viernes, 1 de junio de 2018

Dos picarazas en mi dormitorio

Empezaron el año pasado. Un buen día de otoño me vi sorprendido por el bullicioso graznido de dos urracas que habían elegido nuestro limonero como centro de operaciones en el que dedicarse a sus juegos.

Hay que decir que el limonero está pegado a la pared de nuestra vivienda y que ha desarrollado tanto que las ramas casi se meten -literalmente- por la ventana del dormitorio.

En días posteriores fui afinando mis observaciones y ya pude certificar que se trataba de una parejita de jóvenes especímenes y que sus juegos consistían en una especie de remedo de lo que podía ser el cortejo previo a la construcción del nido. Todo el empeño del "picarazo" macho consistía en ofrecer a su pareja trocitos de hoja de limonero a lo que ella respondía con un peculiar graznido mezcla de entusiasmo y arrebatada pasión.

Yo, desde la ventana de nuestro cuarto, disponía de un estratégico lugar de observación. Camuflado entre las cortinas observaba con curiosidad el comportamiento de los animales. Nos separaba menos de un metro y ellas no podían verme ¡Qué gozada!

Más o menos a la misma hora iban repitiendo el ritual y la cosa llegó al punto de que sobre las 7 de la mañana ya no se podía pegar ojo en nuestro dormitorio. Lo que al principio era una agradable novedad se había convertido ya en un incordio. Había que hacer algo.

Se me ocurrió la idea de colocar en el escenario de sus juegos un pequeño peluche de vivos colores. Tenía una forma mezcla de araña y serpiente. Predominaba el color amarillo. Esto las ahuyentará, -pensé-. Cosa que así sucedió.

Así que ya no supimos más de las picarazas. El silencio y la tranquilidad volvieron a nuestro hogar y decayó la obligación de despertarnos a las 7. El peluche ya no era necesario y lo retiré.

Pero hete aquí que a principios de mayo, más o menos, observo con asombro que las picarazas han vuelto de nuevo al limonero. Esta vez de un modo más sigiloso. Estaba claro que no deseaban llamar la atención. Algo estaban tramando.

Posicionado otra vez en la ventana y protegido con las cortinas reanudo de nuevo mis observaciones y contemplo con estupefacción un intenso trasiego de los animales; un ir y venir constante acarreando con sus picos ramitas de todo tipo y tamaño y trocitos de barro. Concluyo que las picarazas han tomado la determinación de construir un nido ¡a menos de dos metros de mi cama!

En los días posteriores mi arrobo se iba incrementando. Constaté las notables habilidades constructivas de las urracas y la rapidez con la que iban construyendo su nidito de amor. Infatigables, tuvieron que luchar a conciencia contra las inclemencias del tiempo. En más de una ocasión la lluvia estuvo a punto de deshacer su hogar pero ellas, incansables, lo reconstruían en cuanto la climatología lo permitía.

Así, hemos llegado al punto en el que la picaraza hembra ya ha realizado la puesta. Y en estos momentos se encuentra empollando los huevos. Desde el 1 de junio, para ser más precisos. Todo ello lo realizan con un notable sigilo. Atrás han quedado los bulliciosos graznidos de antaño. Ahora casi ni se les oye.

Estas aves son muy listas. Yo creo que han valorado con detenimiento el mejor emplazamiento para su nido analizando el entorno y valorando el comportamiento de sus habitantes.

Saben, por ejemplo, que nuestro perro les ladra en cuanto las ve pero que nada puede hacer para alcanzarlas. Al contrario, yo creo que a veces lo incitan para que ladre. Esa es la mejor manera de tener alejados a los gatos que son sus verdaderos depredadores.

Saben también que el vigoroso crecimiento del limonero por estas fechas les permitirá incrementar todavía más el camuflaje de su nido.

Ya se han acostumbrado a los sonidos habituales de la vecindad. Y me parece que también nos han analizado a mi mujer y a mi. De alguna manera han concluido que no les vamos a importunar. En estos días de más calor estoy seguro de que al igual que nosotros las oímos, ellas también se percatan de nuestros ronquidos nocturnos.

Veremos como se desarrollan los acontecimientos posteriores. Estoy expectante por contemplar cómo salen los polluelos del cascarón y el posterior proceso de alimentación y cría ¡Ojalá todo el plan llegue a buen término! 

1 comentario:

  1. O sea, que vais aumentar la familia, ya nos informaras. El proceso de observancia de los animales suele ser muy ameno y, tus comentarios sobre las picarazas y su desparpajo aleccionador. Tienes tu National Geográfic en casa. Ya pondrás fotos.Un abrazo José Luis.

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