lunes, 27 de junio de 2016

Convidado de piedra

El otro día tuve ocasión de asistir a una reunión en la que, en principio, yo pensaba que también iban a venir otros conocidos. No fue así. Sólo pude contar con la presencia del amigo que me invitó pero el resto eran desconocidos para mí. Y, además, para más inri, todos bastante más jóvenes que un servidor.

La cita se prolongó al menos durante un par de horas y yo hice varios intentos de meterme en conversación con los asistentes. Nada, en vano. Ellos y mi amigo tenían muchas experiencias en común y bastantes cosas que contarse y yo no sabía por donde meter baza. En su animada charla no cabía intervención alguna por mi parte. Y cuando lo intentaba, creía adivinar una cara de cierta extrañeza en mis contertulios.

No hay nada como vivir en primera persona experiencias impactantes. Allí caí en la cuenta y pude vivir en primera persona lo que significa la expresión "ser un convidado de piedra".

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