viernes, 26 de febrero de 2016

Tanta insistencia me mosquea

Periódicamente -como otros tantos usuarios de Internet- recibo mensajitos de Facebook o de Linkedin instándome a unirme a otras personas que, supuestamente, estarían interesados en contactar conmigo. De ordinario no hago mucho caso a tales sugerencias. Más bien me muestro cauto en el establecimiento de nuevos contactos.

La insistencia de estas compañías en que cada vez nos interconectemos con más personas me inspira cierto recelo. No creo que lo hagan por altruismo. Algo tiene que haber detrás. Y no hay que ser muy listo para adivinarlo. Todas ellas practican lo que se ha dado en llamar "minería de datos". Cuantos más datos posean de sus usuarios más pueden afinar en el perfil de determinados segmentos de potenciales compradores. Y más pueden exigir a sus anunciantes al presentarles una información tan elaborada.

Debo decir que a mi no me suponen una molestia los avisos. Y seguro que hay alguna vía para desactivarlos. Lo que de verdad me llama la atención es el empeño que ponen en que nos interconectemos cada vez más.

Creo que, como contrapunto, no estaría de más concretar una semana -o mejor un mes- de desconexión total de las redes sociales. Para tomar aire. Para vislumbrar otros paisajes.

Quizás con esa deprivación estimular de mensajes recuperemos el encanto de, por ejemplo, llamar por teléfono, charlar personalmente o sencillamente escuchar el trino de los pajarillos.

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