martes, 10 de mayo de 2016

Árbol genealógico


Ya casi tenemos completado el árbol genealógico. Mi señora ha llevado a buen término el empeño y dibujado con absoluta precisión y pasmoso equilibrio tanto las líneas que unen estirpes como los nombres de los interesados.

Nos hemos remontado a los tatarabuelos. Pero sólo a sus nombres, fecha de nacimiento y descendencia. Sería iluso pensar que sólo con estos datos contamos con información de interés para caracterizar cómo eran, cómo pensaban y los derroteros que llevaron sus vidas.

Según se va descendiendo en la escala genealógica, ya se empieza a contar con más datos y referencias. De mi bisabuelo materno tengo alguna breve y concisa referencia escrita. De mis abuelos ya hay más material. Cuento con las fotos de sus respectivas bodas y bastante material escrito. De mis padres mucho más (la fotografía ya se había popularizado y generalizado). En mi caso, mis hijas, cuando yo ya no esté en este mundo se podrán entretener con los cientos de artículos escritos en este y otros blogs, fotos, vídeos y grabaciones varias. Lo mismo en el caso de mi mujer y nuestra historia familiar.

Aún con todo como tantas veces he comentado, sólo podrán asomarse a un atisbo de nuestro ser, una aproximación de nuestra personalidad, una imperceptible pátina de nuestra experiencia vital.

Mejor es algo que nada.

No hay comentarios:

Publicar un comentario