jueves, 2 de junio de 2016

Cerezas...


Todos años, para estas fechas, se repite la misma secuencia: las cerezas del jardín empiezan a colorear y, a su vez, todo tipo de aves comienzan a posarse en el cerezo con la aviesa intención de zamparse los frutos.

Como ya he comprobado que hasta San Juan las cerezas no están maduras, me veo en el brete de rendirme mansamente al género pasérido o bien plantarle cara intentando evitar sus devastadoras intrusiones.

La solución típica es la malla protectora, pero según se incrementa el porte del árbol las dificultades para su colocación también aumentan.

Para el año que viene quiero ensayar la fórmula de colocar la red antes de que empiece siquiera la floración. Sacrificaremos, al menos por ese año, la estética por la utilidad práctica del invento. Si es que funciona.

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