jueves, 29 de octubre de 2015

El fuego


Estamos ya acostumbrados a obtener luz y calor mediante energías que nos proporcionan las centrales generadoras, principalmente gas y electricidad. Se trata de un suministro seguro y fiable (que, evidentemente, hay que pagar) y que garantiza tanto la duración como la graduación en intensidad lumínica o calórica.

Y por ese mismo motivo, cuando recogemos leña y encendemos una hoguera yo creo que realizamos un acto de afirmación, atávico, en el que el control de los dos agentes antes mencionados ya se nos escapa aunque nos queda el consuelo de haber iniciado el fuego y, sobretodo el magnetismo de la observación de las llamas.

Dentro de unos meses comenzarán las celebraciones en honor de San Sebastián y de nuevo se volverá a repetir el ritual de las hogueras en los pueblos de nuestra comunidad. Una oportunidad de oro para quedarnos hipnotizados con el fuego, capturados por su embrujo, teletransportados a otra dimensión...

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