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viernes, 27 de octubre de 2017

El "procés" como espectáculo

Es indudable que Antonio García Ferreras ha inaugurado una nueva forma de hacer televisión, de informar a la población, de contar lo que ocurre en el mundo de la política. Prueba de ello es la cantidad de programas "clones" que inmediatamente han surgido en otras televisiones y el tiempo que dedican a ello.

Y también es una evidencia que las llamadas "redes sociales" se han constituido en un actor de primer orden en lo concerniente a trasladar la opinión de los ciudadanos a la red global.

La proliferación de programas de actualidad política y de tertulianos comentando todos los detalles de lo que va ocurriendo han generado una avalancha de noticias e informaciones que se retroalimentan entre sí para dar lugar a nuevas noticias y nuevos comentarios todo ello con la finalidad de mantener la atención del público durante el mayor tiempo posible.

Y lo cierto es que lo ha logrado. Han conseguido que los espectadores estemos dejando de un lado otras informaciones para incrementar nuestra expectación sobre lo que está pasando en Cataluña.

El estilo informativo de todos estos programas se ha ido transformando progresivamente hasta configurarse como un auténtico espectáculo. Con tertulianos que cada vez se parecen más a actores o cantantes famosos. Con noticias que siempre son "de última hora". Con transmisiones en directo que trasladan casi hasta cuando los dirigentes van al baño.

La mayoría de las informaciones van precedidas de la palabra "atención". Las conexiones ya son siempre múltiples. Todo vale con tal de que la fiesta no se detenga.

Los ciudadanos de a pie estamos tan inmersos en este circo mediático que ya casi se nos ha olvidado lo importante que es el debate entre nosotros, el contraste de pareceres o la organización de nuestras propias ideas al respecto. Mucho me temo que todavía tenemos Cataluña para unos cuantos meses. ¡¡¡La función debe continuar!!!

viernes, 20 de octubre de 2017

Semillas

Hasta que no tuve una cierta edad no tomé conciencia del proceso que seguía una semilla desde que se planta, comienza a salir la raíz, las primeras hojitas, el desarrollo más completo, etc.

Francamente, la cosa no me había preocupado mucho hasta entonces. La niñez y posterior juventud estaban tan plenas de cosas interesantes y tantas novedades, que el mundo de las semillas me había pasado por completo inadvertido.


Alguien me dio una plántula de cáctus y recuerdo que, al hacerme cargo de ella y cuidarla día tras día, pues llegó el momento en el que salió la simiente y eso me llamó mucho la atención y me intrigó.

Con posterioridad fui tomando conciencia del despliegue que realiza la naturaleza en todos sus ámbitos para asegurar la reproducción de las especies; su supervivencia.

Y es ahora en otoño cuando en el reino vegetal se vuelve a repetir el ciclo. Por estas fechas, los árboles sueltan sus semillas y tratan de dispersarlas al máximo en un esfuerzo ímprobo por lograr su multiplicación.


Quizás en la ciudad la cosa es más llamativa porque ese ciclo natural se da de bruces en muchas ocasiones con las baldosas o el hormigón del suelo. Imposible reproducirse en tales condiciones.

Y allí quedan las aceras, las plazas y las avenidas llenas de candidatos a nuevas plantas que nunca podrán conseguir su objetivo.

La abundancia de simiente no deja de sorprenderme y el esfuerzo que realizan las plantas también es digno de señalar. Todo está organizado para la máxima difusión de las especies.


Y luego tenemos el misterio de la reproducción. Cada semilla lleva en sí la potencialidad de convertirse en un nuevo espécimen. Todo está diseñado de tal manera que -si se dan las condiciones adecuadas- la maquinaria biológica se pone en marcha y el proceso para generar un nuevo individuo se desencadena de inmediato.

Tengo un amigo al que le encanta plantar semillas para ver cómo se desarrollan, cuidarlas y luego trasplantarlas en el monte. A mi me ocurre lo mismo. Según me voy haciendo mayor disfruto mucho más al contribuir al desarrollo de las plántulas y su posterior propagación.

Señores: me descubro ante la magnificencia de la naturaleza. Hasta ahora a pesar de los sonoros avances en todos los ámbitos de la ciencia, que yo sepa, el ser humano no ha sido capaz de fabricar un gérmen artificial que se parezca si quiera a cualquier humilde semilla que estos días podamos recoger por el suelo.

viernes, 13 de octubre de 2017

Intrahistoria personal

En la entrada del pasado viernes hablaba de lo que -hipotéticamente- pudieron ser las palabras pronunciadas por Dña Talesa desde las almenas del castillo de Uncastillo. Lo que aquella mujer pudo decir y más lo que pudo en su momento rubricar es lo que luego ha quedado registrado, lo que se tiene en cuenta a la hora de valorar la dimensión histórica del personaje. Digamos que es Lo Visible. Lo que no quedó velado para los demás.
Sin embargo nada ha podido registrarse de los pensamientos más íntimos, de las elucubraciones, los miedos, los deseos y los razonamientos más profundos del personaje que comento.

No sólo de ella, sino también de todos y cada uno de nosotros. Cada cual lleva consigo su intrahistoria personal. Sólo el interesado -o la interesada- la conoce. Le pertenece en su totalidad y forma parte del global de la persona.

En esa charla que continuamente estamos manteniendo con nosotros mismos aparecen con frecuencia nuestros deseos más ocultos, nuestras ilusiones, nuestros temores, nuestra conformidad o disconformidad con cómo suceden las cosas...

También pertenece a la intrahistoria de cada uno el mundo de los sueños, la gestión de su sexualidad, los deseos y anhelos llevados a buen término y los reprimidos, los amores que fueron y los que pudieron ser, las amistades y los desencuentros, el repaso de lo que ha sido la propia vida y de lo que hubiéramos querido que fuera. Los recuerdos más impactantes y las ensoñaciones más deseadas... 

La intrahistoria personal -si pudiera escribirse- no tomaría forma de libro sino de una sinfonía más o menos afinada dependiendo de cómo el sujeto haya procesado su devenir vital. 

viernes, 6 de octubre de 2017

¡Qué vería Doña Talesa?

Incluyo en esta entrada algunas fotos que he tomado recientemente desde las almenas del castillo de Uncastillo. Al tomarlas me acordé de Doña Talesa, la esposa de Gastón de Bearn.

Seguramente -me dije- en más de una ocasión se asomaría la tenente del castillo por estos salientes para contemplar el entorno. No digamos nada si el día estaba bueno. Muy probablemente lo haría alguna vez en el mes de septiembre, cuando la climatología acompaña ¿Que pensamientos discurrirían por su mente? Intentemos hacer historia ficción...

¡Ven, Giscarda! ¡Mira que bonita está la vega! Hoy el día luce espléndido. Qué te parece si nos subimos a la ermita a rezarle a la virgen de Sarrance -Nuestra Señora de la Piedra- a la que tu padre tenía tanta devoción...





















También podríamos pasarnos por los huertos del Riguel. Los aldeanos nos obsequiarán con granadas, membrillos y almendras. Llevaremos varios criados para que recojan los frutos. Le podríamos decir a tu hermano Céntulo que nos acompañe...


¡Qué laboriosos son los judíos! Han construido un puente cerca del cementerio en un plis plas ¿Los ves allá abajo, hija? Llama a tu hermana Néstula. Esta vista le encantará...


Allá a lo lejos se vislumbra el camino a Malpica de Arba ¿Recuerdas cuando estuvimos? !Tres horas de camino ni más ni menos! (La torre octogonal no estaba entonces construida)


Desde aquí puedes ver la iglesia de San Felices. Allí vamos a menudo a oír misa. Por el pasadizo subterráneo se llega en un momento...



¿Ves las iglesias de San Juan y Santa María? Recuerda que nuestro valedor el gran rey Alfonso I le concedió esta última a tu padre.




Allá abajo puedes ver la chimenea del viejo castillo enterrado ¿Qué llevaría a nuestros ancestros a tomar tal decisión? Sobretodo no te acerques al pozo!!!

REFLEXIÓN

Desgraciadamente las crónicas de la historia nada dicen sobre la gente del pueblo, los artesanos, agricultores y trabajadores que compartieron su devenir con Doña Talesa. Sólo de los prohombres y mujeres ha quedado recuerdo escrito.

Una pena que no seamos capaces de rememorar ni siquiera alguna frase que pudieran haber  intercambiado la gente de a pie -los villanos-con sus vecinos.

¡Qué no daría yo por poder viajar al pasado por unas horas y poder  contemplar lo que se cocía por allí un mes de septiembre de, por ejemplo, el año 1132!

viernes, 29 de septiembre de 2017

¡Bien hecho, Walter!

He terminado de leer el libro de Walter Álvarez "El viaje más improbable" y me he quedado con el regustillo de encontrar en sus líneas muchísimas ideas que comparto. Lo que pasa es que los "técnicos" plasman esas ideas con mucha más precisión y abundancia de datos que los humanos corrientes como yo.

La lectura del libro gira en torno a temas que ya llevan muchos años intrigándome como son la génesis del universo, los orígenes de nuestro planeta, la emergencia de la vida y la evolución humana. Todos ellos los toca el amigo Walter con gran acierto y precisión. Con una prosa profunda pero al mismo tiempo sencilla y fácil de entender.

Tampoco es que hablemos de un libro redondo al cien por cien. Walter es geólogo y, para mi gusto, se le va un poco la pinza cuando dedica un extenso capítulo al origen, formación y evolución de varios ríos norteamericanos. Pero se le puede perdonar. El resto del ensayo supera con buena nota la prueba.

Walter Álvarez es norteamericano y junto a su padre Luis Álvarez consiguió hallar en 1980 las primeras evidencias geológicas del impacto del meteorito que causó la extinción de más del 50% de la vida animal sobre la tierra hace nada más que 66 millones de años. Su bisabuelo Luis Fernández Álvarez tuvo que marchar de España cuando era un niño debido al fallecimiento de sus padres a edad temprana.

Este hecho le da pie al autor para hablar de algo que a mi también me ha intrigado siempre: la cadena de casualidades y de contingencias que ha dado lugar a que nosotros naciéramos. Y así, en el capítulo 10 del libro es cuando más he disfrutado. El título ya es de por si sugerente: ¿Qué probabilidad había de que ocurriera todo esto?

Como bien dice el autor "Podemos reconocer continuidades en nuestra vida, como la tendencia a hacernos mayores, desde la infancia hasta la edad adulta y la vejez, y ciclos como el día y la noche y las estaciones. Y sin embargo vivimos nuestra vida en un océano de contingencia: accidentes, los caprichos de la enfermedad o la salud, o un encuentro casual que lleva al conflicto o a la amistad, o al amor."

Esta y otras muchas reflexiones de semejante cariz me han impactado, la verdad. Hasta el punto de que ya me he conjurado para reeler de nuevo el libro cuando pase un tiempo -excepto el capítulo de los ríos-.

Así que mis felicitaciones al autor. Mi más sincero agradecimiento por hacernos llegar su obra y su certero pensamiento y por remover con tanto acierto ideas y sensaciones que, seguro, muchos hemos experimentado en más de una ocasión... ¡Bien hecho, Walter!

viernes, 22 de septiembre de 2017

Ya lo decía yo...

En mi entrada de fecha 28-7-17 comentaba la inquietud que me producían una serie de hechos que había observado durante el verano. Lo más sobresaliente para mí era la disminución de vencejos y la práctica desaparición de las hormigas de mi jardín, entre otros eventos preocupantes.

Y hete aquí que me encuentro con este artículo de El País en el que de forma detallada se hacen eco de esta misma preocupación sólo que aportando datos y concretando mucho más.

Allí comentan la enorme inquietud que existe en este campo de la ciencia por la "brutal desaparición del número de individuos de casi todas las especies de insectos". 

También se habla de otra circunstancia que -hasta ahora- me había pasado desapercibida cual es el "fenómeno parabrisas" es decir la constatación de que los conductores ya no nos vemos en la necesidad de limpiar la miríada de insectos que se estrellaban contra cualquier punto de la carrocería de nuestros vehículos.

La gravedad de esta situación no se le escapa a nadie. Las consecuencias para la fauna pueden ser demoledoras. Ya lo están siendo. Aves, anfibios y reptiles están en franca decadencia. Cualquiera lo puede constatar si sale a dar un paseo por el campo.

Lo malo es que no parece que haya una gran preocupación por la situación entre la gente de a pie. Todavía no se han encendido las señales de alarma. Vivimos tan inmersos en nuestro universo particular que no somos capaces de detectar las inquietantes llamadas de auxilio que nos está enviando la naturaleza.

viernes, 15 de septiembre de 2017

Retazos de historia

Paseando por cualquier lugar siempre podremos reparar en determinados indicios, en indicadores más o menos explícitos que pueden dar cuenta de lo que ese sitio fue en tiempos pasados y de lo que allí pudo ocurrir con el trascurso de los años.

Depende de dónde ubiquemos la flecha del tiempo y del análisis de los acontecimientos que acaecieron en épocas remotas. De lo que digan los documentos escritos (si es que existen). Y de pistas indelebles que, en muchos casos, se resisten tozudamente a desaparecer.

Es el caso de las fotos que os presento en esta entrada. Siempre me había llamado la atención que en algunas piedras de la fachada de mi casa en el pueblo hubiera varias oquedades cuyo origen desconocía.


Pero después de leer el libro de Víctor Lucea "Dispuestos a intervenir en política. D. Antonio Plano Aznárez: Socialismo y republicanismo en Uncastillo 1900-1939" me queda meridianamente claro que dichos boquetes no son otra cosa que el recuerdo mudo de los disparos que se produjeron un 5 de octubre de 1934 en el contexto de la revuelta que se inició en el pueblo y que se materializó tanto en el cuartel de la Guardia Civil como en Casa Mola.


En otra entrada de este blog hablé sobre la relatividad de las observaciones históricas. Y de la tendencia a remontarnos a los siglos XII ó XIII como si ningún otro acontecimiento importante hubiera ocurrido en la villa en el resto de siglos que siguieron hasta llegar a los tiempos actuales.


Dispongo de varias escrituras de la casa del pueblo que datan de finales del siglo XIX. ¿Cómo se desarrollaba la vida en Uncastillo por aquellas fechas? ¿Quedan también testigos mudos de esa época? ¿Dónde se ubican?


Reconociendo el importantísimo valor histórico y arquitectónico de las iglesias y del castillo creo que sería justo reconocer también la necesidad de buscar huellas del pasado más reciente para realizar una descripción explicativa de lo que ha sido la historia moderna de nuestra localidad.