lunes, 12 de octubre de 2015

Crisol de razas y culturas



Cada vez que salgo fuera y, especialmente, cuando viajo a Londres no puedo menos que asombrarme de la fascinante variedad de razas, culturas y nacionalidades que se observan por la calle. Quizás un poco a la fuerza, la ciudad ha ido asumiendo que debe dar cabida a ciudadanos de todo el mundo y, poco a poco, los va integrando en el tejido urbano y en la fuerza laboral soporte de una ciudadanía activa y participativa.

La variedad es enriquecedora, la diversidad es más creativa y más innovadora que la uniformidad.

Cuando voy por algunos barrios de Zaragoza, lo que veo es mucha, mucha uniformidad.

Que cada cual saque sus propias conclusiones.

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