sábado, 28 de mayo de 2016

Maldito ego

Resulta difícil (no diré imposible) encontrar el punto medio entre la infravaloración y el ego exaltado. Se trata de un ejercicio de equilibrio en el que, continuamente, realizamos prácticas. Y en el día a día encontramos de todo, pero me da la impresión que sobran ejemplos de personas con el ego por las nubes.

A nada que entres en conversación con cualquier conocido irás descubriendo que para él -o ella- no hay mejor pueblo que el suyo, mejor barrio que el barrio en el que vive, casa más excepcional que la que habita, comida más sabrosa que la que cocina... No habrán conocido hijos más listos que los suyos, coche más barato, rápido y seguro que el que se compraron, aficiones más interesantes que las que disfrutan ellos...

Ojo, amigos, nadie escapamos a esta tentación. Y resulta saludable ser consciente de ello.

Resulta, amigos, difícil discernir entre apasionamiento y etnocentrismo personal. Imposible evadir este designio.

"Un dessein si funeste
S'il n'est digne de Atrée,
est digne de Thyeste"

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