miércoles, 1 de junio de 2016

Homo informaticus (V)

imageCasi se le pasa la hora de salir de casa para presentarse en el trabajo. Acostumbrado a la compañía omnipresente del móvil, ahora que el tiempo discurre de otra manera ya no lo controla como antes.

Resulta que nuestro protagonista se ha enfrascado en la lectura de su revista científica y no ha sido consciente de lo rápidos que pasaban los minutos. Sin afeitar ni duchar, debe vestirse cuanto antes y salir pitando si no quiere llegar tarde.

Menos mal que le ha quedado margen para desplazarse a pie al curro. La novedad de hoy es que ya no va a poder mirar los whatsapps que le envían sus conocidos. Al principio eso le genera una cierta inquietud, una especie de bola en el estómago.

Pero según va caminando esta molesta sensación se le va diluyendo. Y enseguida su cerebro se resetea y comienza a procesar lo que va viendo por el camino que, dicho sea de paso, no tiene nada de especial.

Al menos no para un observador no avezado como él.

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