viernes, 23 de octubre de 2015

Los del puro



Los vemos a cualquier hora por la calle, en la terraza de una cafetería e incluso en sus vehículos privados. Yo los llamo los del puro. Son ex-fumadores que se aferran a sus vapeadores metálicos como a un clavo ardiendo.

Y me llaman la atención por la dependencia que todavía mantienen hacia el puro. A duras penas han podido abandonar el vicio del tabaco pero -pobrecicos- necesitan tener algo que chupar, el remedo de un biberón en el que poder succionar algo parecido al humo.

Los del puro se ponen muy nerviosos si olvidan en casa sus cachivaches. Les entra el desasosiego si no pueden aferrarse a sus máquinas de generar vapor. Se frustran si no pueden chupetear.

Reconozcamos que han dado un paso muy importante: dejar el tabaco. Ahora les queda la trabajosa tarea de abandonar también la dependencia del cilindro de metal.

Mi propuesta creativa para ayudar a los del puro pasaría por dos posibles iniciativas: probar con el regaliz de palo que también tiene forma cilíndrica o bien confeccionar puros de papel con la propaganda que nos dejan en los buzones. Ambas ideas seguro que podrían mitigar su dependencia y ¡quien sabe! quizás ayudarles a dejar definitivamente el vicio.

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