domingo, 29 de noviembre de 2015

Autosuficiencia



En los tiempos que corren, lo habitual es proveernos de alimentos o bienes de consumo adquiriéndolos en tiendas y comercios. La sociedad -y más las sociedades urbanas- se han ido configurando de esta manera y resulta difícil sustraerse a esta realidad.

Pero disponemos de vías de escape, de argucias que nos ayuden a escapar de este designio. Por ejemplo cultivando un terreno y obteniendo ricos productos naturales. El placer que proporciona comer lo que tu has producido no se puede comparar con nada.

No te digo nada si además tienes gallinas, cabras, ovejas y abejas. Todavía se amplían más tus posibilidades de ser autosuficiente en otros ámbitos.

Pero ¡ojo! querer ser autosuficientes no significa -desde mi punto de vista- renunciar a las modernidades que nos ofrece la actual civilización. Difícilmente prodré construirme un ordenador o un teléfono móvil con mis propios medios. De momento, para empezar, me conformo con ser autosuficiente a pequeña escala.

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