lunes, 4 de abril de 2016

La apicultura: ¡qué gran afición!


En los tiempos que corren, disponer de una o varias colmenas constituye, a mi entender, una excelente afición. Además de la rica miel que se obtiene en cada campaña, este entretenimiento también lleva añadidas otras ventajas que, por mi propia experiencia, igualan, cuando no superan el hecho de colectar el rico néctar.

Tenemos por una parte una privilegiada conexión con el tiempo atmosférico y la climatología en general. Si llueve, hace viento o hace mucho frío o calor, estas circunstancias ya no se reducen a simples eventos pasajeros sino que, directamente, te conectan con la situación por la que estarán atravesando nuestras abejas. Así, el hecho de que, como ocurre en estos días, llueva de forma intensa en primavera, el apicultor lo interpreta no como un fastidio sino como una bendición ya que de esta manera, las plantas aromáticas se desarrollarán mejor y ofrecerán su selección floral a estos insectos sociales.

Tenemos, por otra parte otro aspecto -en este caso psicológico- digno también de consideración. Y no es otro que la necesidad de autocontrol, de serenidad y sosiego, de calma cuando estás operando con el ganado apícola. Has de tener mucha calma cuando te encuentras literalmente rodeado -sumergido, diría yo- entre miles de abejas siendo que alguna de ellas te va a querer picar. Incluso en el caso -habitual- de un picotazo o de varios de ellos, también hay que reaccionar con tranquilidad y sin aspavientos para no enervarlas más todavía.

Y también hay un extenso campo de investigación para averiguar la flora melífera existente en los alrededores del emplazamiento de nuestro colmenar. La conexión, en este caso se establece observando las distintas variedades de plantas aromáticas, los tiempos de floración, el olor de las plantas, y la pervivencia de la flor.

Otro valor añadido de este hobby es el necesario aprendizaje de planificación y buena gestión de las colmenas. En todos los casos de intervención hay que anticipar las operaciones que vamos a realizar, y prepararlas detenidamente. Ello conlleva también la ilusión de pensar qué nos va a deparar la próxima visita que realicemos a nuestro colmenar.

Ya veis, amigos, hay muchas ventajas asociadas a esta interesantísima afición 

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