sábado, 13 de julio de 2013

En UK los secadores de manos funcionan

Sí, ya se que es fácil caer en el tópico: ensalzar lo de fuera y denigrar lo nuestro. Pero, cuando uno sale, es inevitable establecer comparaciones y sacar conclusiones sobre muchos aspectos de nuestra particular idiosincrasia española.


Me ha sorprendido muy gratamente comprobar que, en este país, los secadores de manos de los baños funcionan perfectamente. Y también me ha llamado la atención la variedad de modelos que uno se puede encontrar: con guía para las manos, con luz ultravioleta, compactos, de las formas más exóticas, etc. En cualquier caso todos los que yo he probado están provistos de la suficiente potencia para realizar su función con eficacia. Parece ser una característica de los británicos: lo que hacen lo hacen convencidos y, además es muy fiable y funciona bien.

Creo que en nuestro país hacemos demasiadas cosas a medias tintas. Ponemos señales de circulación que se cumplen a veces. Límites de velocidad superados casi siempre por exceso y no pasa nada. Inspecciones que no se realizan, calendarios escolares imposibles de cumplir (y que no se cumplen), abusos de políticos que no tienen luego ninguna consecuencia y, naturalmente, secadores de baños que, o no secan o, directamente no funcionan.

Esta mediocridad no puede ser buena. No lo es. Pero todavía es peor que nos hayamos acostumbrado a ella. Que no haya voces discrepantes que planteen que las cosas podrían ser de otra manera. Que parezca que todo debe continuar como hasta ahora.

Hace falta más liderazgo social. Gente reconocida que arrastre. Programas de cambio dirigidos por personas solventes y capaces de mantener el pulso hasta que se alcancen los objetivos fijados. Hace falta también -urgentemente- que nos vayamos acostumbrando a dar y recibir feedback. Preguntar a los demás qué les parece nuestro desempeño y opinar nosotros, a su vez, sobre los productos y servicios que utilizamos y sobre el trato que nos dispensan.

En Reino Unido se hace mucho. Te dan feedback incluso cuando haces una entrevista. Te dicen cómo te han visto y qué les ha parecido tu desempeño. Y también te piden tu opinión. En casi todos los sitios en los que hemos estado lo hacen. Siempre con la idea de mejorar. Eso es bueno porque uno puede disponer de elementos de cambio y mejora. Nosotros, en nuestra mejor tradición española interpretamos cualquier opinión contraria como un agravio. Les cogemos manía a los que se han atrevido a opinar y manifiestan algo que nos nos gusta y vamos a por ellos. Así no avanzaremos. Seguiremos estancados. No mejoraremos.

He visto también carteles por el barrio en el que el vocal del distrito invita a los habitantes del mismo a darse una vuelta con él e ir anotando las cosas que no funcionan bien. Y lo hacen a la inglesa: mensualmente y facilitando luego estadísticas con porcentajes de lo que los ciudadanos han planteado: que si hacen falta más o menos papeleras, la limpieza, los ruidos, el cuidado de los jardines, el equipamiento de colegios y centros de salud, las cacas de los perros... Impensable en nuestro país.

Yo, hasta ahora nunca he visto a ningún representante de mi barrio darse una vuelta con los vecinos. Menos aún facilitar realimentación de lo que se ha hecho en el recorrido...


Ya falta poco para que terminen estos días de estancia en Londres pero siento que esta visita ha removido muchos resortes dormidos en mi mente. Y naturalmente, como no podía ser de otra manera, también el deseo reforzado de entender y hablar inglés.

Un saludo peripleros. A disfrutar del verano. A pasarlo bien.

1 comentario:

  1. Tu periplo londinense da para mucho, amigo José Luis, espero que te lo hayas pasado bien. Interesante artículo. Si aquí en España preguntas esa opinión, te dicen que eres un egocentrista, que te miras mucho el ombrigo, y realmente no es así, sólo se pregunta para corregir las cosas e intentar hacerlas mejor, buscando la complacencia de la buena opinión constructiva de la gente. Que el viaje te resulte ameno por canal de la Mancha y por la Bretaña, amigo periplero. La val del Ebro continúa hiperterrita. Alguna gaviota marítima ha venido a repoblar el parque del agua. Un abrazo de Javier.

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