lunes, 1 de febrero de 2016

Mi diccionario particular: Tensiómetro

Máquina imprescindible en el hogar de todo jubilado. Y que te recuerda que tu organismo se vuelve más y más vulnerable con la edad. Sus dictámenes marcan la dieta del usuario. Y sobretodo la ingesta de sal.

Aunque ya están muy evolucionados, yo echo en falta la locución para las distintas lecturas. Una voz suave y aterciopelada que no se quede sólo en la cifra sino que nos dé ánimos cuando los números no se ajustan a los estándares aceptados por la comunidad médica.

El estupendo avance de los tensiómetros digitales ha arrinconado la onerosa costumbre de hinchar el brazalete y, luego, aplicar el fonendoscopio.Y todo ello sólo a cambio de un juego de pilas.

No veo lejos el día en que una central de datos biométricos se pueda integrar en la ropa. Disponer de los parámetros básicos de salud estará entonces al alcance del dedo índice de cualquiera.

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