martes, 3 de mayo de 2016

Renovación del carnet de conducir

A lo largo de la vida hay hitos, jalones, que resitúan a uno y lo emplazan en el lugar que la sociedad marca a cada cual. Es el caso, por ejemplo, de la renovación del permiso de conducir. Aunque el examen no es muy complicado, una vez allí, has de dar cuenta de tus reflejos, tu vista y el catálogo de enfermedades u operaciones por las que hayas tenido que pasar. La cosa es peliaguda porque todo quedará registrado, anotado.

Me contaba el doctor cómo las personas mayores se resisten -nos resistimos- a llevar gafas a pesar de la clamorosa necesidad de corrección que presentan muchas de dichas personas.

En esta ocasión yo ya fui aprendido. En la última revisión el plazo de renovación del permiso quedó acortado a sólo tres años por mi empeño en realizar la prueba "a pelo". Así, en este último control ya acudí con las lentes y, tan ricamente, pude superar el test.

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