viernes, 15 de diciembre de 2017

De la hoz y la zoqueta... a los anillos de Saturno

Leí hace poco que los anillos de Saturno eran relativamente "jóvenes". Que "sólo " tenían unos dos millones de años. Una fruslería si comparamos ese lapso de tiempo con la edad del universo.

Esta noticia desencadenó en mí -como viene siendo habitual- un montón de reflexiones y consideraciones. De momento, asombrarme de nuevo ante la capacidad de los astrónomos para realizar cálculos tan precisos y, de paso, volver a realizar comparaciones con las diferentes escalas temporales: no es muy habitual que en el día a día nos expresemos con unidades de tiempo que se cuentan por millones de años.

Nunca me imaginé -de niño- que en algún momento pudiera acceder a estos ámbitos de la ciencia. Y mucho menos habituarme a tratar con lapsos de tiempo de millones de años. Estamos hablando de los años 50 y 60. Siendo niño, escenas habituales en el pueblo eran, por ejemplo:

- Ir a hacer tus necesidades al río
- Ir con la lechera a buscar la leche
- Ver a las mujeres lavando a mano en el río o en el lavadero
- Ir al pozo a buscar agua para echarla en la tinaja
- Ver a los labradores ir y venir al campo
- Jugar a esturruzarnos por cualquier loma
- Alumbrarnos en el campo con candiles...

Por supuesto en las viviendas nada de calefacción. Emplear lo justo la luz eléctrica. Todas las casas tenían cuadra para las caballerías...

 Ahora ya de mayor repaso muchos momentos de mi niñez y veo que lo que entonces me ocupaba era sobretodo jugar y divertirme con mis amigos.

Mis devaneos mentales iban más en la línea de la religión. Ayudar en misa de monaguillo. Que si me confieso, que si comulgo, los pecados, el cielo, el infierno, el catecismo... ¡Cuántas horas dedicadas a esos menesteres! ¡Qué cantidad de tiempo desperdiciado que bien podría haberse aprovechado para acceder a aprendizajes mucho más útiles!

Pero ni se nos pasaba por la imaginación. En verano la hoz y la zoqueta eran nuestros útiles más preciados. Ayudar a nuestros padres en la siega era lo que se terciaba. Yo ponía todo mi empeño en poder segar a la velocidad que lo hacía mi padre. Ayudar en el campo y pescar barbos a mano. Ese era mi mundo en aquella época.

El salto que ha dado la sociedad española desde aquellos años a la actualidad ha sido impresionante. Lo mismo podemos decir de la tecnología a nivel mundial. Como también es impresionante la facilidad de acceso al conocimiento hoy en día.

Qué le espera a la  humanidad en los próximos 50 años es una incógnita. La progresión de la ciencia es geométrica. Nuestros hijos hablarán de nuestra infancia como ahora hablamos del neolítico.

2 comentarios:

  1. Mis 2 webs (sin publicidad) pueden interesarle a usted: yofrenoelcambioclimatico.blogspot.com (MENOS es MEJOR) y plantararboles.blogspot.com, un manual para reforestar, casi sobre la marcha, sembrando las semillas que producen los árboles autóctonos en la misma comarca de su recolección. Salud. José Luis Sáez Sáez

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  2. Saludos, don José Luis. Precioso artículo sobre la forma de vida relatada de antes y el espectacular cambio de ahora, casi casi, pasamos de vivir como en la Edad Media a disfrutar de lo que tenemos ahora. En estos años ha habido muchos avances tecnológicos, inimaginables en aquellos tiempos, cuarenta años impetuosos que nuestra generación ha tenido la suerte de disfrutar.La investigación marca esta época llena de grandes genios que te muestran a diario sus descubrimientos por medio de las redes,... Hay mucha inteligencia. Saludos de Javier.

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