viernes, 8 de septiembre de 2017

Depende de dónde pongas el foco


"En este mundo traidor
Nada es verdad ni mentira
Todo es según el color
Del cristal con que se mira"
(Ramón de Campoamor)

Andaba yo por la calle imbuido en mis pensamientos. Dándole vueltas al hecho de haber sufrido un ictus y la mala pata que había supuesto tal incidencia ¡Con lo  bien que me encontraba y las ganas que tengo de hacer cosas!

Centrado en mis ideas casi no reparaba en el resto de los viandantes. Caras anónimas que observas por unos segundos y que, enseguida, se desvanecen.

Algo, sin embargo, llamó de repente mi atención. Justo enfrente por donde yo paseaba, un señor empujaba trabajosamente su silla de ruedas. Bastante más joven que yo. En su cara creí adivinar una mezcla de resignación y sufrimiento. No es para menos, me dije. Tan joven y ya impedido. Eso si que es mala suerte.

Recordé entonces un fragmento de "La vida es sueño" que más o menos dice así:

Cuentan de un sabio que un día
tan pobre y mísero estaba,
que sólo se sustentaba
de unas hierbas que cogía.
¿Habrá otro, entre sí decía,
más pobre y triste que yo?;
y cuando el rostro volvió
halló la respuesta, viendo
que otro sabio iba cogiendo
las hierbas que él arrojó.

Quejoso de mi fortuna
yo en este mundo vivía,
y cuando entre mí decía:
¿habrá otra persona alguna
de suerte más importuna?
Piadoso me has respondido.
Pues, volviendo a mi sentido,
hallo que las penas mías,
para hacerlas tú alegrías,
las hubieras recogido.


Por extensión empecé a pensar en las personas que padecen enfermedades incurables, los que están en el hospital agonizando, los que ya han fallecido... Es verdad, me dije, todo depende de dónde hagas el énfasis en tu observación. De dónde focalices...

Y encadenando un pensamiento con otro empecé a pensar en el mismo hecho de la vida. La certeza de que -como aprendimos en la escuela- "Los seres vivos nacen, crecen, se reproducen y mueren" El misterio de la vida. Su sentido y significado.

Las plantas de mi jardín se afanan en seguir el mismo guión que aprendimos en la escuela. También la jauría de caracoles y babosas que todo lo invaden. Qué decir de los millones de bacterias (invisibles a nuestra vista) pero que también lo pueblan todo. La vida -y la muerte- bullen por doquier en nuestro planeta.

¿Y qué pensar de la frenética danza de millones y millones de electrones en torno al núcleo de sus átomos? ¿Y del insaciable agujero negro que devora y devora materia? ¿Del universo en toda su inabarcable magnitud?

Amigos: cuanto más profundizo en las fuentes del saber más atónito e intrigado me quedo.

1 comentario:

  1. Que precioso artículo presenta usted, don José Luis, nos sirves dosis de aplomo y serenidad que nuestro espíritu agradece porque quizá, tus pensamientos de rondadera coinciden con los míos. La vida misma que con el paso del tiempo nos hace reflexionar. Tus notas alegran el espíritu porque siempre estás ahí.Un abrazo de Javier.

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