lunes, 2 de mayo de 2016

Argucias de jubilado

El hecho de disponer de tiempo, de recrearse uno en el devenir de los acontecimientos, conlleva la inesperada sorpresa de descubrir territorios desconocidos, mundos ajenos hasta hace poco.

Por ejemplo, detenerse a analizar el precio de algunos servicios. Y luego comparar entre las distintas ofertas.

Tal es el caso de lo que puede costar un café con leche y un Dónut según el lugar que elijas para tomártelo. En este ámbito gastronómico, nada como las cafeterías de las distintas facultades de la Universidad. Y si me apuráis, yo tengo una especial querencia por la Facultad de Derecho. A los precios más que ajustados hay que añadir la siempre inestimable excelente atención de las empleadas, la calidad de los productos y el esmero con que los preparan.

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