miércoles, 23 de diciembre de 2015

... Aunque también soy urbano



Quizás mi exaltación de la ruralidad en la entrada de ayer podría parecer indicar que sólo me inclino por los valores y estilo de vida de los pueblos. No es así. La ciudad proporciona ventajas muy importantes a sus habitantes. Y nos facilita la vida en numerosos ámbitos. Las ciudades cuentan con todo tipo de servicios y eso también es de agradecer.

Para mi gusto una de las mayores virtudes de la ciudad es que aquí tú eres uno más. No importan tus orígenes ni tu extracción social. Nadie te pregunta el tradicional ¿de qué casa eres? habitual de los pueblos. Se te valora por lo que eres y por cómo te desempeñas. Las ciudades son, en ese sentido, más democráticas que los pueblos. Más igualitarias.

Y lo mejor es que tienes acceso directo a todas las actividades formativas y culturales que se puedan organizar, que son muchas. Tienes mayor oferta. Puedes elegir.

Luego está el tema de la sanidad y la educación. Las ciudades ofrecen múltiples posibilidades en estos ámbitos. Y puedes optar por lo que más te interese.

Se ha comprobado también que hay una relación directa entre el tamaño de la ciudad y su capacidad para innovar y crear. No es de extrañar que los grandes centros urbanos sean, en la actualidad los motores de la innovación. Son los que lideran los grandes cambios en el mundo.

Así es que me apunto también a todo lo provechoso de la vida en las urbes. He desarrollado gran parte de mi vida en Zaragoza y tengo mucho que agradecer a esta ciudad.
 

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