lunes, 14 de septiembre de 2015

La constancia



He hecho alusión en este blog, en numerosas ocasiones al gran valor de la constancia. Y cada vez me convenzo más de que esa habilidad o ese don, según como se mire, es básico para abordar cualquier aprendizaje y llegar a buen término con el mismo.

Y también constato lo difícil que es ser constante en los tiempos que corren. Mil y un distractores están continuamente al acecho para distraernos de nuestros empeños.

En mi particular lucha contra la inconstancia he comprobado que llevar un registro diario del tiempo dedicado a la tarea que nos ocupa, es una buena herramienta para comprobar el grado de constancia en el día a día.

Y así aprecio que el mayor enemigo de la constancia es, precisamente, la alteración de la rutina diaria, los viajes y las visitas.

Pero también comprendo que la mente humana se rebela ante un panorama diario prefijado. A todos nos gusta la novedad, el cambio y las satisfacciones inmediatas.

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