martes, 22 de diciembre de 2015

Sí, lo reconozco. Soy muy rural



Cuando estaba en el instituto, íbamos un grupo de compañeros a tomar café. Todos teníamos en común nuestro interés por la naturaleza, por la agricultura, la ganadería, por la tierra... Nos llamaban "los rurales".

Y sí, lo reconozco. Me siento muy rural. En el primer y segundo sentido de la acepción en la RAE, excluyendo los adjetivos "inculto o tosco" que, desde luego no van conmigo. Y también me siento apegado a las cosas lugareñas.

Pero ruralidad, desde mi punto de vista incluye muchas más cosas. Valores en los que creo y a los que no renuncio. Me gusta, por ejemplo alargar la vida de las cosas en general. Aprovecharlas al máximo y, si puedo, antes que tirarlas, repararlas.

Me gusta ahorrar y disponer de un colchón económico por lo que pueda pasar. No me gusta tirar comida y prefiero intentar arreglar el coche antes de que me tengan que remolcar con una grúa. Me gusta hacer el bien y procurar no ofender a nadie. Me gusta pasear por el campo sin más finalidad que disfrutar de la naturaleza. Me gusta la soledad y estar conmigo mismo. Me gusta la buena convivencia en la familia.  Me gusta organizarme libremente mi tiempo. Me gusta cuidar las plantas y me alegra verlas crecer sanas y fuertes. Me gusta observar los animales...

Sin embargo, debo reconocer que a veces estoy un poco confundido con alguno de mis valores rurales. En concreto, con la inclinación a la reparación, soy consciente de que los bajos precios de algunos bienes, pueden desaconsejar el esfuerzo de intentar repararlos. Reconozco también que hay que compaginar soledad con la siempre necesaria relación e interacción social. Asumo que el excesivo celo ahorrador me puede privar, por contra, de disfrutar ahora de muchas cosas. Bueno, no me importa reconocer mis contradicciones. Lo importante es que están identificadas.

Un saludo, amigos peripleros ¡Felices Navidades!

1 comentario:

  1. Un rural con mucha categoría,.... de cuna vien, Don José Luís, para educar y tener una visión bonita de la existencia. FELICES NAVIDADES, tenga usted, que se las merece. Un abrazo de Javier

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