domingo, 3 de febrero de 2013

Reparto de sopa caliente y pan para los pobres

Hoy he asistido y participado en la representación de un "reality show" en el que se ha escenificado el reparto de sopa caliente y pan para los pobres a la vieja usanza de principios del siglo XX.


La representación ha constituido todo un éxito y la asistencia de numerosos medios de comunicación asegurará la difusión del evento-denuncia ya que, tal como comentaba Gustavo García, impulsor de la idea, estamos asistiendo atónitos al pisoteo de los derechos sociales por los que tanto ha luchado la sociedad española, mientras nos quedamos perplejos ante los abusos y la carroñería de muchos políticos que solo miran por su bien y concentran todos sus esfuerzos en cargar a las espaldas de la ciudadanía las consecuencias de sus desmesuras.


También se me ha entregado un ejemplar del Noticiero en el que con todo detalle se explica el alarmante deterioro y empobrecimiento acelerado de una gran parte de la sociedad aragonesa y, por extensión, de toda España.


Pienso que iniciativas de este tipo son más efectivas y eficaces que las consabidas manifestaciones o concentraciones. Hay que acomodar la protesta social al apetito de los medios de comunicación por lo original y lo novedoso. Hay que reinventarse para impactar más y mejor con nuestros actos de protesta.


He recordado por un momento el experimento de Psicología Social de Standford en el que se simuló una cárcel con estudiantes caracterizados de presos y de funcionarios de prisión. Hubo que parar el experimento porque se metían todos demasiado en su papel. Estoy seguro que algo así hubiera pasado si muchos de los que estaban caracterizados de pobres, vigilantes, policías o damas de la caridad, hubiesen continuado representando su rol durante unos días.


Hoy hacía frío, mucho frío. Y el viento helador penetraba por los raídos ropajes de los figurantes de pobres. Una estupenda manera de ponerse en situación y sentir en la propia piel cómo se sienten muchos de nuestros compatriotas cuando también deben hacer cola para recibir su comida de beneficiencia de alguna organización social. Y todo debido al abandono en el que ha dejado el estado a una parte muy importante de sus ciudadanos...

1 comentario:

  1. Precioso reportaje, amigo José Luís, impresiona el reality, pero esto es lo que está ocurriendo y lo tenemos que poner delante de la opinión pública. Lo que nos cuenta la prensa es poca cosa, como tu dices, y tendremos que reinventar, para impactar más en la gente. No nos podemos retrotaer a aquellos años tan difíciles, estamos en la era de la nuevas tecnologias y adelantos, y esta miseria medieval que se está produciendo, daña la dignidad humana. Un abrazo de Javier.

    ResponderEliminar