lunes, 19 de octubre de 2015

El mundo de los sueños



Cada noche nos adentramos en territorios desconocidos. Vivimos vidas imaginarias. Traspasamos los umbrales de la realidad y nos incorporamos de lleno en mundos insospechados. Desde el momento que nos entregamos a los brazos de Morfeo, mil y un episodios discurren por nuestras mentes. Las neuronas se reorganizan, los impulsos inconscientes afloran, los impactos emocionales más significativos de nuestra vida, se trasladan al mundo onírico disfrazados y encubiertos, pero manteniendo un hilo relacional con nuestra historia personal.

Unas veces nos despertamos satisfechos y con la sensación de haber descansado. Otras desconcertados por el contenido indescifrable de un sueño extraño. Y siempre con la sensación de que una parte de nuestra personalidad aflora por la noche para realizar su representación nocturna, su espectáculo personal.

Muchas son las teorías que se han propuesto para explicar el significado de los sueños. Y el psicoanálisis consideraba lo onírico como la vía regia de acceso al inconsciente. Todavía se sigue empleando el material de los sueños en las consultas psicoanalíticas.

A mi lo que me queda claro es que, de una forma u otra, nuestra mente aprovecha el descanso nocturno para reelaborar y replantear recuerdos emocionales que, de una forma u otra resultaron más significativos en nuestra vida.

Repasad vuestros sueños, amigos. A poco que analicéis veréis que todo está vinculado con el mundo de las emociones. No resulta, por tanto tan difícil interpretar los sueños.

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