domingo, 18 de octubre de 2015

Servicios a la comunidad


Hoy he estado colaborando con un vecino en la sustitución de las bombillas de alumbrado comunitario. Hemos realizado la tarea de forma conjunta y muy bien coordinados. La operación se ha realizado con rapidez y limpieza. Hemos sustituido las viejas lámparas por bombillas LED que consumen menos.

De vez en cuando algún otro vecino nos inquiría por nuestra desinteresada tarea. Otros directamente mostraban su asombro ante tamaña muestra de voluntariedad. A todos les contestábamos que lo hacíamos por amor al arte. Que nos satisfacía dedicar unas horas de la mañana dominguera a realizar este trabajo que beneficia a toda la urbanización. Y que lo hacíamos de forma voluntaria, sin que nadie nos indujera a ello. Por el simple placer de que las cosas funcionen bien y todos se puedan beneficiar de ello.

En varios momentos he pensado en el enorme déficit de trabajo voluntario a la comunidad que existe en nuestra sociedad. Nos hemos vuelto comodones. Preferimos pagar y que lo hagan otros.

Una pena porque nada costaría dedicar unas horas a la semana a realizar de forma gratuita y voluntaria tareas de mejora comunitaria. Además de adecentar los espacios de uso común, se fomentaría, sin duda, la relación y la interacción entre los vecinos. Sólo hace falta dar un pequeño pasito para adelante ¿Te animas? 

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