sábado, 30 de abril de 2016

Nubes

Ayer dediqué un buen rato a mirar las nubes. Había un buen montón de ellas graciosamente suspendidas en la atmósfera jugueteando alegremente unas con otras.

Recordaba tiempos pretéritos. Momentos y situaciones de otra época en la que, como niño, también me entretenía adivinando formas humanas, caras y siluetas escondidas entre nubes de algodón.

Y me llamaba la atención la persistencia del patrón, la resistencia del cerebro para cejar en su empeño de dotar de humanidad los rostros construidos con jirones de cúmulos y nimbos.

Esa tendencia tan característica de los sapiens de humanizar las cosas inanimadas ha supuesto, desde siempre, una invitación a la creatividad y la originalidad. Sin duda allí radica la esencia de todas las manifestaciones artísticas. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario