sábado, 19 de diciembre de 2015

Abuelizarse

Atención, atención amigos recién jubilados. Se ha inventado una palabra nueva. Una palabra que define muy bien los procesos que pueden tener lugar cuando uno finaliza su vida activa y queda englobado en las llamadas "clases pasivas". Una palabra que abarca diversas acciones que el jubilado puede llevar a cabo de buena fe, por supuesto, pero que pueden conducirle por los intrincados vericuetos de la dejadez personal, familiar y social. Me refiero a la siempre latente posibilidad de que el recién jubilado comience a "abuelizarse".

Indicadores claros de abuelización serían, por ejemplo, el descuido del aseo personal, el abandono en el trato con los demás o un empeño exagerado en usar hasta el límite de su vida útil las prendas de vestir.

Indicadores más sutiles como seguir siempre las mismas rutinas, relacionarse siempre con la misma gente, o ser inflexible con las propias ideas también serían referentes de importancia para valorar con más precisión el grado de abuelización.

Y por supuesto, no hacer ejercicio físico, descuidar las aficiones, obviar la importancia de una buena relación con la pareja o ver mucha televisión añadirían puntos negativos al proceso. La lista de indicadores podría ampliarse fácilmente y os emplazo, amigos lectores, a que terminéis de completarla.

La palabra no la he inventado yo. El mérito le corresponde a mi hija pequeña. Gracias a su apoyo y a su visión crítica de mi propia jubilación, dispongo en casa de una escala indicadora de procesos abuelizantes. Y procuro estar atento para no pasar la línea roja.

En próximas entradas os comentaré algunas ideas que pueden contribuir a mantener en forma el cuerpo y la mente. Lo dicho, amigos. NO HAY QUE ABUELIZARSE.  

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