viernes, 3 de agosto de 2018

Espíritu de verano (II)


He asistido a una exposición sobre Leonardo da Vinci y me ha sorprendido especialmente su irrefrenable deseo de imitar el vuelo de las aves. Algo parecido me ocurría a mi cuando era jovenzuelo. Siempre dándole vueltas a la manera de imitar el vuelo de los buitres. Siempre pensando en inventar algo.

Pero la distancia que nos separa al genio de Anchiano y a mi es inconmesurable. Frente a él yo me siento empequeñecido, minimizado, minúsculo.

¡Qué no hubiera dado yo por haber podido ser discípulo del genial Leonardo!

1 comentario:

  1. Has estado en Roma , para ver la exposición ?,... no me extrañaría !de todas formas siempre ha fascinado Leonardo con sus inventos, adelantados, buen espíritu de verano, turismo y ver buenas exposiciones. Saludos de Javier.

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