domingo, 30 de agosto de 2015

La falta de sensibilidad de las grandes empresas

Voy a tirar la basura, en mi barrio y me encuentro en más de una ocasión con los contenedores de basura del Simply taponando completamente el acceso a los contenedores del vecindario. En otras ocasiones el hedor a pescado podrido es insoportable. Como la situación se ha repetido ya en varias ocasiones, esto me ha dado pie para reflexionar sobre la falta de sensibilidad que muestran muchas grandes marcas y su funcionamiento tipo rodillo.

Recuerdo también en otra ocasión que Telefónica instaló -sin mi permiso- una gran caja de derivación en la fachada de mi garaje. Me las tuve que desear hasta que conseguí que la retiraran.

O cuando adquirí mi Toyota Yaris y fui a interesarme por el ruido que hacía la caja de cambios al poner la macha atrás. No me hicieron ni caso.

Con Jazztel también me las tuve que ver. Me dejaron sin conexión en el móvil y después de darme de baja y realizar miles de llamadas infructuosas, me cobraron de más el importe de un mes. Tuve que recurrir a la Oficina de Atención al Usuario de Telecomunicaciones para que me lo devolvieran.

De Caja España e Ibercaja ya he hablado en varias ocasiones en este blog. Sueño con el día que pueda olvidarme de ellos.

Asimismo recuerdo cuando Endesa cambió la instalación eléctrica de las calles de mi pueblo. El nuevo trazado se hizo a zapatazos sin tener en cuenta para nada que Uncastillo es monumento histórico-artístico.

De todas formas, yo creo que en el mundo empresarial también opera la selección de las especies. Sobrevivirá el mejor adaptado. Desde luego, a largo plazo, las empresas que se comportan de manera tan incívica y tan prepotente tenderán a desaparecer. Y cuando eso ocurra, con las que me han tratado tan mal, yo lo celebraré.

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