jueves, 30 de julio de 2015

El fin de la caligrafía

CaligrafiaEscribo esta entrada a mano, es decir con la herramienta tradicional que tan bien ha resistido el paso de los siglos: el boli que viene a ser el sustituto de la pluma tradicional en su versión más moderna.

Y al escribir recuerdo las horas y horas de aprendizaje que requiere esta disciplina en el colegio. Todavía se invierte un montón de tiempo en enseñar a los niños a escribir.

Sin embargo, a la vista de la imparable revolución tecnológica pudiera ser que, escribir a mano consista ahora en un aprendizaje vacuo, falto de sentido.

Nuestra intercomunicación con móviles, ordenadores y tabletas se articula a través del teclado. Ya no es necesario empuñar el boli para comunicar por escrito lo que pensamos.

Y si me apuráis, ni siquiera el teclado es necesario. Basta con dictarle al equipo para que, al instante, las palabras se conviertan en texto escrito.

Por tanto creo yo, que nos encontramos ante un dilema: ¿enseñar a escribir en la escuela o enseñar a manejar el teclado y las tecnologías de reconocimiento de voz?

Pienso que, al final, la caligrafía devendrá en una suerte de actividad artística más que en una vía de comunicación. La vertiente oscura es la uniformización de la información (iconos incluidos).

Es lo que tiene el mundo digital: se puede procesar, almacenar y recuperar la información pero a costa de uniformar los mensajes.

Hasta ahora yo no he visto por ningún sitio debate alguno sobre lo que comento. Quizás haya que revisar los currículos de los primeros cursos de primaria ¿Qué deberían aprender los niños?

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