viernes, 10 de noviembre de 2017

La poda

Todos años por estas fechas me veo en la obligación de someter a los árboles de mi jardín a una enérgica poda con la finalidad de que el porte de la  vegetación no nos obstruya la luz a nosotros ni a los vecinos.

Reconozco que es una operación que no me entusiasma precisamente. Si por mi fuera dejaría que los vegetales desplegaran todo su ramaje y se extendieran a sus anchas.

No me gusta coartar el libre albedrío del ramaje de cada espécimen ni limitar la fortaleza demostrada de algunos ejemplares más robustos. Pienso, asimismo en la tropelía que supone cercenar de un certero cizallazo la vida que corre por todos y cada uno de los apéndices del árbol...

Reflexiono sobre la paradoja que supone plantar, atender y cuidar las distintas especies para luego propinarles esos tajos que trastocan de una manera importante su natural evolución. Me amonesto a mí mismo echándome en cara la falta de piedad con esos miles y miles de células vegetales echando por tierra lo que tanto le ha costado construir a la naturaleza. Me inquiero sobre la vida, en general y su sentido. Una vez más. Una pena, ya digo.

Sin embargo otra vocecilla me aconseja que no deje para más tarde la faena. Que no queda más remedio que poner freno y límite a las ansias siempre insatisfechas del famoso "creced y multiplicaos" ¿Acaso no se corta regularmente el césped de los parques? ¿No es más cierto que todos los años el ayuntamiento realiza su propia campaña de poda? ¿Por qué tendrías que ser tú menos? -me repite la vocecilla-

A la tarea hay que dedicarle su tiempo y velar para que se realice con corrección. Procurar no hacer demasiada escabechina pero actuar con decisión y sin desaliento.

Cuando después de dos o tres jornadas de trabajo termino la faena y recojo los restos de hojas y ramas que han quedado por el suelo, experimento una extraña sensación mezcla de alivio y de culpa. A nivel social he cumplido con mi obligación. Como compañero de viaje de la vida cercenada, me quedan mis dudas...

1 comentario:

  1. Sensibilidad a raudales tiene usted.El derecho a la vida de todo ser vivo, proceso que la naturaleza construye y que otros seres vivos destruimos, para muchos menesteres.Eres único haciendo importante a todo ser vivo.Estoy seguro que el jardín la primavera próximo vendrá explendoroso para darte las gracias. Un abrazo de Javier.

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