domingo, 4 de agosto de 2013

Como no tengo curro, me aburro.

Vengo de dar un paseo por la ribera del Ebro y me ha llamado la atención la pintada que he visto en un muro: "Como no tengo curro, me aburro". Me ha dado qué pensar ¡y mucho! puesto que la situación laboral en nuestro país, lejos de mejorar (como pretenden hacernos creer) cada vez se complica más.

La atonía del mercado de trabajo es patente. No hay movimiento. No se ve actividad. Y donde la había, ahora las cosas discurren con más lentitud. El rosario de locales cerrados, en venta o alquiler no hace sino incrementarse día a día. Me temo que, a la vuelta de vacaciones, una nueva ronda de cierres confirmará estas reflexiones.

Hablas con unos y con otros y la situación es muy parecida: los jóvenes comprendidos en la franja de los 23-24 y los 33-34 no acaban de encontrar un empleo ajustado a su cualificación. Van tirando como pueden, con trabajillos temporales y apaños a tiempo parcial. Pero pasa el tiempo y ellos van cumpliendo años sin poder concretar planes de futuro.

Muchos han optado por marchar al extranjero. Pero la situación allí tampoco es jauja. Se acabaron los tiempos de estupendos sueldos e inmejorables condiciones de trabajo. La situación ha cambiado de forma drástica y no son pocos los que resuelven volver a casa antes que vivir en régimen de semiesclavitud.

Ayer comentaba con unos amigos que podría darse la situación de que, al final, muchos hijos se queden a vivir permanentemente en la casa de sus padres. Techo y comida asegurados. También un pequeño "pré" para sus gastos. Y la comprensión de sus progenitores. No hay más remedio. Qué se le va a hacer. Este hecho constituiría un cambio social notable. No estábamos preparados para esto. Creíamos que nuestros hijos, con esfuerzo, podrían subir otro peldaño más en la escala social. Pero todo se ha venido para abajo. Al menos para las clases trabajadoras.

Los negros pronósticos del FMI y la pasividad de los políticos no hace sino añadir más incertidumbre a la situación. La conclusión es clara: si queremos salir para adelante lo tendremos que hacer, de nuevo, con nuestro esfuerzo y sacando el máximo provecho de nuestros recursos. No esperemos gran cosa de nuestros dirigentes. La tarea no a a ser fácil, pero no queda más remedio que intentarlo.

1 comentario:

  1. Razones tiene ud., D. José Luis, al describir muy bién a los epitafios de los locales de negocios, nada va bien, los intentos de negocios se acaban en las bajeras y se ve claramente que el consumo marca el desaguisado. Hoy por hoy no tenemos ni la gallina ni los huevos de oro y el ingenio de los dirigentes nulo y muy fuera de la realidad. Con este panorama, ¡ Que podemos esperar ¡,..., psicología y proteger a nuestros jóvenes..., en el fondo la vida tiene miles de vertientes..., que nada nos acabe desanimando. Un abrazo de Javier.

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