domingo, 11 de marzo de 2012

Los Bañales. Mutus testimonium ad heram magnitudine.

Ha sido la excursión perfecta. Por el buen día que ha salido, por la compañía de la gente y por la calidad del guía que nos ha acompañado e ilustrado a lo largo del recorrido: nada menos que el Dr. Javier Andreu, director científico del Plan de Investigación de los Bañales.

Tenía un interés especial en realizar esta visita. Pero quería que fuera una visita guiada para empaparme -por primera vez- sobre el terreno de lo que representa en la actualidad el conjunto monumental de Los Bañales y las novedades que van apareciendo según avanzan las excavaciones arqueológicas.

Más que detenerme en los nuevos descubrimientos mi punto de mira se sitúa en la mirada perpleja de alguien que en muchas ocasiones ha estado en el lugar pero que, hasta la cita del domingo día 11 de marzo muy poco sabía sobre vida, costumbres, construcciones y monumentos eregidos por nuestros ancestros entre los siglos II A.C. hasta el III DC. Desde luego, el empuje que le están dando al conjunto monumental tanto la Fundación Uncastillo como la UNED de Tudela y todas las entidades patrocinadoras, es digno de encomio. Más información en la página web de Los Bañales.

Destacaré, en primer lugar, mi asombro ante los restos de lo que se creyó que era un templo y ahora se sabe fue el foro de la ciudad. Se conservan todavía los basamentos de los monumentales pedestales que, seguramente sirvieron de soporte y apoyo de columnas y estatuas y distintos elementos moldurados. Las escalinatas de acceso al foro que van saliendo a la luz no hacen sino confirmar que la ciudad que allí se construyó era algo mucho más importante de lo que siempre supusimos.

Mi admiración ante los detalles proporcionados por Andreu sobre la ocupación anterior del emplazamiento por pobladores aborígenes (quizá vascones) así como la posterior utilización de muchas edificaciones y sillares para usos menos nobles que los que tenían en origen.

Las explicaciones sobre las termas fueron detalladas y completas. Tomando la referencia de otras instalaciones similares, se nos explicó cómo funcionaban las Termas de Los Bañales, constituyendo todo el conjunto una maravilla de la ingeniería de la época.

Todavía nos quedó tiempo para girar una visita a los restos del acueducto, destacando las inmensas moles de las pilastras que sirvieron de soporte para transportar el agua a la ciudad desde una presa que también visitamos y cuyo emplazamiento no conocía en absoluto.

La verdad es que las tres horas y media que duró la visita fueron muy bien empleadas. Acudimos casi 100 personas y todos atendimos en reservado silencio las doctas explicaciones de Javier Andreu. A mitad del recorrido el grupo se dividió en dos y unos fuimos hasta el acueducto miemtras el otro grupo subía al poblado de El Pueyo guiado por el epigrafista Ángel Jordán.

videoMil y una consideraciones me venían a la cabeza al hilo de las descripciones de los expertos. Los nombres de las legiones que construyeron muchos de los monumentos que todavía se conservan resonaban con fuerza en mi mente:  IV Macedonica, VI Victrix y X Gemina, el trabajo y el esfuerzo que miles de personas realizaron y que, en un momento determinado queda enterrado en el olvido.

 ¿Cuáles fueron las causas del abandono de la ciudad? ¿Pestes y enfermedades? ¿Insostenibilidad medioambiental? ¿Guerras, ocupaciones o saqueos? ¿Qué nombre le pusieron sus habitantes? ¿Cómo se divertían, amaban o trabajaban sus gentes? ¿Cuál fue el momento de mayor esplendor?...

Otra nueva veta de interés ha quedado al descubierto. Pienso mantenerme al día de los avances que se vayan produciendo en las excavaciones de los Bañales.

1 comentario:

  1. La aventura empezada con el dr.Andreu y la Fundación del Románico están resultando apasionante, tanto las exposiciones como la implicación de la gente de la comarca en la evolución de los hallazgos. Esta localización romana tan importante puede alimentar muchas actividades y entretenimientos culturales bien vendidos por el mundo universitario. Creo que los Bañales esconden muchas sorpresas. Un buen artículo y el personaje de gris y con sombrero, en medio de la foto también,...en el caldarium. Un abrazo

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