sábado, 18 de mayo de 2013

La tercera revolución industrial

No hace mucho escuchaba en el salón del actos del Cubit la estupenda charla de Javier García (www.institutocies.com www.sintetia.com) en la que nos hablaba de los cambios que se están operando en las sociedades de los países más desarrollados y, por extensión, en el resto del planeta debido al imparable impulso de Internet.

El impresionante avance de las TICs ha modificado de raíz la forma de entender el mundo, de relacionarse las personas y de gestionar los negocios. Y cada vez se hace más patente la brecha entre los países más adelantados y los que se quedan a la zaga.

La mayoría de las instituciones que tenían su sentido y fundamento en los usos y costumbres del siglo XX han quedado ya obsoletas. Hay que cambiar de arriba abajo la educación, la justicia, la forma de hacer negocios y de gestionarlos, los bancos, los seguros, la publicidad...

Nos encaminamos, por tanto, hacia un nuevo modelo de sociedad en el que las jerarquías van a quedar diluidas y la opinión de los ciudadanos cada vez tendrá más peso. Una sociedad que ya no se conforma con los viejos discursos al uso ni se cree a pie juntillas lo que dicen los tradicionales  medios de comunicación. Que cada vez va a presionar más cuando perciba que las cosas no se hacen con justicia y trasparencia.

Como dice Eric Van der Kleij, "Los cambios tardan tiempo en gestarse, pero una vez se ponen en marcha no hay manera de pararlos. En 10 años, el mundo no se parecerá nada a lo que tenemos ahora. Las plataformas colaborativas y P2P (entre particulares) serán un buen pedazo de la tarta económica. Los grandes bancos y otras instituciones desfasadas habrán caído por su propio peso”.

Y lo preocupante es que, en nuestro país, todavía queda mucho por hacer al respecto. Muchas burocracias absurdas que eliminar, muchos protocolos que revisar, mucha gente que deberá aprender y formarse para lo que ya se nos está viniendo encima. Llevamos un retraso monumental y no hay visos de que la cosa vaya a cambiar. Sobretodo teniendo en cuenta la que está cayendo en el campo de la política. No hay liderazgo y lo que es peor: no hay trabajo.

Urge que los jóvenes tomen las riendas del poder. Que jubilen a los actuales dirigentes. Que entre aire nuevo. Brisa fresca. Los actuales ya no sirven. Ya están superados en casi todo por las nuevas generaciones: en idiomas, en uso de las nuevas tecnologías, en manejo de las redes sociales, en honradez...

Cada año que pasa la brecha generacional se agranda más y los raídos discursos de los de siempre destacan por su vacuidad, por su inoperancia, por su intrascendencia, por su falta de coherencia...


La tercera revolución industrial está pillando a nuestro país tan desprevenido como las dos anteriores.

1 comentario:

  1. Un articulo muy interesante, pero que muy interesante, José Luís,. La conferencia de Javier Garcia, interpretando las situaciones actuales es futurible y llena de lógica, de razones y consustancial con lo que tienen que ser las cosas, llenas de sentido común y sin manipulación de los grandes lobies y mentalidades. La decencia es universal, el sufrimiento no tiene cabida, la justicia, tiene que ser directa y resolutiva. Las manipulaciones sobran, los vividores que se aprovechan de que todo está así montado, tienen que desaparecer. Y quién hará todo eso, el sentido común del pueblo, de las personas, que están aprendiendo a valorar los buenos principios. Con los medios de comunicación actuales se están tejiendo miles de ideas que van a ir apartando poco a poco a las instituciones caducas.Yo tengo fe. Has presentado un artículo de alto standing. Un abrazo de Javier.

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