorrido nos detenemos a charlar con las guías. Tienen la deferencia de hablarnos en castellano. Les exponemos el motivo de nuestro interés por Sarrance. A lo largo de la conversación sale a relucir la temática de apariciones y desapariciones de la virgen.

Nos facilitan la información de que, en algún momento del siglo XIX y debido al proceso secularizador en iglesias y monasterios franceses parece ser que la virgen de Sarrance fue trasladada a España. Ellas habían oído que el traslado fue a Las Bardenas en Navarra ¿quizás a alguna población de las cinco villas?

También nos indican la existencia de un libro que, al parecer, explica los pormenores de este traslado. Nos pasarán referencia del título y autor del opúsculo.

¡Qué bien! ya tenemos hilo del que tirar.