miércoles, 14 de octubre de 2015

Ocio mercantilizado



Hoy me decía un joven que tiene muchos amigos cuyo mayor entretenimiento los fines de semana es jugar con la X-Box o con la Play Station. Hablamos de gente de veintitantos a treinta y tantos, no de adolescentes.

Y también hemos platicado sobre los tiempos invertidos en Whatsapp, repasar Facebook o ponerte al día con tus redes sociales. Naturalmente, los jóvenes de los que hablamos son así mismo fervorosos consumidores de estrenos cinematográficos cuando no -también- seguidores inefables de varias series de televisión.

Todas las distracciones que comento tienen un componente común: hay que pagar por "disfrutarlas".

Y sin embargo, yo creo que lo que deja huella, lo que luego recuerdas con más agrado, es aquello que no cuesta nada: pasear por el campo, charlar con tus amigos y seres queridos, hacerte un recorrido en bici o, si me apuráis, sencillamente VER escaparates.

La presión de las grandes compañías y grupos de comunicación y entretenimiento no ceja y no tiene visos de ir a menos sino todo lo contrario.

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