viernes, 6 de julio de 2018

Jubilatas


El propietario de la mercería de mi barrio ya se ha jubilado. Después de años y años atendiendo pacientemente clientes y clientas con deseos y antojos de lo más variopinto, pues el hombre ha decidido darle un giro radical a su nueva vida. Ahora me lo veo un día si y otro también con su gorra de Fertiberia enfundada en la cabeza pedaleando como un poseso carril bici arriba, carril bici abajo.

Yo ya lo intuía, pero se ve que mi amigo estaba harto de permanecer día tras día encerrado entre cuatro paredes y sin hacer mucha actividad física. Así que ahora aprovecha la ocasión y, en cuanto puede, busca amplios horizontes pedaleando a rabiar.

Un amigo ha dedicado una parte sustanciosa de su vida a trabajar como informático. Muchas horas de estar sentado y muchísimo tiempo dedicado a desentrañar los imbricados códigos de los programas que él manejaba. Una vez jubilado, ha dejado totalmente atrás ese estilo de vida y dedica gran parte de su tiempo a inventar. A buscar soluciones creativas a problemas que se van planteando en el día a día.

Un conocido -orientador de profesión- también le ha dado un giro radical a su trayectoria vital. Se ha montado un huerto y ahora todo su empeño consiste en criar tomates, lechugas, cebollas y berenjenas.

Otro amigo -anteriormente profesor y músico- dedica ahora su tiempo sencillamente a pasear, ir a la piscina y leer con desbordante entusiasmo libros de historia.

Mi propio caso también es paradigmático. Después de dedicar miles de jornadas al mundo de la educación, ahora lo que me llama y me complace enormemente es el entorno natural y la cría de abejas.

Puede decirse que todos compartimos un nexo común: hemos dejado atrás lo que -por elección propia o debido a las circunstancias- fue nuestro trabajo principal y nos dedicamos ahora que podemos y tenemos tiempo, a lo que realmente nos gusta. A lo que nos pide el cuerpo.

No puedo dejar de asombrarme de la capacidad de adaptación de la mente a las nuevas situaciones. A diferencia de lo que ocurría antaño, a los jubilados actuales se nos ofrecen ahora un montón de nuevas posibilidades a las que, por lo general, nos entregamos con pasión.

Suele hablarse de la tercera edad. Yo más bien diría que la jubilación actual es una tercera juventud.

4 comentarios:

  1. Amigo José Luis: Aún hay una cosa más que hacemos todos los días antes de tomar el café mañanero: Acudir a tu blog por si tenemos la suerte de que haya un nuevo artículo que leemos con fruición.
    Gracias por tus ingeniosos , amenos y ocurrentes artículos que nos alegran el día.
    Qué capacidad de observación!!!
    Sigue así...no cambies y no dejes de escribir.
    Un abrazo...Luis.

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    1. Muchas gracias por tu elogioso comentario, Luis ¡¡¡Tú si que eres un fenómeno en los campos de la música, la historia y la facilidad para las relaciones interpersonales!!!

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  2. El Iñaqui Gabilondo, dice que los de sesenta y...., Es como si tuvieran cuarenta y cinco años,... quizás, es eso, que los adelantos medicos hacen lo suyo. Por otra pare,tienes razón,es una época bonita que da para no crearte obligaciones y sí, entretenimientos. Ahora viene la calma emocional, te lo mereces.Un abrazo de Javier

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