martes, 23 de junio de 2015

Eche aquí una firmica

Y continuando con el tema bancario, otra situación que observo es que pervive la vieja costumbre de no informar adecuadamente a los clientes cuando se contrata cualquier producto. Sin ir más lejos, ayer tuve que abrir una cuenta y, de nuevo, se repitió una situación que ya debería estar desterrada.

El subdirector focalizado en la pantalla del ordenador, imprimiendo un montón de documentos en los que figuran las condiciones de la cuenta. Al final de la impresión, la célebre frasecita: una firmica aquí, aquí y aquí. Yo, dudando por un momento y pensando que, en realidad, debería firmar el contrato una vez leídas las condiciones.

Pero de nuevo, con las prisas, la gente esperando en la cola y la letra diminuta del contrato, opté por el camino más recto y me dije para mis adentros: "este hombre parece de fiar". Así que firmé varias veces el contrato y las condiciones.

Hoy en casa, todavía no he tenido tiempo ni ganas de leerlo. Pero pienso dedicar el tiempo que haga falta para realizar esta tarea. Ya os contaré mis impresiones al respecto.

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