lunes, 26 de mayo de 2014

Salvajada

¿Cómo puede alguien ser capaz de prender fuego a unos inofensivos cipreses? ¿Qué oscuros pensamientos atravesaban su mente? ¿Cuál fue el desencadenante de tamaña ignominia?


No acierto a comprender el motivo de este despropósito, la acción bárbara de terminar con la vida vegetal.


Aunque... mirándolo desde la óptica católica, es muy probable que esas mismas llamas generadas con la intención de destruir, constituyan el ejemplar castigo, el inexorable destino allá abajo, en el infierno, de aquellos que cometen esas tropelías.


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