viernes, 27 de julio de 2018

Espíritu de verano (I)


Desconozco los motivos por los que se adoptó esta solución para la portada de la iglesia de Petilla de Aragón. Es probable que si le consulto a San Google, me de alguna pista; pero aquí se plantea otro dilema: ¿es mejor conocer la realidad de lo que pasó o nos inclinamos por la creatividad para imaginar posibilidades?

Del conocimiento "objetivo" a la especulación creativa hay un trecho importante. No está de más recorrerlo de vez en cuando.

Me inclino por pensar en alguna falla en el asentamiento de la iglesia debido -probablemente- a lluvias torrenciales o intensas nevadas. Y quiero pensar que la original (y a mi entender peculiar) solución que se buscó tiene más que ver con la urgente necesidad de detener el desplazamiento del templo que con consideraciones estéticas.

¿Sería posible retornar a la situación anterior y poder disfrutar de la portada en todo su esplendor?

¿O quizás es preferible dejarla como está. Epítome de la debilidad humana ante situaciones extraordinarias.

1 comentario:

  1. Si es curiosa la terminación, algún mal calculo de los piqueros de entonces. Has recorrido viejas rutas de barbos del Onsella. ,! ah pajaro, pajaro !. Saludos, José Luis.

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