miércoles, 25 de mayo de 2016

Homo informaticus (I)

Ya iniciado el habitual calor pre veraniego, dado que el tiempo propicia también el calor en la mente  me imaginaré a mí mismo prescindiendo de todo aquello que funcione "a lo digital".

Prescindiré, en primer lugar de la tele digital del salón. Si hemos quedado en eliminar cualquier rastro de aparatejo funcionando con bits, la televisión será proscrita en primer lugar. Ya está. Eliminada.

Ahora el salón se queda en un sepulcral silencio ¿o acaso no es así? Para mi sorpresa descubro sonidos que anteriormente habían pasado inadvertidos. El rítmico ras-ras propiciado por el perro cuando se rasca, un eco lejano de las voces de mis vecinos de al lado, el trino de los pájaros y, prestando un poco de atención el ulular del viento.

A continuación fijo mi mirada en el teléfono de casa. También está digitalizado y también hay que eliminarlo. Mientras lo retiro pienso cómo recibiré noticias del exterior. Por un momento recuerdo cómo se transmitían las alegrías -y más comúnmente las desgracias- en el pueblo. De balcón a balcón. Me imagino por un momento una retirada general de teléfonos de mi urbanización y una renovada interacción vecinal transmitiendo las novedades más interesantes....

Enfilo la escalera decidido a eliminar más cachivaches. Bueno, mañana continuamos con los siguientes...

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