Ser valiente es ser libre
Séneca
El árbol genealógico de mi familia lo tenemos enmarcado en el pueblo. Se remonta hasta mis bisabuelos porque no he hecho más averiguaciones. Pero con un poco de dedicación y empeño yo creo que bien podría llegar hasta principios del siglo XIX o incluso un poco más atrás. No sé.
Aún con todo, ahora que ya tengo el título de abuelo, puedo ponerme en la piel de mis antepasados y no deja de sorprenderme como han cambiado los tiempos desde que nacieron los padres de mis abuelos allá por 1850 más o menos.
Es más, no tendría que remontarme tan atrás puesto que -yendo a mi propio caso- lo que era la vida cuando nací y lo que es en la actualidad no se parecen en nada.
Nunca hubiera imaginado, de niño, los avances que llegaría a conocer en todos los ámbitos. El cambio de estilo de vida ha sido radical. No se si mis bisabuelos se lo plantearían en su momento pero seguro que ni se imaginaban la trayectoria que llevarían sus bisnietos.
Esa misma pregunta me he hecho yo con mi nieto y muchas veces me entretengo intentando anticipar algún aspecto de la vida que él pueda llevar cuando tenga mi edad.
Cómo será su infancia no es muy difícil de adivinar porque sus padres tienen una buena formación y su situación económica es, digamos, holgada.
Otro tema es qué profesión elegirá; con quien se emparejará (o no) y si tendrá o no descendencia. En el caso de que así fuera, se repiten las mismas preguntas con los que ya serían mis bisnietos. Una tercera carambola nos llevaría a mis tataranietos ¿Qué mundo les tocará vivir?
Hablamos ya, aproximadamente, del año 2.080-2.090. ¿Cómo será la vida entonces?
Desafortunadamente no dispongo de ningún documento de mis antepasados en los que ellos expliquen sus ilusiones y sus cuitas. Es probable que, al menos por mi rama paterna algunos de ellos -o todos- fueran analfabetos. Imposible plasmar nada con esa condición.
A mi, desde luego me hubiera encantado conocer sus preocupaciones y sus cábalas. Tener aunque solo fuera un "flash" de cómo fue su vida.
Cuanto más pienso sobre estas cuestiones, más sentido le veo a mi artículo semanal en el blog. Cada vez lo concibo más como una "cápsula del tiempo". Quizás mis descendientes tengan curiosidad por saber cómo era la vida a principios del siglo XXI... o quizás no.
Lo que si tengo claro es que por mi no va a quedar. Material escrito hay de sobras. Un montón de análisis, pensamientos y reflexiones. Por si alguien, más adelante tiene interés en todo ello.
Tengo para mi que este planteamiento es el que le da más sentido, si cabe, a mi tarea.
Otro tema es si el soporte digital proporcionado por San Google aguantará el paso de los años o terminará disipándose.
Yo, por si acaso, también voy pasando al viejuno papel todos los escritos.
¡Larga vida a "Mi periplo"!