sábado, 18 de junio de 2016

Nuestras copias digitales

Dado el avance que están experimentando los sistemas de captura y almacenamiento digital y la bajada general de precios un año tras otro, no será de extrañar que comience a generalizarse la posibilidad de guardar a un precio asequible TODOS los pensamientos, reflexiones e interacciones personales que tienen lugar a lo largo de la vida de un individuo.

Esto plantea un dilema ético puesto que, si lo miramos de cerca, aquello que somos, nuestra conciencia y emociones y nuestras relaciones personales conforman nuestra esencia como individuos.

Sólo veo de momento una limitación que, seguro, no tardará en subsanarse. Y es la dificultad de registrar nuestros pensamientos. Digo que no creo que tarde en lograrse porque, bien mirado, nuestras reflexiones siguen una pauta lineal. Muy rápida en ocasiones, pero perfectamente registrable al fin y al cabo.

El archivo de unos cuantos años de todos los pensamientos y reflexiones de un individuo podría servir a su vez para ensayar algoritmos de respuesta personal a nuevas cuestiones que se plantearan al sujeto. De alguna manera podríamos afirmar que la vida eterna, en breve, estará al alcance de cualquiera.

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