jueves, 16 de junio de 2016

Sobre el vestir

Llega el verano y las calles se llenan de gente paseando tranquila -o no tan tranquilamente- en un alegre bullicio.

Todos portamos distintas prendas de vestir. La ropa que nos enfundamos cada mañana constituye una segunda piel, una forma de recrear nuestro yo ideal. Según lo que nos ponemos incluso nuestro humor se decanta hacia uno u otro lado.

Y me llama la atención la variedad de atuendos. La cantidad de diferentes atavíos que nos podemos enfundar en el cuerpo.  La moda da buena cuenta de ello. La imaginación de los creadores no se agota. Inventan y se reinventan con nuevas prendas, con nuevas creaciones...

La moda masculina da mucho juego pero nada comparable con la femenina. Ellas, por ejemplo, pueden optar por faldas o por pantalones. Para los varones, esta primera prenda está proscrita (salvo en Escocia, aunque tampoco se ve mucho por las calles). Luego sí, tenemos gran variedad de camisas, camisetas, blusas, suéteres, etc que podemos llevar indistintamente.

El mundo de la ropa mueve mucho, muchísimo dinero. Y la gente de todo el mundo dedica buena parte de su tiempo a congraciarse con su yo. A trasladar a través de su indumentaria el ideal de persona que quisiera que los demás vieran.   

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